Quartararo ficha por Honda en 2027: «Necesitaba un cambio de aires tras dejar Yamaha»

El piloto francés rompe el tabú del trasvase directo entre fábricas japonesas y confía en el proyecto de HRC para volver a luchar por victorias. El fin de una etapa y el inicio de una apuesta personal con el nuevo reglamento técnico en el horizonte.

El anuncio del fichaje de Fabio Quartararo por Honda para 2027 no es solo un movimiento más en la interminable ‘silly season’ de MotoGP. Es un terremoto que reconfigura las lealtades industriales más arraigadas del campeonato.

Tras ocho años con Yamaha, el campeón del mundo de 2021 confirmó este jueves en Silverstone lo que Motorsport.com adelantó en enero: necesitaba un cambio de aires. Quartararo no negoció su renovación con la fábrica de Iwata. La decisión la tomó este invierno, cuando sintió que el proyecto ya no le daba lo que necesitaba mental ni técnicamente.

Un fichaje que dinamita el mercado japonés

El trasvase de Quartararo de la esfera Yamaha a la de HRC rompe un tabú de décadas. Es la primera operación directa entre los dos gigantes japoneses desde la marcha de Valentino Rossi a Yamaha en 2004. El dato ilustra la profundidad del movimiento: el piloto francés no solo cambia de colores, altera el equilibrio de fuerzas tradicional entre las marcas del ‘club de los cuatro’.

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La lectura del paddock es inmediata. Honda gana al único campeón del mundo de la era post-Márquez que aún está en activo fuera de su órbita. Yamaha pierde a su referente justo cuando estrena motor V4 y se asoma al nuevo reglamento. Quartararo, a sus 27 años, se la juega al todo o nada en una moto que lleva dos temporadas mostrando síntomas de recuperación, pero sin resultados sólidos aún.

“Espero que Honda pueda proporcionarme una moto ganadora”, declaró el francés en su primera comparecencia tras hacerse oficial el fichaje. “He tomado la decisión de unirme a Honda porque creo plenamente en el proyecto.”

La cronología de un desencanto

Quartararo no ocultó su frustración acumulada. “Hemos pasado ocho años juntos. Los primeros fueron mejores que los últimos”, resumió. Tras el título de 2021, su rendimiento se ha diluido en un Yamaha cada vez más alejado de la cabeza. Cuatro temporadas sin saborear una victoria –la última en Alemania 2022– y peticiones de cambios que llegaban tarde o se quedaban cortas.

El propio piloto confirma que la decisión se gestó en los meses fríos. “Era el momento de un cambio para mí. Necesitaba aire fresco, gente nueva, un nuevo proyecto. Creo que hacía falta un cambio a todos los niveles, tanto mentalmente como en cuanto al paquete técnico”. La llegada del V4 a Yamaha, pensada ya en clave 2027, aceleró el convencimiento de que su futuro no pasaba por la M1.

Atrás deja a un equipo con el que ha crecido, pero del que solo se llevará a un ingeniero de neumáticos, Ignacio Madurga. Su nuevo jefe de mecánicos en Honda será Cristhian Pupulin. Empezar de cero en lo técnico y lo humano, justo lo que buscaba.

Quartararo rompe 23 años de cortafuegos industrial y se sube a la Honda sin haber ganado una carrera desde junio de 2022. Es el salto más valiente –y arriesgado– de su carrera.

La apuesta de Honda y el horizonte 2027

El fabricante del ala dorada viene de un trayecto similar: caída en desgracia tras el adiós de Márquez, pero con indicios de recuperación bien orientada. Quartararo ve “su crecimiento en los últimos años y su proyecto de futuro” como razones suficientes para comprometerse. “Honda ha respondido muy bien a mis preguntas”, aseveró, dejando entrever que hubo detalles técnicos y contractuales que inclinaron la balanza.

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El nuevo reglamento de 2027, con motores de 850cc, aerodinámica limitada y neumáticos Pirelli en sustitución de Michelin, iguala el punto de partida. “Quizá las motos que funcionan ahora no lo hagan el año que viene”, reflexionó el piloto. No es garantía de nada, pero reduce la desventaja de un cambio a ciegas. “Es una apuesta, pero no diría que lo es del todo”.

Mientras tanto, Quartararo debe completar once grandes premios con la Yamaha. La fábrica de Iwata ya centra todos sus recursos en la 850cc y lo sabe. “No es lo ideal para mí, pero sí lo normal para Yamaha”, admitió. Su objetivo hasta Valencia es dar lo máximo, pero la sensación es de un final de relación pactado y sin dramatismos.

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