El Porsche 911 RWB ‘Tenka Gomen’ de Akira Nakai sale a subasta: el segundo RWB de Seattle

Nakai completó la conversión en diciembre de 2015 en Phantasy Kolors, sobre un 964 Carrera 2 matriculado en California hasta ese año. Según el anuncio, solo dos RWB recibieron el kit 930 Royal.

El segundo Porsche 911 RWB de Seattle busca dueño en Bring a Trailer: es el Tenka Gomen, obra de Akira Nakai sobre un Carrera 2 de 1990. Un 964 reconvertido en escultura rodante, con kit 930 Royal y una librea mate firmada a mano.

La transformación no salió de un taller cualquiera. El coche, matriculado en California hasta 2015, pasó por las manos de Nakai por encargo de Christian Coujin, coleccionista de Porsche y socio del carrocero en sus proyectos estadounidenses. El trabajo se completó en Phantasy Kolors, en Snohomish, Washington, en diciembre de 2015.

Las claves de esta historia

  • Lo más importante: es el segundo RWB construido en Seattle, un 964 Carrera 2 que conserva su flat-six M64 de 3,6 litros bajo una carrocería radicalmente intervenida.
  • No te lo puedes perder: la inscripción árabe de las puertas —Jawhar, ‘joya’— y las firmas del propio Nakai, de Christian Coujin y de Brian Martin, fundador de Phantasy Kolors.
  • Cifras y producción: 82.000 millas (unas 132.000 km), 247 hp de fábrica —unos 250 CV— y, según el anuncio, uno de los dos únicos RWB con kit 930 Royal. Se entrega con póster firmado por Nakai.

El kit 930 Royal y la liturgia de Nakai

Su base es un Porsche 964 Carrera 2 de 1990, pero lo que define la pieza es el kit wide-body 930 Royal: pasos de rueda atornillados, spoiler delantero, paragolpes de inspiración RSR y un alerón de cola de ballena que estira la zaga hasta el exceso. Según la descripción del vendedor, se trata de uno de los dos únicos RWB equipados con esta variante concreta.

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El catálogo de piezas no es inocente. La denominación 930 remite a la generación Turbo que ensanchó el 911 a finales de los setenta, y los paragolpes de tipo RSR evocan la versión de competición de la casa. Nakai no inventa una silueta: la exagera. Sobre un 964 de líneas aún contenidas, el resultado es un contraste deliberado entre la madurez del chasis y la agresividad del vestido.

De fábrica salió en negro; hoy viste un Bahama Yellow mate aplicado a pistola y luce la grafía RWB sobre el parabrisas. En las puertas, una inscripción en árabe —Jawhar, ‘joya’— rompe la simetría, y sobre la carrocería conviven las firmas de Nakai, de Coujin y de Brian Martin, fundador de Phantasy Kolors.

El apartado dinámico se apoya en llantas Fifteen52 de 17 pulgadas en medidas escalonadas, con centros pintados a juego y neumáticos 275/40 delante y 315/35 detrás, unos Toyo Proxes R888 rotulados con el logotipo de Idlers. La suspensión neumática AirRex permite bajar la carrocería hasta rozar el suelo, y el escape, de salida central y doble, recurre a colectores tubulares. No busca el cronómetro, sino la presencia: los frenos conservan pinzas Porsche en negro.

Un RWB no es un Porsche tuneado: es una pieza firmada por un solo hombre, y eso el coleccionista lo paga.

Dentro, la liturgia se repite: asientos deportivos en negro con costura acolchada amarilla, alfombras beige, plazas traseras en cuero tostado y detalles como el volante Renown de tres radios o los pedales de aluminio perforado. El cuadro VDO conserva su cuentarrevoluciones central con corte a 6.800 rpm y un velocímetro de 180 mph, equivalentes a 290 km/h. El odómetro marca 82.000 millas.

RWB: un hombre, una radial y una marca que no fabrica coches

RWB Porsche 911

Conviene recordar qué es RAUH-Welt Begriff. No es un preparador al uso ni una marca con línea de producción: es el nombre bajo el que Nakai interviene los coches, uno a uno, con la radial como herramienta principal y un repertorio de ensanchamientos que repite con variaciones mínimas. Cada encargo viaja hasta él, se corta, se remacha y se pinta, y de ahí sale una pieza irrepetible.

Bajo la carrocería, la mecánica sigue siendo reconocible. El flat-six M64 de 3,6 litros refrigerado por aire, con 247 hp y 228 lb-ft de par —unos 250 CV y 309 Nm—, se asocia al cambio manual G50 de cinco relaciones y a la tracción trasera. Es la configuración canónica del 964 Carrera 2, la generación con la que Porsche cerró el siglo, y una de las últimas en las que el motor colgaba detrás del eje posterior con la arquitectura de siempre.

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El anuncio incluye la documentación que el coleccionista exige: informe Carfax sin accidentes, procedencia verificable y una galería con fotografías de Nakai trabajando sobre el coche en 2016. Ese material —el proceso, no solo el resultado— es lo que separa una conversión auténtica de una imitación bien ejecutada.

Lo que el mercado paga por una firma

Aquí el valor no se mide en originalidad, porque apenas queda nada del coche tal y como salió de Stuttgart. Se mide en autoría. Un Porsche 911 RWB firmado y fotografiado durante su construcción pertenece a una categoría distinta de la del 964 de serie: la del objeto de culto, con una comunidad global que sigue la obra de Nakai con la misma atención con que se sigue a un artista.

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La base tampoco es neutra. El Carrera 2 es la variante de propulsión trasera de la serie 964, apreciada por su dirección asistida, sus frenos ABS y un chasis que admite potencias muy superiores a las de fábrica. Sobre esa plataforma, el kit 930 Royal añade masa visual y presencia, con el inevitable reverso: la pieza deja de ser un 911 discreto para convertirse en un objeto que no pasa desapercibido en ninguna parte.

Hay un detalle administrativo que el comprador tendrá en cuenta. El coche se ofrece con título de Montana, no de California, pese a haber rodado matriculado en ese estado hasta 2015. No es un obstáculo para la operación, pero sí una circunstancia que conviene documentar antes de pujar, más aún si el destino final está en Europa, donde la matriculación de un vehículo intervenido exige papeles en regla.

Queda por ver en qué cifra se resuelve la puja, pero el patrón se repite: cuando la firma es verificable y el historial está documentado, el mercado prima la autoría por encima del kilometraje. Este Tenka Gomen se ofrece en consignación de un vendedor profesional en Washington, según el anuncio de Bring a Trailer. A partir de ahí, manda el postor.