El GM EV1 que General Motors mandó aplastar vuelve a la vida: un taller de EE.UU. lo resucita tras pagar 95.000 euros

Un taller de Estados Unidos ha conseguido devolver la corriente eléctrica a un GM EV1, el modelo que General Motors retiró y destruyó a principios de los 2000. La restauración, pagada con 95.000 euros en una subasta, ilumina de nuevo un capítulo casi mítico del automóvil.

Un GM EV1, el coche eléctrico que General Motors lanzó en 1996 como apuesta pionera y que poco después ordenó aplastar, ha vuelto a encender sus luces de freno y su cuadro de instrumentos. Un taller estadounidense conocido como The Questionable Garage lo rescató de una subasta de depósito a finales de 2025 por 95.000 euros (unos 104.000 dólares al cambio de entonces) y ya ha superado uno de los pasos más simbólicos de su restauración: hacer que la corriente de 12 voltios fluya a través del cableado original.

El hito es arqueología industrial disfrazada de bricolaje mecánico. El EV1, el primer eléctrico de producción moderna de un gran fabricante, fue retirado del mercado en 2003 y la mayoría de sus 1.117 unidades acabaron trituradas. General Motors las alquilaba a clientes en California y Arizona y, al expirar los contratos, las recuperó para destruirlas, una decisión que todavía se analiza como uno de los mayores errores estratégicos de la automoción. Esta unidad, la número de bastidor 212, fue donada a la Clark Atlanta University como material educativo, pero su sistema motriz quedó inutilizado —le extrajeron el módulo de control de potencia y otras piezas— para garantizar que nunca volviera a circular por carretera.

Un coche que General Motors quiso borrar del mapa

Presentado en 1996 con una aerodinámica de récord (coeficiente Cx de solo 0,19), baterías que pasaron de plomo-ácido a níquel-metal hidruro y hasta 225 kilómetros de autonomía en su evolución final, el GM EV1 no se vendía: se alquilaba. La compañía adujo costes insostenibles cuando canceló el programa, pero la frustración de los clientes que querían conservar sus coches y la imagen de vehículos impecables siendo prensados en el desierto de Arizona convirtieron el episodio en un icono de la resistencia de la industria tradicional al cambio. En 2006, el documental ‘Who Killed the Electric Car?’ recogió aquella controversia y señaló presiones de la industria petrolera y de los propios fabricantes.

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Por eso cada EV1 que ha sobrevivido —apenas una decena, todos inhabilitados— tiene un valor casi mitológico entre los aficionados. La unidad rescatada por este taller llevaba años acumulando polvo, humedad y corrosión a la intemperie. Su odómetro se había congelado en 46.400 kilómetros (28.832 millas), una cifra baja para un coche que pudo haber cambiado la historia.

El largo camino de la resurrección: paso a paso

GM EV1: El coche eléctrico que GM quiso olvidar y que ahora quiere recuperar

Devolver a la vida un coche cuyas piezas de repuesto simplemente no existen obliga a afinar el ingenio. El primer reto fue limpiar décadas de suciedad y óxido acumulados en los conectores del mazo de cables. El equipo recurrió a un limpiador ultrasónico que, por vibración, desprende la corrosión sin dañar los delicados terminales. A continuación, montaron todo el sistema sobre un bastidor auxiliar, fuera del vehículo, para poder probar cada circuito en condiciones controladas.

Al conectar la alimentación de 12 voltios, el cuadro de instrumentos, la radio, el cuentakilómetros —que confirmó los 46.400 kilómetros— y las luces de freno se iluminaron como si hubieran estado esperando dos décadas. El coche aceptó además su código de seguridad, una validación electrónica sin la cual el motor y la batería de alta tensión, todavía desconectados, no podrán reactivarse en el futuro. Fue un instante de pura arqueología digital.

El panel de la palanca de cambios también recibió atención: se desmontó, se limpió y se reensambló con bombillas nuevas para los botones retroiluminados. Los restauradores retiraron un curioso tornillo fijado con cinta adhesiva que bloqueaba el interruptor de bloqueo de estacionamiento; una chapuza heredada del proceso de desactivación que permitió al EV1 desplazarse en punto muerto por el campus universitario sin posibilidad de arrancar.

El EV1 demostró que la movilidad eléctrica era viable dos décadas antes de que Tesla la hiciera deseable; su aplastamiento fue uno de los mayores errores estratégicos de un gigante de la automoción.

Lo que dice esta restauración sobre la historia del coche eléctrico

Ver los indicadores de un vehículo condenado al olvido cobrar vida de nuevo es un recordatorio de las paradojas industriales del sector. Cuatro años después de triturar los EV1, General Motors presentó el prototipo del Chevrolet Volt, un híbrido enchufable que heredaba tecnología descartada. Hoy, la compañía colabora discretamente con este proyecto facilitando datos técnicos, como si tratara de reconciliarse con un pasado incómodo en plena era de electrificación acelerada.

La próxima gran barrera será instalar el software original del EV1 en un nuevo módulo de control de potencia —rescatado de una furgoneta eléctrica S-10 de la misma época— para que motor, batería y electrónica hablen el mismo idioma. Si el equipo lo supera, este EV1 podría volver a mover una rueda por sus propios medios, un triunfo simbólico para quienes sostienen que la historia reciente del coche eléctrico no arrancó en Silicon Valley en 2012, sino en una fábrica de Michigan en 1996.

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📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: 95.000 euros (104.000 dólares en 2025) es el precio pagado en subasta por un EV1 desactivado; un desembolso que subraya el valor mítico de un coche casi extinto.
  • Consejo práctico: Si viajas a Estados Unidos y te interesa la historia del motor, el EV1 rescatado está siendo restaurado ante las cámaras de The Questionable Garage; seguir el canal te dará una ventana única a la ingeniería pionera de los años noventa.
  • Así te afecta: La restauración del EV1 alimenta el debate sobre qué habría ocurrido si la industria hubiera abrazado antes el coche eléctrico. En España, donde las ventas de eléctricos puros apenas superan el 5% del mercado, el caso invita a reflexionar sobre el peso de la inercia industrial y el papel de los pioneros olvidados.