Noruega experimenta con unas marcas viales para motoristas que corrigen la trazada en curvas ciegas y reducen los accidentes en carreteras de doble sentido.
La idea se apoya en una reacción casi instintiva: los motoristas evitan pisar las líneas pintadas sobre el asfalto. Si se dibuja una secuencia de círculos o diagonales en el punto exacto por el que conviene circular, el piloto ajusta la posición sin leer una señal compleja. Esa es la base del sistema PRIME, ensayado antes en Escocia con líneas diagonales y adaptado ahora por Noruega con una variante propia.
Cómo funcionan las marcas circulares de Noruega
La propuesta noruega está pensada sobre todo para curvas ciegas con doble sentido, las mismas en las que una trazada abierta o un viraje mal iniciado pueden terminar con la moto invadiendo el carril contrario. En lugar de pintar una línea continua, la administración de carreteras del país nórdico ha dispuesto una serie de círculos que se asemejan a un collar de perlas y desplazan al motorista hacia un lateral del carril.
El mecanismo es deliberadamente sencillo. Una señal vertical anuncia la presencia de las marcas unos metros antes y, al llegar a la curva, el conductor las interpreta sin romper la concentración. El objetivo no es impedir la circulación, sino ofrecer una guía de trazada en moto que reduzca la velocidad de entrada y mantenga la trayectoria lejos de la línea divisoria.
Los responsables de la iniciativa subrayan que la pintura no sustituye la formación ni el buen juicio del motorista. Funciona como una herramienta más de lectura del terreno, especialmente útil para quien no conoce una carretera de montaña y se encuentra la curva cerrada sin referencias previas.
El precedente escocés y la evidencia de Gales

Escocia probó antes una versión con líneas diagonales que guían al motorista por el centro de la banda pintada. La variante noruega cambia la forma, pero mantiene el mismo principio: un estímulo visual que invita a no pisar la pintura y, por tanto, a circular por la zona más segura de la calzada.
Las asociaciones europeas de motoristas han analizado miles de desplazamientos en seis puntos de prueba situados en Gales. Sus conclusiones apuntan a una mejora clara de la posición sobre el carril y a una reducción de la velocidad en las zonas críticas. En los tramos noruegos donde se introdujeron estas marcas, los datos recopilados hablan de un 80% menos de lesiones entre motoristas, una cifra que justifica el interés de otros países europeos.
Convertir la curva ciega en un recorrido más legible no sustituye la pericia, pero reduce el margen de error en los segundos donde casi todo se decide.
La medida no está exenta de dudas. Si el firme presenta grietas o baches en la zona marcada, la guía puede enviar al motorista hacia un punto en mal estado. Además, la pintura mojada reduce el agarre, un factor que en Escocia y Gales obliga a elegir materiales antideslizantes y a revisar el estado de cada tramo. En una maniobra de emergencia para esquivar a un animal o a otro vehículo, pisar los círculos podría ser inevitable; por eso la recomendación noruega insiste en que las marcas son una ayuda, no una obligación de trazada.
Qué puede aportar a las carreteras españolas
En España, los motoristas representan una parte desproporcionada de la siniestralidad en carreteras secundarias y puertos de montaña. La salida por el lado exterior de la curva, la invasión del carril contrario y la velocidad inadecuada aparecen con frecuencia en los siniestros graves. Un sistema de bajo coste como el noruego podría aplicarse en tramos concretos sin necesidad de cambiar el trazado ni ampliar la plataforma.
La clave no está en pintar todas las curvas, sino en identificar los puntos con mayor concentración de accidentes y desplegar las guías allí donde la visibilidad es limitada. La experiencia de Gales demuestra que el análisis previo importa tanto como el diseño de la marca: no se trata de decorar la calzada, sino de indicar con precisión la transición entre la parte exterior y la interior de la curva.
De momento, el programa noruego amplía el catálogo de soluciones europeas para proteger a los usuarios vulnerables sin recurrir a radares ni sanciones. Si los resultados se consolidan en países con climas más lluviosos, lo razonable es que las administraciones del sur de Europa empiecen a mirar con atención esta herramienta, sobre todo en rutas turísticas y puertos de montaña donde abundan las curvas ciegas.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 80% de reducción de lesiones entre motoristas en los tramos noruegos donde se introdujeron las marcas.
- Consejo práctico: si viajas a Noruega y ves una señal vertical que anuncia marcas circulares en una curva, mantén la calma y déjate guiar sin pisarlas; están diseñadas para alejarte del carril contrario.
- Así te afecta: España comparte con Noruega el problema de las curvas ciegas en zonas de montaña, por lo que esta solución de bajo coste puede influir en futuras intervenciones sobre carreteras secundarias españolas.

