Mercedes-Benz lleva años preparando el terreno para la profunda transición a la movilidad eléctrica, pero con el nuevo Clase C eléctrico ha demostrado dar un paso especialmente significativo. No se trata de una adaptación ni de un híbrido conceptual: este modelo ha sido diseñado desde cero como un vehículo 100% eléctrico, una decisión que marca un antes y un después en la estrategia de electrificación de la marca alemana dentro del segmento de las berlinas medianas.
La firma de la estrella ha trasladado a este Clase C eléctrico muchas de las medidas de sostenibilidad que fueron estrenadas en el reciente GLC eléctrico, y el resultado es contundente: una reducción de dos tercios en la huella de carbono a lo largo de todo su ciclo de vida frente a un Clase C con motor de combustión. Esta afirmación no es un simple eslogan, sino un dato verificado mediante la Evaluación Ambiental 360°, auditada de forma independiente.
El Mercedes-Benz Clase C eléctrico se ha diseñado para el medio ambiente

El enfoque sostenible del Clase C eléctrico empieza mucho antes de que el vehículo llegue a la carretera. Desde la fase de desarrollo, Mercedes-Benz ha puesto el foco en la eficiencia de recursos, la reducción de emisiones y la economía circular. La marca de la estrella trabaja estrechamente con sus proveedores para incorporar materiales con bajas emisiones de CO₂, como aluminio, acero, plásticos y celdas de batería. Gracias a ello, las emisiones de CO₂ en la cadena de suministro se reducen alrededor de un 23 %, un avance notable en un sector donde la producción de materiales es uno de los mayores generadores de emisiones.
El concepto de Diseño para el Medio Ambiente es clave en este proceso. Mercedes-Benz integra desde el inicio criterios como la eficiencia de materiales, la reciclabilidad y el uso de materias primas secundarias. El aluminio empleado en el Clase C eléctrico procede en gran parte de plantas alimentadas con energía renovable o de procesos con alto contenido reciclado. Este material se utiliza en la carrocería, las manguetas de dirección, las ruedas y la carcasa de la batería, reduciendo significativamente la huella de carbono del vehículo. El acero también sigue esta filosofía: unos 45 kilos provienen de hornos de arco eléctrico alimentados con energía renovable.
Casi 50 kilos de plásticos utilizados son de origen reciclado

El uso de materiales secundarios se ha incrementado de forma notable. En comparación con el Clase C de combustión, la proporción de plásticos reciclados se ha cuadruplicado. El modelo incorpora unos 49 kilos de termoplásticos reciclados en componentes como el maletero delantero, los revestimientos de los pasos de rueda, los soportes del gato y los soportes de parachoques. Incluso los textiles y las fundas de los asientos integran porcentajes significativos de material reciclado, reforzando la apuesta por la economía circular.
Una vez en la carretera, el Clase C eléctrico demuestra que la sostenibilidad no está reñida con el rendimiento. Su autonomía media en ciclo WLTP alcanza los 762 kilómetros, una cifra excepcional que lo convierte en una opción ideal tanto para desplazamientos diarios como para viajes largos. El consumo energético, entre 18,5 y 14,1 kWh/100 km, lo sitúa entre los vehículos más eficientes de su segmento. La arquitectura eléctrica de 800 voltios permite una carga rápida especialmente veloz y una gestión energética optimizada.
Mercedes-Benz ha equipado a su Clase C eléctrico con la última tecnología

Mercedes-Benz es consciente de que la eficiencia térmica también juega un papel importante. De ahí que la bomba de calor multifuente, de serie en todas las versiones del Clase C eléctrico, aprovecha el calor residual del sistema de propulsión y de la batería, además del aire ambiente, para calentar el habitáculo. Esto reduce drásticamente el consumo energético en condiciones de frío, ya que requiere solo un tercio de la energía que necesitaría un calefactor auxiliar convencional.
El sistema de frenado One-Box permite que hasta el 99 % de los procesos de frenado se realicen mediante recuperación de energía, con una capacidad de hasta 300 kW. Este nivel de regeneración contribuye de manera directa a maximizar la autonomía y a mejorar la eficiencia general del vehículo.
Kecskemet: una fábrica que genera el 25 % de su consumo con renovables

La experiencia de carga también ha sido diseñada como un ecosistema inteligente. El Clase C eléctrico puede recuperar hasta 325 kilómetros de autonomía en diez minutos, una cifra que redefine la comodidad a la hora de afrontar viajes largos. Con el paquete digital MB.CHARGE Public, los usuarios acceden a una de las mayores redes de carga del mundo, con más de tres millones de puntos disponibles. Además, Mercedes-Benz garantiza que la energía utilizada sea renovable mediante certificados de atributo energético, asegurando que la electricidad consumida se compense con energía verde inyectada en la red.
La producción del Clase C eléctrico también sigue criterios estrictos de sostenibilidad. El vehículo se fabrica en la planta de Kecskemet, que opera con tecnologías de alta eficiencia energética y cuenta con un parque solar terrestre de 27,4 MWp. Sumando los sistemas fotovoltaicos instalados en los techos de las distintas áreas de producción, la planta alcanza una capacidad total de 42,3 MWp, suficiente para cubrir aproximadamente el 25 % de su demanda anual. Los procesos de pintura se han optimizado para reducir el consumo energético en un 20 % y las emisiones de carbono en un 80 %, mientras que las inversiones en eficiencia hídrica y prevención de residuos refuerzan el compromiso medioambiental.
Mercedes-Benz consigue el certificado The Vegan Society

La cadena de suministro también se somete a un control exhaustivo. Los proveedores deben cumplir los Estándares de Abastecimiento Responsable, que incluyen requisitos sobre condiciones laborales, derechos humanos, ética empresarial y protección del medio ambiente. Mercedes-Benz trabaja para descarbonizar materiales clave como acero, aluminio y plásticos, y aspira a completar la evaluación de todas las materias primas de alto riesgo para 2028.
El interior del Clase C eléctrico también refleja esta visión. La firma de la estrella ofrece una opción de interior vegano certificado por The Vegan Society, algo que solo comparte con el también nuevo GLC eléctrico. Todos los materiales de superficie suave han sido revisados y auditados para garantizar que no contienen componentes de origen animal. Si se detectaba alguno, se desarrollaba una alternativa libre de origen animal junto con el proveedor. El paquete vegano incluye tapicerías, techo, revestimientos de puertas, pilares y alfombrillas, consolidando un enfoque integral hacia la sostenibilidad.
El nuevo Clase C eléctrico no es solo un paso adelante en electrificación: es una declaración de cómo Mercedes-Benz imagina el futuro del automóvil. Un futuro donde la eficiencia, la sostenibilidad y la tecnología se integran desde la primera fase de diseño hasta el último kilómetro recorrido.

