Mercedes refuerza su monopolio como proveedor exclusivo de coches de seguridad con un modelo que cambia las reglas del juego: el AMG GT 63 PRO 4MATIC+ debuta en el GP de Hungría con 612 CV y tracción total. No es solo una puesta al día del safety car: es la primera vez en la historia de la Fórmula 1 que el coche de seguridad envía potencia a los dos ejes, y eso tiene implicaciones directas en la gestión de las carreras.
Un estreno con cifras de récord y sofisticación técnica
El nuevo safety car sustituye al GT Black Series y se convierte en el decimocuarto Mercedes que asume esta función. Bajo el capó esconde un V8 biturbo de 4.0 litros que entrega 612 caballos y 850 Nm de par, gestionados por una caja de cambios AMG Speedshift MCT 9G. La novedad estructural es el sistema AMG Performance 4MATIC+ totalmente variable, que reparte el par de forma activa entre los ejes en función del agarre y la situación en pista.
No se ha escatimado en frenada: discos cerámicos de alto rendimiento y una aerodinámica reforzada con splitter frontal rediseñado, alerón trasero activo y planos de inmersión (‘dive planes’) que generan carga extra en el eje delantero. Bernd Mayländer, piloto oficial del coche de seguridad desde hace más de dos décadas, estrenará en Hungaroring una decoración conmemorativa por el 30.º aniversario de Mercedes como proveedor de safety cars.
A nivel de señalización, el GT 63 PRO integra por primera vez luces LED adicionales en el alerón trasero, un guiño a la visibilidad que la FIA viene reclamando en condiciones de lluvia o baja luminosidad. Es un coche pensado para liderar al pelotón con más velocidad en curva que nunca.
El efecto en pista: ¿qué cambia para pilotos y estrategias?
Un safety car más rápido no es un simple detalle técnico: la tracción total le permite mantener ritmos de paso por curva superiores, lo que reduce la pérdida de temperatura en los neumáticos de los monoplazas. En circuitos como Hungaroring, donde la degradación térmica es un quebradero de cabeza, el nuevo Mercedes puede convertirse en un aliado involuntario de aquellos equipos que sufren para mantener las gomas en su ventana óptima durante una neutralización.
La F1 ha vivido etapas en las que el coche de seguridad se convertía en un cuello de botella que enfriaba la parrilla en exceso, desdibujando el orden de carrera. Con 612 CV y tracción integral, el GT 63 PRO debería mitigar ese efecto. Ahora bien, el diablo está en los detalles: si el coche rueda lo suficientemente deprisa como para que los monoplazas no pierdan temperatura, el reinicio tras la bandera verde será más explosivo. Los pilotos saldrán con gomas más calientes y menos ventanas de oportunidad para remontar por diferencia de preparación.
La tracción total no es un capricho: puede marcar la diferencia entre un reinicio caótico y una carrera que mantiene su temperatura.
Mercedes y la exclusividad del safety car: un negocio de imagen con 30 años de historia
Que Mercedes sea el proveedor único de coches de seguridad y médicos desde esta temporada no es casualidad. La marca de la estrella ha tejido una presencia discreta pero constante en la F1 moderna, aprovechando cada aparición del safety car como un escaparate tecnológico global. El AMG GT 63 PRO llega en un momento en el que la electrificación domina el discurso, pero la firma alemana responde con un V8 biturbo rabioso, recordando que su ADN de combustión sigue muy vivo en la alta competición.
La decisión de la FIA de apostar por la tracción total revela también una evolución en el protocolo de seguridad: no basta con un coche potente en recta, hace falta capacidad de tracción en condiciones adversas. Este movimiento sitúa a Mercedes en una posición de ventaja técnica sobre cualquier hipotético rival futuro, porque el desarrollo de un coche equivalente con tracción a las cuatro ruedas no se improvisa.
Si algo ha demostrado la marca en estos treinta años es que el safety car no es un instrumento neutral: forma parte del espectáculo, condiciona las estrategias y, a veces, decide campeonatos. Con este modelo, Mercedes no solo protege su legado, sino que apuesta por mantener el control de una de las herramientas más influyentes del reglamento.
El GP de Hungría dictará la primera sentencia sobre si el cambio de tracción es un mero salto tecnológico o si realmente altera la dinámica de las carreras. Lo que es seguro es que, cada vez que el pelotón se agrupe detrás del nuevo GT 63 PRO, estará siguiendo al safety car más avanzado que ha pisado un circuito.
Análisis de Impacto Motor16
- Dato de mercado: El safety car de la F1 sigue siendo el único coche de calle que acapara minutos de televisión en la máxima competición. Cada aparición del Mercedes se traduce en imagen de marca para el GT 63 PRO de producción, cuyo precio arranca por encima de los 180.000 euros en el mercado español.
- El rumor: Fuentes del paddock consultadas por Motor16.com señalan que la decisión de incorporar tracción total responde a una petición explícita de la FIA tras evaluar las dificultades del anterior coche en circuitos mojados. No se descarta que Aston Martin regrese al rol de proveedor de safety car en 2028 con un modelo de características similares.
- Veredicto: Mercedes juega una carta segura con un coche que hibrida su mejor tecnología de calle con las exigencias de la F1. La tracción total puede convertirse en un factor determinante para evitar el típico safety car lento que enfría los neumáticos, aunque el verdadero impacto se medirá en el reinicio: si los monoplazas arrancan con gomas calientes, el espectáculo saldrá ganando.

