¿Veremos un Maserati fabricado en China? Stellantis negocia con Huawei y JAC su futuro eléctrico

La casa del tridente busca un socio tecnológico y productivo en China para un modelo eléctrico que podría compartir plataforma con un Maextro de Huawei. El plan, aún en discusión, refleja la urgencia de revertir una caída de ventas del 58 % en 2025.

El Maserati más chino de la historia está sobre la mesa. Stellantis negocia con Huawei y JAC un coche eléctrico que llevaría el tridente en la zaga, pero el resto de la cadena de valor —tecnología, plataforma, producción— se concentraría en China. De confirmarse, el movimiento dibujaría una alianza insólita para los estándares del lujo europeo: un fabricante de superdeportivos italiano cede la ingeniería a un gigante tecnológico chino y la fabricación a un socio local, reservándose solo el diseño y el aura de la marca.

Según adelantó el medio chino Yunjian Insight, las conversaciones están avanzadas y la fase preliminar de investigación y desarrollo ya ha arrancado. El esquema recuerda al de la Harmony Intelligent Mobility Alliance (HIMA) de Huawei, que agrupa cinco marcas automotrices chinas cada una con sus propios vehículos pero con tecnología común.

Un plan a tres bandas con Huawei al frente tecnológico

El reparto de tareas dibujado por las fuentes es asimétrico. Huawei asumiría el desarrollo de las tecnologías centrales del vehículo y la planificación estratégica, mientras que JAC se encargaría de la investigación aplicada y la producción. A Maserati le correspondería el diseño exterior e interior, además de la validación de marca. En otras palabras, todo lo que hace italiano a un Maserati sería tarea del centro de estilo en Módena; el resto se cocinaría en Shenzhen.

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El plan contempla, al menos, dos variantes: un modelo vendido en China bajo la firma Maextro —la marca de lujo de la alianza HIMA— y una versión con el logotipo de Maserati para los mercados internacionales, previsiblemente rediseñada y adaptada a los gustos occidentales. Las conversaciones se remontan a principios de 2025 y, según Yunjian Insight, la actividad preliminar de I+D ya está en marcha. No se ha filtrado aún si la carrocería sería un SUV, una berlina o un deportivo, pero los códigos del mercado chino apuntan hacia un formato de alta silueta.

Otros fabricantes premium alemanes, como BMW, ya producen sus eléctricos en China para todo el mundo (el iX3 se fabrica en Shenyang), pero en aquel caso la ingeniería y el diseño siguen bajo control interno. La vía que explora Maserati se parece más a un white label de lujo: la tecnología y la línea de montaje son chinas, la piel y los emblemas italianos.

El desplome de ventas que empuja a Stellantis a la desesperación

La lectura industrial de esta operación no puede separarse de la sangría comercial que vive Maserati. En 2025, la firma del tridente apenas consiguió colocar 11.127 vehículos en todo el mundo, un 58 % menos que el año anterior. Esa cifra está muy lejos del pico de 2017, cuando rozó las 49.000 unidades. En China, el desplome es aún más dramático: de casi 14.500 coches hace ocho años pasó a poco más de 1.030 en 2025.

2026 Sello conmemorativo Maserati.
El sello dedicado a Maserati forma parte de una serie que rinde homenaje a «La excelencia del sistema productivo y económico» italiano. Foto: Maserati.

Con esos números, la marca quema efectivo sin compensación alguna. No hay un solo modelo 100% eléctrico en su gama actual con tracción competitiva, y Stellantis carece de una plataforma dedicada de lujo sobre la que construir uno a corto plazo sin multiplicar la factura. De ahí que la opción china, aunque incómoda, aparezca como la salida más pragmática.

Maserati en China: ¿tabla de salvación o suicidio de marca?

No es la primera incursión de Stellantis en el ecosistema automotriz chino. El grupo posee desde 2023 el 21 % de Leapmotor y ha ampliado ese acuerdo para que la firma china fabrique un modelo para Europa a partir de 2028 e, incluso, un SUV eléctrico con la insignia de Opel en la planta de Zaragoza. La diferencia cualitativa es que ahora la marca que se cuelga del socio chino es sinónimo de lujo artesanal italiano.

Los tres hermanos que fundaron la compañía en 1914 probablemente se revolverían en sus tumbas pero la realidad comercial es tozuda. Recurrir a Huawei y JAC permitiría a Maserati acceder a una pila tecnológica de última generación —baterías, software, conducción autónoma— a un coste por unidad muy inferior al que podría alcanzar con un desarrollo íntegramente europeo. El precio de esa ventaja es una erosión del relato de marca que puede ahuyentar a los clientes más puristas.

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A ese dato le falta un matiz: sin esta alianza, Maserati difícilmente tendrá un eléctrico de volumen antes de 2030. Y en el actual entorno regulatorio —con las penalizaciones por CO₂ en la UE apretando año tras año—, la irrelevancia comercial es una sentencia de muerte. La pregunta no es si Maserati se contamina al abrazar el Made in China, sino si tiene otra opción real sobre la mesa.

Análisis de Impacto

  • El dato. Maserati vendió 11.127 coches en 2025, un 58 % menos que en 2024, y apenas 1.030 unidades en China. Su gama carece de un eléctrico competitivo y la inversión necesaria para desarrollarlo en solitario resulta prohibitiva.
  • El rumor confirmado. Las negociaciones con Huawei y JAC, adelantadas por Yunjian Insight, están activas desde inicio de 2025 y cuentan ya con actividades preliminares de I+D. El esquema es similar al de la alianza Leapmotor, pero aplicado a una marca de lujo.
  • El veredicto. Stellantis apuesta por externalizar en China el corazón tecnológico de Maserati para darle un respirador eléctrico inmediato. El riesgo reputacional es altísimo y puede dividir a su clientela. Pero con 11.000 matriculaciones anuales y ningún BEV a la vista, el tridente se juega dejar de existir antes que traicionar su ADN.