Todos los conductores hemos pasado alguna vez por un control de tráfico de la Guardia Civil. Muchas veces los agentes piden la documentación, comprueban que todo está en regla y, en un par de minutos, dan paso para que sigamos nuestro camino. Es el procedimiento habitual.
Sin embargo, algunas veces hay vehículos que apartan a un lado y los agentes realizan una inspección mucho más minuciosa, que puede durar más de una hora. ¿Por qué dedican tanto tiempo a un solo coche?
1La Guardia Civil y su capacidad para detectar espacios ocultos
Muchos modelos de coches modernos tienen gran cantidad de huecos para aprovechar el espacio. Consolas centrales amplias, dobles fondos en el maletero o zonas de almacenamiento bajo los asientos son elementos comunes que facilitan la vida del conductor.
Pero ese mismo espacio se puede utilizar con fines muy diferentes. Algunas personas aprovechan estos huecos para crear compartimentos ocultos diseñados que pasen desapercibidos ante un control.
El problema es que estas modificaciones han dejado de ser simples chapuzas caseras. Hoy, la Guardia Civil se encuentra a veces con estructuras muy complejas. Hay organizaciones criminales que instalan estos escondites detrás del salpicadero, en los laterales del maletero o incluso dentro de las puertas. El acabado es tan perfecto que, si no sabes dónde mirar o qué buscar, es casi imposible distinguir una pieza modificada de una original. Esto obliga a los agentes a actuar como detectives, buscando cualquier anomalía en el ajuste de los paneles o en el estado de los tornillos.


