La obligación de llevar guantes en moto entra en vigor el 1 de octubre de 2026 para conductores y pasajeros en vías interurbanas. La medida llega con una lectura práctica para el bolsillo: las pólizas de moto cubren casco y equipamiento hasta unos 1.000 euros según la compañía, un límite que conviene comprobar antes de renovar la póliza.
Las manos son, junto con la cabeza, la zona más expuesta del cuerpo en una caída: el reflejo instintivo de apoyarlas ante un impacto las convierte en las primeras en tocar el asfalto. Desde el 1 de octubre, elegir guante deja de ser solo una cuestión de frío o de gusto personal.
Qué cambia el 1 de octubre y qué cubre exactamente tu póliza
La exigencia se aplica a conductores y pasajeros de motocicletas y ciclomotores en vías interurbanas, según el texto recogido en la normativa de tráfico publicada por la DGT. Para el usuario, la consecuencia es directa: el par de guantes pasa a ser equipamiento obligatorio junto al casco.
En paralelo, la cobertura de equipamiento, la garantía que indemniza casco, guantes, chaqueta o botas dañados en un siniestro, se mueve en el mercado español en un límite habitual de hasta 1.000 euros, con diferencias según compañía y modalidad. En las pólizas más completas es más probable que viaje incluida en la prima.
Lo que conviene mirar no es solo el límite, sino la franquicia: la parte del siniestro que asume el usuario antes de que la aseguradora pague. Una franquicia alta puede dejar la indemnización de unos guantes casi en nada. Conviene revisar también si la póliza aplica depreciación por antigüedad al equipamiento y si exige conservar la factura de compra.
Un par de guantes homologados cuesta menos que la franquicia de muchas pólizas: la protección real empieza antes de rellenar el parte.
Qué guantes cumplen la norma y cómo elegirlos sin pagar de más
Independientemente del modelo y de la temporada, el guante debe incorporar protecciones específicas en nudillos, palma y falanges, los tres puntos que reciben el golpe y el deslizamiento sobre el pavimento. A eso se suma el tacto sobre el acelerador, las manetas y los mandos del manillar.
- Invierno: grosor, tejidos aislantes e impermeables, forro térmico y faldón largo. Los modelos calefactados con batería recargable ofrecen entre tres y cuatro horas de autonomía.
- Verano: piel tratada o tejidos microperforados, faldón corto y materiales como el kevlar, que resisten la abrasión sin restar sensibilidad en los dedos.
- Entretiempo: ni microperforados ni excesivamente gruesos, la opción más versátil para quien busca un solo par.
La talla pesa tanto como el modelo. Un guante demasiado ajustado resulta incómodo y uno holgado resta control, así que conviene probarlo antes de comprar, comprobar que no comprime las yemas y contar con que el material cede con el uso. El cierre debe quedar firme, y los elementos reflectantes son un añadido útil de visibilidad.
Los fabricantes han acompañado la entrada en vigor con mensajes de concienciación. Es el caso de LS2, que ha puesto en marcha una campaña nacional para recordar que no todo guante protege igual: la marca insiste en que el guante de moto es un elemento de seguridad y no únicamente una prenda contra el frío, y cuenta con una gama homologada racing, touring, urban y adventure.
Lo que conviene revisar en la póliza antes de renovar
La obligación de los guantes llega en un momento en el que la cobertura de equipamiento ha ganado peso en las pólizas de moto. El mercado ha ido incorporando garantías específicas para el casco y el resto del equipamiento, con límites que en la mayoría de los casos rondan los 1.000 euros y que se revisan cada año.
Antes de firmar o renovar, merece la pena plantear tres preguntas al asesor: cuál es el límite exacto de la garantía, qué franquicia se aplica a esos daños y si se puede declarar el equipamiento de mayor valor, como el casco, el traje técnico o unos guantes de gama alta. Conviene confirmar además la documentación necesaria para tramitar el parte.
📌 El seguro al detalle
- Qué ofrece este seguro: cobertura que indemniza casco, guantes, chaqueta y botas dañados en un siniestro, con un límite habitual de hasta 1.000 euros según compañía.
- A quién va dirigido: motoristas y usuarios de ciclomotor que circulan cada día por vías interurbanas y no quieren que el equipo de protección salga íntegro de su bolsillo tras una caída.
- Cuánto cuesta: la garantía suele viajar incluida en las modalidades más completas y puede contratarse como cobertura adicional en las pólizas a terceros; el límite indemnizatorio ronda los 1.000 euros y la franquicia pactada marca la diferencia real.

