El pasaporte de batería obligatorio para coches eléctricos e híbridos enchufables desde febrero de 2027 costará de 8 a 15 euros

La medida, que afecta a todos los vehículos electrificados nuevos en la UE, incluye un código QR con trazabilidad desde la mina hasta el desguace. Los fabricantes ya se preparan para su entrada en vigor.

La Unión Europea obligará a que cada coche eléctrico nuevo lleve un pasaporte digital de batería a partir del 18 de febrero de 2027, con un coste de entre 8 y 15 euros por unidad. No se trata de un simple adhesivo. El pasaporte de batería es un sistema electrónico con código QR que acompaña al vehículo durante toda su vida útil. Su función principal es registrar la trazabilidad completa del componente: desde la extracción de las materias primas hasta la degradación diaria, fase de reciclaje incluida.

La información se estructura en tres bloques. El primero certifica la procedencia del litio, el cobalto o el níquel y refleja el porcentaje de materiales reciclados. El segundo detalla los datos técnicos de fábrica –capacidad energética, composición química, potencia– y el tercero almacena en tiempo real la vida útil restante, los ciclos de carga y la pérdida de capacidad acumulada.

Dónde lo encontrarás y cuánto te costará

El código QR irá impreso o adherido en un lugar accesible: los técnicos apuntan al marco de la puerta del conductor o junto a la toma de carga. Así, tanto los conductores como los centros de inspección técnica podrán consultarlo con un simple escaneo.

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El gasto para los fabricantes se estima entre 8 y 15 euros por batería. Una cantidad modesta que, sin embargo, se reflejará en la factura final del comprador. Fabricantes como Kia ya están adelantando la integración en sus sistemas informáticos para no pillarles el calendario fuera de plazo.

El propio sistema auditará la degradación real y los ciclos de carga acumulados, convirtiendo cada batería en un libro de mantenimiento abierto y verificable.

battery passport UE

Conocer el historial químico y la degradación real de una batería va a ser la única forma de que un coche eléctrico usado no se convierta en una ruleta rusa para el bolsillo.

Cómo va a transformar el mercado de ocasión y el reciclaje

Para quien compre un eléctrico de segunda mano, el pasaporte de batería elimina la incertidumbre sobre el estado real del acumulador. Ya no hará falta fiarse de la palabra del vendedor: el QR mostrará si la batería ha perdido un 5% o un 20% de su capacidad original, con datos objetivos.

Además, la normativa europea persigue un objetivo ambiental claro. Las plantas de tratamiento de residuos dispondrán de un análisis químico preciso para optimizar la separación de metales críticos. Se calcula que en la próxima década finalizarán su operatividad más de 1,2 millones de baterías de vehículos en la UE, y sin esta trazabilidad, la gestión responsable sería muy difícil.

Cuando una batería ya no sirve para mover un coche, puede reconvertirse en almacenamiento estacionario para viviendas o industrias. El pasaporte facilitará esa segunda vida útil al certificar con exactitud cuánta energía puede almacenar todavía.

Información útil para el conductor

  • Fecha límite: 18 de febrero de 2027 para todos los eléctricos e híbridos enchufables nuevos vendidos en la UE.
  • Coste: entre 8 y 15 euros por unidad, asumido por el fabricante pero repercutible en el precio final.
  • Beneficio para el comprador: transparencia absoluta sobre el estado de la batería en el mercado de ocasión, algo que hasta ahora dependía de costosas pruebas complementarias.
  • Próximo paso: marcas como Kia ya prueban el sistema. El resto de fabricantes deberá tenerlo listo antes del plazo.
  • Curiosidad: el sistema se inspira en los pasaportes de materiales que ya funcionan en otros sectores industriales de la UE desde 2021.