Imagina poder abrir las puertas de un coche que todavía no ha pisado un concesionario, sentarte virtualmente en su interior y cambiar el color de la carrocería con un gesto, todo sin salir de tu propio salón. Ya no es ciencia ficción: es lo que propone Škoda con su nueva apuesta por la realidad mixta, una tecnología que la marca checa está utilizando para acercar sus modelos más recientes a los compradores antes incluso de que salgan de la línea de montaje.
La compañía ha lanzado una aplicación, Škoda Virtual Experience, compatible con las gafas Apple Vision Pro y Meta Quest. De momento, permite conocer en detalle dos de sus modelos eléctricos, el Elroq y el Epiq, y todo apunta a que el catálogo se ampliará pronto con el Peaq, cuya llegada está prevista para este otoño.

Detrás de esta iniciativa hay un cambio generacional en la forma de comprar coches. Luca Zicconi, responsable del departamento de Experiencia de Cliente de la marca, explica que cada vez más compradores buscan experiencias inmersivas e interactivas, y que para el público más joven este tipo de entornos virtuales conecta mejor que la publicidad tradicional.
El coche, a tamaño real, en tu propio salón
La gracia de la aplicación está en lo que permite hacer una vez el usuario se pone las gafas. Gracias a la cámara del dispositivo, el coche se «coloca» en el espacio real del usuario a su tamaño exacto, y su carrocería reacciona a la luz de la habitación como si estuviera realmente ahí. El objetivo, según Zicconi, es reforzar esa sensación de que el vehículo está físicamente presente.

A partir de ahí, el usuario puede caminar alrededor del coche, abrir las puertas, curiosear en el maletero o cambiar la configuración: color de la carrocería, tipo de llantas o acabado interior. También es posible entrar en el habitáculo y sentarse dentro. El nivel de detalle del renderizado fotorrealista hace que la experiencia resulte sorprendentemente convincente.
Cada modelo se presenta además con una pequeña introducción que recupera el tono de su campaña publicitaria: la del Elroq bebe de la campaña «Be More», mientras que la del Epiq recrea, con estética de plastilina, el espíritu de su lema «Ooooh, that’s EpiQ!». El coche nace literalmente ante los ojos del usuario, que ve cómo un material abstracto va tomando forma hasta convertirse en la silueta final del vehículo, ya en versión fotorrealista.
Del salón al concesionario: también sin gafas



Consciente de que los visores de realidad mixta todavía no son un producto de uso masivo, Škoda está buscando fórmulas para que esta experiencia llegue a más gente. Una de las vías pasa por los propios concesionarios: la marca trabaja con su red de distribuidores para que los clientes puedan ver un modelo en realidad mixta en el punto de venta incluso antes de que el coche llegue físicamente al mismo.
La alternativa más accesible, eso sí, no requiere ningún visor: basta con un smartphone. Escaneando un código QR, cualquier usuario accede directamente a un entorno de realidad aumentada desde su propio teléfono. El catálogo disponible es amplio e incluye, además del Epiq y el Peaq, modelos como el Scala, el Kamiq, el Karoq, el Octavia, el Superb y el Superb Combi, el Kodiaq, el Elroq, el Enyaq RS y el Enyaq Coupé RS.
En estos casos, el coche aparece como un modelo 3D de alta definición que se puede explorar por fuera y por dentro, y que la cámara del móvil sitúa en el entorno del usuario con la posibilidad de ajustar la escala. Así, un SUV como el Peaq puede aparecer como una maqueta en miniatura sobre el suelo del salón o a tamaño real, listo para «aparcarlo» virtualmente en la puerta de casa.
El universo Škodaverse, más allá del concesionario
Esta experiencia de realidad mixta forma parte de una estrategia más amplia de la marca para tender puentes entre el mundo físico y el digital bajo el paraguas de Škodaverse, su particular exploración del futuro de internet. Un terreno en el que Škoda ya ha dejado huella con su presencia en videojuegos como Roblox y Fortnite, o con el Škoda Vision GT, un concept car que se ha convertido en protagonista del popular simulador de conducción Gran Turismo. A todo ello se suma otra curiosidad: la posibilidad de imprimir en 3D una réplica a escala de cualquiera de sus coches, otra manera más de acercar el mundo virtual a la mesa del salón.

