Programa Auto+ para motos eléctricas: hasta 1.100 euros para autónomos del reparto

El nuevo plan sustituye al MOVES III y ofrece hasta 1.100 euros de ayuda directa para motos eléctricas, con un sistema de cálculo que premia la fabricación europea. La convocatoria definitiva se publicará en breve en el BOE y tendrá carácter retroactivo desde enero de 2026.

Hasta 1.100 euros de ayuda directa para la compra de una motocicleta eléctrica de reparto. Es la cifra principal del nuevo Programa Auto+ que el Gobierno acaba de aprobar para sustituir al extinto MOVES III. La convocatoria, que se publicará en breve en el BOE, está pensada para autónomos y flotas de última milla, e introduce un sistema de cálculo que prima la fabricación europea.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: después de meses sin ayudas estatales, el Auto+ reactiva el incentivo para electrificar el reparto urbano con moto, un segmento en el que el ahorro operativo es especialmente relevante para el autónomo.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: ayuda directa de hasta 1.100 € (2.000 € en el régimen especial de transporte profesional), carácter retroactivo desde enero de 2026, y diseño simplificado con tres variables de cálculo. En contra: el ciclomotor eléctrico queda fuera; el límite de precio de 10.000 € excluye modelos de mayor autonomía o prestaciones; y la convocatoria definitiva aún no está abierta, por lo que la solicitud tendrá que esperar a su publicación en el BOE.
  • Datos técnicos clave: ayuda máxima para motos L3e/L4e/L5e: 1.100 € (particulares y autónomos) o 2.000 € (régimen especial de transporte ligero); precio máximo del vehículo: 10.000 € sin impuestos; sistema EEE: 75 % garantizado (825 €) más bonus por montaje UE y batería europea; compatible con deducción del 15 % en IRPF y bonificaciones municipales en el IVTM.

¿Cuánto te ahorras realmente con una moto eléctrica de reparto?

El Auto+ estrena el sistema EEE (Eléctrico, Económico y Europeo), que desglosa la ayuda en tres tramos. La base garantizada es del 75 % de la ayuda máxima, es decir, 825 euros para cualquier motocicleta eléctrica de categoría L3e, L4e o L5e con un precio de adquisición inferior a 10.000 euros sin impuestos. Los dos tramos restantes –hasta completar los 1.100 euros– dependen de que el vehículo haya sido montado en la Unión Europea y de que la batería incorpore contenido comunitario. Según el dosier oficial, la cuantía se eleva a 2.000 euros para autónomos y microempresas inscritas en el programa de transporte ligero profesional.

A esa ayuda directa se suma la posibilidad de aplicar la deducción del 15 % en el IRPF por la compra de un vehículo eléctrico nuevo, una ventaja que suele pasar desapercibida entre los autónomos que tributan en estimación directa. Eso sí, conviene recordar que la propia subvención del Auto+ tributa como ganancia patrimonial, por lo que el ahorro fiscal neto es menor que la suma de ambas cifras. Aun así, en una moto de 8.000 euros, el descuento efectivo entre ayuda directa y deducción fiscal puede acercarse a los 1.500 euros, sin contar las bonificaciones municipales en el Impuesto de Vehículos de Tracción Mecánica (IVTM) que ofrecen ciudades como Madrid, donde el recibo puede quedar a cero durante varios años.

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El fondo total del programa asciende a 400 millones de euros, pero las motocicletas reciben una parte muy menor del pastel, una distribución que el sector lleva años criticando. De hecho, durante el primer semestre de 2026 las matriculaciones de vehículos eléctricos de categoría L crecieron un 7,5 %, frente al 24,3 % del total del mercado, lo que refleja que el incentivo sigue siendo insuficiente para igualar el ritmo de electrificación de otros segmentos.

Una ayuda de hasta 1.100 euros no es un cheque al portador: el ahorro real llega cuando el autónomo conoce todas las ventanas fiscales y las gestiona en el orden correcto.

Del MOVES al Auto+: lecciones que conviene recordar

Quien haya tramitado una ayuda del MOVES en los últimos seis años sabe que el camino no era sencillo. Convocatorias autonómicas, plazos de resolución que se alargaban meses y cambios de requisitos en cada edición convirtieron el sistema en un laberinto administrativo. El mejor ejemplo lo puso la marca española Velca, que llegó a crear sus propios programas ‘Velca Moves III y IV’ para adelantar el descuento al cliente y asumir ella toda la gestión.

Para no perderse en el papeleo, el profesional de la moto debe tener claro el orden de solicitud: esperar a la publicación de la convocatoria en el BOE, acudir a un concesionario adherido al programa y presentar la documentación que acredite la actividad (en el caso de las ayudas de régimen especial). Si la moto se adquirió desde enero de 2026, se podrá solicitar la ayuda con carácter retroactivo, pero conviene conservar factura y justificante de pago. Además, merece la pena consultar si el ayuntamiento del domicilio fiscal aplica bonificaciones en el IVTM, porque el ahorro acumulado en cinco años puede superar los 200 euros.

2025 Honda CUV e: Scooter eléctrico. Imagen portada.
Foto: Honda

Análisis: para quién encaja la ayuda y para quién no

Desde la perspectiva del autónomo del reparto urbano, la ayuda del Auto+ es una palanca interesante para dar el salto a la movilidad eléctrica, sobre todo si su ciclo diario está por debajo de los 80-100 kilómetros, una autonomía que cualquier moto eléctrica de las incluidas en el programa supera holgadamente. Con 1.100 euros de subvención y la deducción fiscal, el coste neto de adquisición se reduce hasta hacerla competitiva frente a una moto de combustión equivalente, y los gastos de mantenimiento y ‘combustible’ eléctrico son sensiblemente inferiores, un ahorro que puede superar los 1.500 euros anuales en trayectos intensivos.

Sin embargo, la ayuda deja fuera a dos perfiles que son mayoría en el reparto de última milla: el rider que utiliza un ciclomotor eléctrico de categoría L1e –el que no requiere carnet de moto– no puede acogerse al plan, una decisión que Anesdor considera un error estratégico. Además, el límite de precio de 10.000 euros excluye algunos modelos de gama alta con mayor capacidad de batería o equipamiento de seguridad activa, lo que penaliza a los profesionales que necesitan prestaciones superiores y recorridos interurbanos.

En definitiva, el Auto+ supone una mejora en claridad y estabilidad respecto al MOVES, pero mantiene el foco en un perfil de moto urbana de coste contenido. Para el repartidor autónomo que opera en ciudad con una moto de entre 4.000 y 9.000 euros, la combinación de ayuda directa, deducción fiscal y bonificación del IVTM hace que la electrificación empiece a ser una cuenta que sale. Para el que necesita un vehículo más potente o ligero (ciclomotor), el nuevo plan no aporta la solución definitiva.

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