La movilidad al trabajo en Italia: seis de cada diez valoran la cercanía tanto como un sueldo

Un informe de movilidad presentado en Milán señala que nueve de cada diez trabajadores italianos incluyen los desplazamientos diarios entre las variables clave antes de aceptar un empleo. Solo el 40% consigue mantener el trayecto casa-trabajo por debajo de los 45 minutos.

Seis de cada diez italianos con empleo valoran la cercanía al trabajo tanto como un sueldo. Lo revela un informe de movilidad presentado en Milán, y la cifra resume una idea que gana terreno en Europa: el tiempo invertido en desplazarse ya no se considera tiempo muerto, sino una extensión real de la jornada laboral.

La encuesta, difundida durante la Semana Europea de la Movilidad, confirma que **la movilidad casa-trabajo** se ha convertido en un factor decisivo a la hora de firmar o rechazar un contrato. No es una impresión subjetiva: hasta **nueve de cada diez ocupados** admiten que evalúan cómo llegarán a su puesto antes de aceptarlo, según **los datos del sector en Italia**.

Qué dicen exactamente los números italianos

El informe retrata tres velocidades dentro del mismo país. La primera es la del reloj. **Más de un tercio de los ocupados** dedica **más de una hora al día** al trayecto de ida y vuelta. Solo **el 40%** consigue mantener sus desplazamientos por debajo de los **45 minutos**. En ciudades medianas y grandes, ese margen decide si se llega a casa con energía o agotado.

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La segunda velocidad es la de las prioridades. Cuando se pregunta qué se busca de verdad al elegir un empleo o una oficina, la respuesta no es el ahorro económico. El primer lugar lo ocupan **la comodidad y la flexibilidad**. A partir de ahí, todo lo demás se ordena casi solo.

El tiempo para llegar al trabajo ha dejado de ser un detalle logístico y se ha convertido en una parte no negociable del salario emocional.

El orden de factores sorprende porque invierte la lógica del ahorro. Un trabajador puede ganar algo más lejos de casa y, aun así, preferir un puesto peor pagado que le devuelva dos horas al día. Ese cálculo no aparece en ninguna nómina, pero explica por qué la movilidad de los italianos al trabajo ha entrado de lleno en las decisiones laborales.

La tercera velocidad es la del vehículo. El coche, propio o de empresa, sigue siendo el medio principal para **seis de cada diez trabajadores**, y esa proporción se mantiene estable en todas las franjas de edad. La edad, en este caso, pesa menos de lo que suele suponerse.

Un coche que ya casi nunca viaja solo

proximidad al trabajo italia

La novedad no está en el vehículo, sino en la combinación. **Uno de cada cuatro ocupados** ya practica una fórmula multimodal: coche más tren, coche más autobús urbano, coche hasta un aparcamiento disuasorio y desde ahí transporte público. La costumbre ha dejado de ser la barrera. Solo **el 11%** reconoce que no cambia nada por simple inercia.

El freno real está fuera del habitáculo. Un **27% de los encuestados** señala la falta de infraestructuras adecuadas:

  • Carriles bici continuos y seguros.
  • Aparcamientos vigilados para bicicletas y patinetes.
  • Puntos de recarga accesibles en el destino.

Otro **20%** apunta a las distancias excesivas o a la propia forma del territorio, un factor que en Italia pesa mucho más de lo que sugiere su densidad urbana.

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Mirando a cinco años vista, casi la mitad del panel cree que sus hábitos no cambiarán. **Uno de cada cuatro** asegura lo contrario, que está dispuesto a dar un vuelco a su forma de moverse. Entre los **30 y los 54 años** la opción que se abre paso es la del coche eléctrico; por debajo de los 30, la preferencia sigue siendo el transporte público, la bicicleta o caminar.

Por qué este dato italiano importa desde España

Italia y España comparten una estructura urbana dispersa, precios de vivienda que empujan a buena parte de la población a vivir lejos del centro y una red de transporte público que funciona muy bien en las grandes capitales y bastante peor en las áreas metropolitanas de segunda fila. La consecuencia es idéntica: **el tiempo de desplazamiento diario** entra en la negociación de cualquier empleo, incluso cuando nadie lo pone por escrito.

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Conviene leer el informe al revés de como suele hacerse. La pregunta no es cuánta gente dejaría el coche, sino cuánta lo dejaría si tuviera una alternativa real. Los propios datos lo insinúan: la resistencia al cambio se concentra en quienes no encuentran infraestructura, no en quienes no quieren usarla. Para el conductor español, la consecuencia es práctica. Las empresas que ofrecen aparcamiento, flexibilidad horaria o ayudas al transporte disponen ahora de un argumento de captación que antes no existía, y las administraciones locales se juegan la credibilidad de sus planes de movilidad en detalles poco vistosos como una marquesina o un aparcamiento vigilado para bicicletas.

Queda la pregunta del futuro. Si en cinco años uno de cada cuatro trabajadores cambia de hábitos, la presión sobre las ciudades será distinta: menos coches en hora punta, más demanda de recarga en el aparcamiento de la oficina y más exigencias de cercanía al puesto. Lo que hoy es una preferencia declarada puede convertirse en criterio de selección, y ahí las compañías que no se muevan llegarán tarde.

📌 Datos clave internacional

  • La cifra a enmarcar: seis de cada diez trabajadores italianos valoran la cercanía al trabajo tanto como un sueldo, y más de un tercio dedica más de una hora al día a los desplazamientos.
  • Consejo práctico: si negocias un empleo o una mudanza en Italia, calcula el trayecto real en hora punta antes de firmar; el coche sigue siendo el medio principal para seis de cada diez ocupados.
  • Así te afecta: el informe anticipa una tendencia que también llega a España: la flexibilidad y la cercanía pesan cada vez más al elegir trabajo, y las empresas que no lo entiendan perderán candidatos.