No es una postura para hacerse un selfie para Instagram durante el viaje. Llevar los pies en el salpicadero es una de las conductas más peligrosas que puede cometer un pasajero y, además, puede costarle una multa al conductor. La DGT lo tiene claro: el responsable de que todos los ocupantes viajen correctamente es quien está al volante. Y la sanción por consentirlo alcanza los 200 euros.
El peligro que esconde el airbag
A simple vista parece una postura cómoda, un gesto casi inofensivo en un trayecto largo. Pero en caso de colisión, incluso a baja velocidad, tener los pies apoyados sobre la consola del salpicadero se convierte en una trampa mecánica con consecuencias devastadoras. El airbag del acompañante no está diseñado para desplegarse contra unas piernas elevadas; está calibrado para proteger un torso sentado en posición vertical.
Cuando el airbag salta, lo hace a una velocidad de hasta 300 kilómetros por hora. Si encuentra unos pies o unas rodillas en su trayectoria, el efecto no es amortiguar el golpe, sino catapultar las extremidades hacia el cuerpo o, peor aún, hacia la cara del pasajero. Las lesiones resultantes van desde fracturas de cadera y fémur destrozado —conocida como fractura de tablero entre los cirujanos de urgencias— hasta traumatismos craneoencefálicos severos cuando las propias rodillas impactan contra la cabeza en décimas de segundo.
Es un dato que conviene grabarse: el cinturón de seguridad está pensado para trabajar sobre los huesos duros de la pelvis; con los pies en alto, el cuerpo se sumerge bajo el cinturón en un efecto submarino que multiplica el riesgo de lesiones abdominales y en la columna. No es alarmismo: es biomecánica.
Cuánto cuesta en euros y quién responde de la multa
Aquí es donde muchos pasajeros se sorprenden: la multa no les llega a ellos, sino al conductor. Según la interpretación que hace la Guardia Civil de Tráfico del Reglamento General de Circulación, el artículo 18 obliga al conductor a mantener su propia libertad de movimientos, pero también la de los pasajeros, y a velar por que todos mantengan la posición adecuada. Permitir que el acompañante apoye los pies en el salpicadero se considera una infracción grave porque compromete la seguridad del vehículo.
La sanción económica es clara: 200 euros. Si optas por el pronto pago dentro de los 20 días naturales siguientes a la notificación, la cuantía se reduce a la mitad: 100 euros. Eso sí, al pagar pronto renuncias a la posibilidad de alegar.
Hay un detalle importante: esta infracción no conlleva detracción de puntos del carnet. El motivo es que no está tipificada como una conducta grave que ponga en riesgo la conducción en sí, sino que se cataloga dentro de las obligaciones del conductor sobre los ocupantes. Pero ojo: la ausencia de puntos no la convierte en una infracción menor. Si el agente considera que la postura entorpece gravemente al conductor o reduce su visibilidad, podría derivar en una sanción adicional.

De dónde viene esta norma y por qué se persigue cada vez más
La DGT y la Guardia Civil de Tráfico han intensificado la vigilancia sobre la posición de los pasajeros en los últimos años, en línea con lo que recomienda el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte. Aunque no existe una campaña específica bajo un nombre concreto, los controles en carretera y en las campañas de cinturón y sistemas de retención incluyen cada vez más la revisión visual del interior del vehículo.
En países como Francia y Alemania, la regulación es muy similar: el conductor responde de la seguridad de los ocupantes y los agentes sancionan la postura indebida con multas que oscilan entre los 130 y los 220 euros, según la jurisdicción. En España, aunque no se ha modificado el texto del Reglamento General de Circulación para incluir un artículo expreso sobre los pies en el salpicadero, la cláusula general de seguridad y la obligación de mantener una posición adecuada bastan para que los tribunales hayan confirmado la sanción en varias ocasiones.
Lo que conviene saber es que no se trata de una moda pasajera ni de una exageración normativa. Con el aumento de sistemas avanzados de asistencia al conductor, muchos pasajeros han relajado su percepción del riesgo, creyendo que el coche frena solo y que los airbags son una burbuja protectora infalible. Pero el airbag necesita que el cuerpo esté donde tiene que estar: erguido, con la espalda apoyada y los pies en el reposapiés del coche.
Una fractura de fémur por airbag puede convertir un golpe de tráfico menor en una cirugía de un año con secuelas de por vida.
Ficha de la Multa
- A quién afecta: al conductor del vehículo, como responsable de la seguridad de todos los ocupantes, no al pasajero que lleva los pies en el salpicadero.
- Cifras a tener en cuenta: sanción de 200 euros, reducida a 100 euros si se paga en los primeros 20 días naturales tras la notificación. No resta puntos del carnet.
- Consejo para evitarlo: antes de arrancar el coche, especialmente en viajes largos, verifica que todos los ocupantes mantienen una postura correcta y que nadie apoya las piernas sobre el salpicadero, aunque sea por comodidad momentánea.


