Las emisiones reales de los híbridos enchufables de flota quintuplican lo homologado, según el ICCT

El Consejo Internacional de Transporte Limpio constata un desfase de hasta el 400% entre las emisiones reales y las homologadas en 2023. La revisión del Factor de Utilidad de noviembre de 2026 obligará a recalcular la fiscalidad y el TCO de los PHEV de flota.

Los híbridos enchufables de flota emiten en uso real hasta 4,6 veces más CO₂ que lo homologado, según el último informe del ICCT.

La ficha rápida para el profesional

  • Por qué es importante: La justificación fiscal y ambiental de muchos PHEV de empresa se apoya en emisiones homologadas que el uso real desmiente; el informe obliga a recalcular el TCO y el riesgo normativo.
  • Ventajas e inconvenientes: A favor: el PHEV mantiene flexibilidad para trayectos urbanos con recarga parcial y evita la dependencia total de la red pública; el informe aporta datos medidos para negociar políticas de flota y cuotas de renting. En contra: el desfase medio del 400% entre homologación y carretera invalida el ahorro fiscal supuesto; la falta de recarga y el peso adicional elevan el consumo real; la revisión del Factor de Utilidad a finales de noviembre de 2026 encarecerá su posicionamiento fiscal.
  • Datos técnicos clave: emisiones medias reales de 134 g/km de CO₂ frente a 29 g/km homologados; conducción eléctrica real del 21% frente al 80% supuesto; cuota PHEV en Europa del 10% entre enero y julio de 2026; segunda fase normativa a finales de noviembre de 2026.

La brecha entre homologación y carretera, en cifras

El análisis del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) parte de una muestra masiva: 920.000 vehículos híbridos enchufables matriculados entre 2021 y 2023, monitorizados mediante sistemas embarcados. Para los modelos de 2021, las emisiones reales superaban a las oficiales en un 260%; en 2023 la desviación escaló hasta más del 400%. Traducido a cifras: las emisiones medias reales pasaron de 130 a 134 g/km, mientras que los valores homologados descendían de 37 a 29 g/km.

La paradoja es que esa brecha crece a la vez que los fabricantes equipan a los PHEV con baterías de mayor capacidad. El motivo no está en la tecnología, sino en el cálculo oficial. El Factor de Utilidad asumía en 2022 que un híbrido enchufable circulaba en modo eléctrico el 80% del tiempo. Los datos reales de la muestra sitúan esa conducción eléctrica en apenas el 21%. En una flota de empresa, ese desfase se traduce en presupuestos de combustible y de huella de carbono que no se corresponden con el uso real.

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Las tres causas operativas que explican el desvío

El informe del ICCT identifica tres razones por las que la teoría del PHEV no se cumple en la práctica. La primera es la falta de recarga: los usuarios enchufan sus vehículos con mucha menos frecuencia de la que presume la homologación. La segunda es el funcionamiento combinado: el motor térmico entra en operación junto al eléctrico más a menudo de lo previsto, especialmente en aceleraciones y vías rápidas.

La tercera es el peso estructural: transportar dos sistemas de propulsión completos —batería y motor eléctrico, junto con depósito y motor de gasolina— eleva la masa del conjunto y dispara el consumo cuando la batería se agota. Para un gestor de flotas, estas tres variables aconsejan auditar el ciclo real de cada ruta antes de asignar un PHEV a un conductor o a una zona geográfica.

El desfase real de los PHEV obliga a recalcular el TCO con datos medidos en flota, no con cifras de homologación.

Lo que cambia con la revisión del Factor de Utilidad

La Unión Europea ya inició en enero de 2025 la primera actualización de las curvas del Factor de Utilidad. La segunda fase está programada para finales de noviembre de 2026 y tendrá impacto directo en las métricas de 2027. Esa recalibración obligará a los fabricantes a declarar emisiones de CO₂ más elevadas para sus PHEV, recortando su utilidad como herramienta para compensar la media de emisiones de la gama y evitar multas comunitarias.

El escenario comercial refuerza la presión. Entre enero y julio de 2026, los híbridos enchufables representaron el 10% de las matriculaciones europeas, apenas un punto más que en el mismo periodo de 2025; los eléctricos puros alcanzaron el 22%. Dentro del segmento PHEV, los fabricantes chinos sumaron el 28% de las ventas, con un crecimiento interanual del 60%, y BYD concentró el 60% de la cuota PHEV europea.

Qué conviene mirar antes de renovar la flota con PHEV

El informe no condena al híbrido enchufable para todos los usos, pero obliga a separar la decisión fiscal de la operativa. Para un autónomo o una PYME con punto de recarga propio en la base y rutas urbanas predecibles, el PHEV puede seguir siendo una solución de transición razonable si se recarga a diario y se monitoriza el porcentaje real de conducción eléctrica. Para flotas mixtas con desplazamientos interurbanos frecuentes o sin acceso a recarga en domicilio, los datos del ICCT sugieren que el PHEV tiende a funcionar como un gasolina con sobrepeso, con emisiones y consumos por encima de lo declarado.

En el plano económico, el desfase real/homologado tiene dos lecturas. La positiva: el vehículo mantiene ventajas de adquisición y fiscalidad inmediata. La negativa: a partir de noviembre de 2026, cuando el Factor de Utilidad se recalibre, el valor residual y la posición fiscal de los PHEV pueden deteriorarse, con impacto en contratos de renting y en el TCO contable a 48 meses. Los gestores de flota harían bien en revisar las ofertas vigentes y en incluir en los pliegos condiciones de recarga verificada y telemetría obligatoria.

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El siguiente hito es claro: finales de noviembre de 2026, con la entrada en vigor de la segunda fase de la revisión. Para entonces, conviene haber auditado los consumos reales de los PHEV de la flota y haber comparado su TCO con el de un eléctrico puro de autonomía equivalente. La decisión de renovar flota ya no puede apoyarse en la cifra homologada del catálogo.