Estados Unidos veta la entrada de Polestar en su mercado de coches nuevos a partir del año modelo 2027. La Connected Vehicle Rule, una normativa que restringe la conectividad de los vehículos procedentes de China, ha cerrado definitivamente las puertas a la firma sueco-china, propiedad del gigante Geely. La decisión de las autoridades estadounidenses de no conceder la autorización necesaria obliga a la marca a paralizar la comercialización y el marketing de nuevos modelos en el país, aunque continuará con el servicio posventa para los clientes actuales.
Según confirmó un portavoz de la compañía, Polestar dejará de vender vehículos nuevos de forma progresiva, mientras que los 32 concesionarios y los cerca de 100 empleados que mantiene en Estados Unidos seguirán operando para dar soporte y completar las ventas del inventario existente. Los modelos Polestar 3 y Polestar 4 —dos propuestas eléctricas de corte deportivo y gran autonomía— serán los últimos que los estadounidenses puedan comprar como unidades nuevas. La medida supone un varapalo para una marca que en febrero de 2026 había anunciado un ambicioso plan de relanzamiento global, centrado en ampliar su gama y mejorar la eficiencia.
El cese de ventas no implica el abandono de los propietarios: los servicios de taller y atención al cliente seguirán funcionando con normalidad, y los concesionarios podrán vender vehículos de ocasión. La compañía, con sede en Gotemburgo pero con un ecosistema tecnológico profundamente vinculado a China, redirigirá sus inversiones hacia Europa, donde la normativa sobre conectividad es menos restrictiva.
Por qué la Connected Vehicle Rule deja fuera a Polestar
La Connected Vehicle Rule es una regulación diseñada para proteger la seguridad nacional de Estados Unidos frente al riesgo de que los vehículos conectados de origen chino puedan recopilar datos sensibles o ser manipulados a distancia. El organismo encargado del comercio exterior estadounidense considera que los sistemas de conectividad de Polestar, al basarse en plataformas desarrolladas por Geely, representan una amenaza potencial. Aunque la firma tiene raíces suecas y fábrica algunos modelos en China y en Europa, la dependencia tecnológica con la matriz china la convierte en objetivo de la normativa.
Esta prohibición es similar a la que ya afecta a otros fabricantes chinos que intentan entrar en Estados Unidos, pero la singularidad de Polestar radica en que llevaba años vendiendo con normalidad y contaba con una red de distribución establecida. La Connected Vehicle Rule no distingue entre capital chino y tecnología china: la procedencia del software o del hardware de conectividad basta para activar el veto.
Qué implica para la marca y sus clientes en Estados Unidos
A corto plazo, los propietarios de un Polestar en Estados Unidos no notarán cambios: seguirán recibiendo actualizaciones y podrán acudir a los concesionarios para el mantenimiento. La diferencia llegará cuando los concesionarios agoten el stock actual, ya que no recibirán nuevas unidades. A partir del año modelo 2027, ningún Polestar nuevo podrá matricularse en el país.
La marca, controlada por Geely pero gestionada desde Suecia, centrará todos sus esfuerzos en Europa, donde esta prohibición no existe. En el Viejo Continente, las autoridades comunitarias han optado por aranceles a los vehículos eléctricos chinos, pero no por un bloqueo total de los sistemas conectados. El ejemplo estadounidense, sin embargo, podría influir en futuros debates regulatorios en Bruselas.
Un precedente con eco en la industria global y en Europa
La prohibición estadounidense no es solo un revés para Polestar: es un aviso para toda la industria china del automóvil, que ve cómo la conectividad se convierte en un arma geopolítica.
La decisión de Washington abre un interrogante sobre el futuro de otros fabricantes con capital o tecnología chinos que operan en Europa. Marcas como MG (propiedad de SAIC), BYD, NIO o incluso Volvo —también controlada por Geely— podrían enfrentarse a barreras similares si la Unión Europea decidiera endurecer sus normas de ciberseguridad. De momento, la UE aplica aranceles y exige certificaciones técnicas, pero no ha seguido el camino de la prohibición absoluta.
Para el conductor español, la noticia tiene una lectura doble. Por un lado, Polestar mantiene intacta su presencia en España con los modelos 2, 3 y 4, y la decisión estadounidense no afecta a su comercialización en nuestro país. Por otro, si la conectividad se erige en un nuevo frente de la guerra comercial, los precios y la disponibilidad de vehículos procedentes de grupos con raíces chinas podrían verse alterados. Es un recordatorio de que el tablero del automóvil eléctrico no se juega solo en las carreteras, sino también en los despachos de Washington y Bruselas.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: A partir del año modelo 2027, ningún Polestar nuevo podrá venderse en Estados Unidos, el segundo mercado automovilístico mundial y uno de los principales para la electrificación.
- Consejo práctico: Si resides en España y estás valorando un Polestar, la marca mantiene su estrategia europea y refuerza el servicio posventa. La medida no afecta al catálogo ni a la red de concesionarios en el continente.
- Así te afecta: La prohibición estadounidense anticipa un posible endurecimiento de las reglas sobre vehículos conectados chinos también en Europa. A medio plazo, podría influir en la oferta y los precios de marcas respaldadas por capital chino, con repercusiones para el consumidor español.

