El BOE oficializa la compra de radares Veloláser para la DGT: más de un millón de euros y multas desde el arcén

El contrato, adjudicado a Tradesegur por 1.020.000 euros sin IVA, dota a la Agrupación de Tráfico de cinemómetros Doppler que caben detrás de un guardarraíl. Miden de 30 a 250 km/h, vigilan los dos sentidos y no emiten destello alguno.

La DGT ya tiene el contrato firmado para multiplicar sus radares Veloláser: 1.020.000 euros sin IVA en cinemómetros de arcén.

El Boletín Oficial del Estado publicó el 6 de abril de 2026 la adjudicación de ese contrato a Tradesegur, y desde entonces la red no ha dejado de crecer. Son equipos pequeños, ligeros, que no necesitan obra ni instalación fija: se colocan donde interesa y se retiran cuando termina el servicio.

Ese detalle lo cambia todo para el conductor. Un radar fijo se aprende de memoria; uno que aparece una mañana detrás de un guardarraíl, sin aviso y sin destello, no.

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Qué dice el BOE: 1.020.000 euros y tecnología Doppler

El contrato asciende a 1.020.000 euros, sin IVA, y su destino es la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de Tráfico. No se compran para anclarlos a una cabina de hormigón: el pliego habla de cinemómetros dinámicos, pensados para ir montados en los propios vehículos de los agentes y medir tanto con el coche parado como en movimiento.

La adjudicación se limita a equipos con tecnología Doppler, así que lo que llegue no serán exactamente los Veloláser que ya conoces —esos trabajan con láser—, sino una familia muy parecida: cinemómetros de último formato que se camuflan igual de bien y cuestan lo mismo de ver.

Un aparato de menos de dos kilos, que se instala en diez minutos y no destella, no se combate con memoria: se combate levantando el pie.

Cómo es el Veloláser: dos kilos y ni un destello

Estos equipos rondan los 50 centímetros de largo y pesan menos de dos kilos. Por eso acaban colgados de un guardarraíl, atornillados a una señal o escondidos tras una farola. Emiten láser en lugar de radar, de modo que no hay flash que te delate, y transmiten imágenes y datos por 4G y wifi a los agentes, que pueden estar a kilómetros del punto de control.

  • Qué velocidad captan: desde 30 km/h hasta 250 km/h.
  • Qué vigilan: los dos sentidos de la circulación, sin necesidad de cambiar de sitio.
  • Cuándo funcionan: de día y de noche, con unas cinco horas de autonomía.
  • Cómo avisan: no avisan. Ni destello, ni señal luminosa, ni rastro.

Cuánto cuesta que te pille: euros y puntos

Un exceso de velocidad es una infracción grave según el artículo 77 de la Ley sobre Tráfico. La multa arranca en 100 euros y la detracción de puntos —la pérdida de puntos del carnet— depende de cuánto te hayas pasado: 2 puntos hasta 20 km/h de más, 4 puntos entre 20 y 30 km/h y 6 puntos por encima de esa franja. En los supuestos más serios, más de 60 km/h de exceso en vía urbana o más de 80 km/h en interurbana, la sanción se va a 600 euros y 6 puntos.

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Hay una letra pequeña que conviene tener clara: el pronto pago recorta el 50% si abonas en los 20 días siguientes a la notificación, pero solo en las infracciones leves y graves. En las muy graves no hay descuento que valga.

Y ojo con los atajos: circular con un detector de radares es infracción grave, 200 euros y 3 puntos. Con un cinemómetro móvil de este tipo, además, el detector sirve de poco: no emite la señal que esos aparatos buscan.

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Un plan que va mucho más allá del Veloláser

El contrato no llega solo. El 27 de febrero de 2026 la Dirección General de Tráfico anunció la entrada en servicio de 33 nuevos radares —20 fijos y 13 de tramo— dentro de un programa que contempla 122 nuevos puntos de control. Entonces, 106 ya estaban operativos y los 16 restantes quedaban pendientes de instalación a lo largo de 2026. La ampliación de los Veloláser es la pata móvil de ese mismo plan.

La progresión ayuda a entender la estrategia. En 2018 Tráfico desplegó 60 unidades; después llegaron 70 más, hasta las 130 que había entonces. Ahora se suman los nuevos cinemómetros y la cifra volverá a subir. No es una compra aislada, es otra forma de vigilar: menos cabinas visibles y más controles que aparecen y desaparecen.

¿Qué significa en la práctica? Que la vieja costumbre de memorizar los radares fijos del trayecto ya no protege de nada. Los puntos calientes son los de siempre —incorporaciones, rectas largas, travesías con límite bajo—, pero el equipo cambia de ubicación sin previo aviso. Tampoco sirve frenar a última hora al ver el arcén: si el aparato está ahí, ya te ha medido.

El siguiente hito es la ejecución del contrato: las entregas de esos cinemómetros dinámicos a la Agrupación de Tráfico están por llegar en los próximos meses. Cuando lo hagan, el arcén español tendrá compañía nueva. Y conviene recordar que el límite de la vía no cambia porque haya o no un aparato mirando.

Claves de la Normativa

  • A quién afecta: a cualquier conductor que circule por vías interurbanas y travesías donde la Guardia Civil de Tráfico despliegue estos equipos móviles, con atención especial a motoristas y turismos.
  • Cifras a tener en cuenta: contrato de 1.020.000 euros sin IVA; 130 unidades desplegadas desde 2018; multas de 100 a 600 euros, con 2, 4 o 6 puntos y un 50% de descuento por pronto pago en 20 días.
  • Consejo para evitarlo: no te fíes de la vista ni del avisador del navegador; respeta el límite en arcenes, guardarraíles y señales, porque ahí es donde se cuelgan.

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