Dos años después del anuncio inicial, la KTM Freeride E 2027 ya es oficial. La firma austriaca supera su crisis financiera y lanza una trail eléctrica con batería extraíble, 26 CV y 112 kg. La moto que iba a ser modelo 2025 llega ahora con un año de retraso, pero con argumentos sólidos para los amantes del enduro que buscan una alternativa sin emisiones.
Dos años de espera y un rescate financiero
KTM presentó en octubre de 2024 la Freeride E de nueva generación, con la producción prevista para febrero de 2025. Sin embargo, apenas un mes después la compañía entró en suspensión de pagos y el proyecto quedó en el aire. Tras meses de incertidumbre, el rescate culminado por el socio indio Bajaj ha devuelto la estabilidad al grupo y ha permitido que esta eléctrica vea la luz, ahora bajo la etiqueta ‘2027’. La moto llegará a los concesionarios de Estados Unidos este verano de 2026; para Europa, la web oficial de KTM aún no confirma fechas, pero fuentes del sector apuntan a principios de 2027.
Qué cambia en la Freeride E 2027
Hablamos de una moto un 99% nueva, según la propia KTM. El chasis de acero al cromo-molibdeno con subestructura de aluminio y composites es más rígido y ligero. La batería de iones de litio MX50 sube de 3,9 kWh a 5,5 kWh, lo que se traduce en un 20% más de autonomía: de dos a tres horas de conducción puramente endurera. El motor síncrono de imanes permanentes entrega 26 CV de potencia pico y 36,6 Nm de par motor, solo 1,2 CV más que la generación anterior, pero con una entrega más refinada. La velocidad máxima se queda en 95 km/h, suficiente para caminos y trialeras.
Uno de los puntos fuertes es la batería extraíble: con un peso de 29 kilos, se puede desmontar en diez minutos, aunque no es un sistema ‘slide-in’ ultrarrápido como el de algunos scooters urbanos. La carga completa con el cargador de 660 W necesita nueve horas, pero con el de 3,3 kW se reduce a solo 1,5 horas. La batería tiene protección IP67 contra polvo y agua, algo imprescindible en off-road. Las suspensiones son WP XACT de 43 mm con 250 mm de recorrido delante, y WP XPLOR con 240 mm detrás; la altura del asiento se mantiene en 909 mm. Una curiosidad: ambos frenos, de 260 y 220 mm, se accionan con manetas en el manillar, sin pedal en el pie, lo que simplifica la conducción y elimina la necesidad de bajar el pie en zonas técnicas.

Así se sitúa frente a la competencia
El segmento de las eléctricas off-road está que arde. La Stark Varg EX declara 80 CV y cuesta unos 2.000 dólares más; la Freeride E 2027 juega en otra liga, más moderada pero también más accesible. Con un precio de 9.999 dólares en EE.UU. (en España aún sin tarifa confirmada), KTM apuesta por un concepto de trail ligera y polivalente, no por la potencia bruta. La ligereza (112 kg en orden de marcha) y la facilidad de uso sin embrague ni cambio de marchas la convierten en una opción ideal para iniciarse en el enduro eléctrico o para rutas de exploración donde el silencio y la ausencia de humos son un plus. La autonomía, sin embargo, sigue siendo el talón de Aquiles: dos horas de enduro real pueden ser justas si no hay posibilidad de recarga cerca, pero el intercambio de batería mitiga el problema si se dispone de un segundo pack.
Tu Mecánico de Confianza
Las motos eléctricas off-road reducen drásticamente el mantenimiento: se acabaron los cambios de aceite, los filtros o los problemas de carburación. Sin embargo, el tren de potencia eléctrico y la batería no están exentos de cuidados. La transmisión por cadena sigue necesitando engrase y tensado periódico; los neumáticos, al ser de off-road, se desgastan rápido si se circula también por asfalto. La batería con IP67 permite un uso sin miedo al barro o a la lluvia, pero conviene revisar los contactos después de cada salida intensa. El sistema de refrigeración líquida del motor y el inversor también requiere un control del nivel de anticongelante cada cierto tiempo. Respecto a la garantía, la marca austríaca no ha especificado las condiciones para el modelo eléctrico en España, aunque normalmente ofrece dos años ampliables; la red de talleres oficiales está preparada para diagnósticos electrónicos. Si estás pensando en comprarla, ten en cuenta que el precio de una segunda batería puede rondar el tercio del coste de la moto y que la asistencia en ruta, con una grúa convencional, puede ser una odisea si te quedas sin carga a mitad de monte.

