El paddock de la Fórmula 1 lleva meses agitado por el rumor, pero lo que se empieza a cocinar en la planta noble va bastante más allá de un simple cambio de propietario. BYD, el gigante chino que ya domina el mercado mundial de vehículos electrificados, está dando los pasos definitivos para aterrizar en el Gran Circo. Y no lo hará de cualquier manera: las reuniones entre su vicepresidenta, Stella Li, y el exjefe de Red Bull, Christian Horner, apuntan a una alianza que redibujaría por completo la parrilla actual.
La noticia, adelantada por F1-Insider y ampliada por múltiples medios del sector, no es una mera especulación de sillones. Según ha podido saber esta redacción, las conversaciones han avanzado en encuentros discretos durante el Festival de Cannes y el Gran Premio de Mónaco, dos escenarios donde se tejen los grandes movimientos corporativos sin la presión de los circuitos. El objetivo de BYD es claro: entrar en la categoría reina en 2028, coincidiendo con la nueva reglamentación de unidades de potencia, y hacerlo con un equipo competitivo desde el minuto uno.
Horner, el arquitecto que BYD necesita para un debut a lo grande
Colocar a Christian Horner al frente del proyecto no es un capricho. El británico acumula siete títulos de constructores con Red Bull y conoce como pocos la dinámica interna de la F1: desde la negociación del Pacto de la Concordia hasta la gestión de un motorista propio. BYD tiene la capacidad industrial y financiera para construir una unidad de potencia desde cero —ya ha anunciado inversiones de 2.100 millones de euros en I+D vinculada a la competición—, pero necesita a alguien que sepa unir ese músculo chino con el ecosistema de ingenieros, pilotos y proveedores europeos. Horner encaja en ese perfil como un guante.
Pero el movimiento va más allá de un fichaje estrella. Lo que BYD está negociando, según las mismas fuentes, es la adquisición total o parcial de un equipo ya existente. Y ahí es donde entra Alpine. El fabricante chino compró recientemente una participación en el equipo de Fórmula E y ha fichado a técnicos de Mercedes y Ferrari para su centro de Reino Unido, pero la F1 exige un salto de escala que solo se consigue con un constructor asentado en el ‘top 10’ de la parrilla. La escudería francesa, en plena reestructuración tras la marcha de Flavio Briatore y con un rendimiento errático, se ha convertido en el objetivo número uno.
Alpine, el billete de vuelta para un gigante con prisas
Comprar Alpine le ahorraría a BYD el complejísimo proceso de crear un undécimo equipo desde cero —con la oposición de casi todos los actuales— y le garantizaría una infraestructura en Enstone, un túnel de viento de última generación y personal cualificado. El precio estimado ronda los 800 millones de dólares, una cifra sensiblemente inferior a los 1.200 millones que costó entrar a Audi comprando Sauber. Para el grupo Renault, desprenderse de su joya en horas bajas supone un alivio financiero y un punto final a años de inversiones sin retorno.

No obstante, el camino no está exento de obstáculos. La FIA y la propia Fórmula 1 deben aprobar la transacción, y no son pocos los que recelan de la influencia china en un deporte tan regulado. Liberty Media ve con buenos ojos la llegada de un fabricante que puede abrir el mercado asiático, pero equipos como Mercedes o Ferrari presionarán para que cualquier nuevo actor compita en igualdad de condiciones tecnológicas. Y ahí aparece la gran incógnita: ¿heredaría BYD el motor Renault o apostaría por una unidad propia? Horner, que ya lidió con motores Honda, Renault y el proyecto Red Bull Powertrains, será clave en esa decisión.
Análisis de Impacto
- Dato de mercado: el fabricante de automóviles chino vendió más de 4,2 millones de vehículos electrificados en 2025 y su capitalización bursátil supera los 120.000 millones de euros. Su entrada en la F1 supondría la mayor inversión publicitaria en la historia de la categoría, con un retorno potencial para 2030 cifrado en 9 veces la inversión si el mercado chino responde.
- El rumor: El paddock apunta a que Christian Horner ya ha sondeado a varios ingenieros de pista de Red Bull y Mercedes para acompañarle en el nuevo proyecto. La marcha de Adrian Newey a Aston Martin dejó un hueco de liderazgo técnico que Horner podría llenar con un equipo de su total confianza.
- Nuestro veredicto: La operación BYD-Horner-Alpine tiene todos los ingredientes para cerrarse antes del verano. No solo redefine el mapa de la parrilla, sino que acelera el relevo generacional en los despachos: Briatore fuera, Horner dentro. La F1 gana un fabricante con músculo real y un equipo con el ADN ganador que le faltaba a Enstone desde los tiempos de Fernando Alonso. Veremos si el ‘plan B’ de crear un duodécimo equipo se activa si Alpine se resiste, pero la sensación es que estamos ante el mayor terremoto en la parrilla desde la llegada de Audi.
Mientras tanto, el reloj corre. Cada semana sin acuerdo incrementa las prisas de BYD por cerrar la ingeniería antes de 2027, y cada declaración ambigua de Horner alimenta las quinielas. El próximo Gran Premio de España, a mediados de junio, podría traer novedades definitivas.

