Circular con temperaturas superiores a 40 °C y el asfalto que supera los 60 °C pone al límite los neumáticos, la refrigeración del motor y la batería. La DGT alerta de un repunte de averías mecánicas de hasta el 8 % entre junio y agosto, muchas de ellas evitables con una revisión sencilla que apenas toma 30 minutos.
Los tres frentes del calor: neumáticos, motor y habitáculo
Con el coche cargado hasta los topes y largas distancias por recorrer, el calor extremo castiga tres sistemas vitales. Los neumáticos son el punto más débil: sobre asfalto abrasador, una presión baja aumenta la deformación de la banda de rodadura, eleva la temperatura interna de la goma y multiplica el riesgo de reventón súbito. El sistema de refrigeración del motor, si el líquido está degradado o el radiador sucio, no puede evacuar el calor extra y acaba provocando calentones que dañan la junta de culata, una reparación que fácilmente ronda los 1.500 euros. Y en coches eléctricos e híbridos, la batería de tracción sufre un estrés térmico adicional al tener que alimentar el compresor del aire acondicionado a pleno rendimiento, lo que puede reducir la autonomía entre un 10 % y un 15 %.
Checklist rápida
| # | Qué revisar | Detalle clave |
|---|---|---|
| 1 | Neumáticos | Comprobar visualmente el dibujo (mínimo 1,6 milímetros) y ajustar la presión exacta para carga completa según ficha del fabricante. Una presión incorrecta puede costarte una multa de hasta 200 euros y, peor aún, un reventón a alta velocidad. |
| 2 | Sistema de refrigeración | Verificar nivel y estado del líquido refrigerante. Si tiene más de dos años, conviene sustituirlo en el taller. Un radiador obstruido por insectos reduce la capacidad de disipar calor. |
| 3 | Aire acondicionado y batería | En coches térmicos, el compresor del aire acondicionado aumenta la carga del motor; en eléctricos, drena la batería. Revisar el circuito cada dos años y no forzarlo a temperaturas inferiores a 22 °C, la recomendación oficial de la DGT para mantener la atención al volante. |
Cómo hacer la revisión en pocos minutos y cuándo ir al taller
La comprobación de la presión de los neumáticos puedes hacerla tú mismo en cualquier gasolinera, preferiblemente en frío y antes de emprender la marcha. El líquido refrigerante se verifica con el motor apagado y en frío, mirando la marca de máximo y mínimo del vaso de expansión: si está por debajo, completa con anticongelante apto para tu coche. Pero si el nivel baja repetidamente o el líquido tiene un tono marrón, lleva el coche al taller; puede haber una fuga o degradación que solo un profesional diagnosticará. La revisión del aire acondicionado, incluyendo carga de gas y limpieza del circuito, es trabajo de taller y cuesta entre 70 y 120 euros.

El precio de saltarse la revisión: averías que llegan a los 1.500 euros
Un neumático reventado en autovía no solo estropea las vacaciones: cambiar al menos dos ruedas de golpe ronda los 200 a 400 euros, y si el reventón daña la llanta o la suspensión la factura se dispara. Un calentón del motor por falta de refrigeración puede llevarse la junta de culata y, en motores modernos, la reparación oscila entre 700 y 1.500 euros; en muchos casos, el seguro no lo cubre por considerarse negligencia en el mantenimiento. En eléctricos, una batería que trabaje siempre por encima de 40 °C acelera su degradación y puede suponer una pérdida de autonomía irreversible, con costes de sustitución que aún son muy elevados. Frente a estos escenarios, la revisión previa cuesta entre cero y poco más de 100 euros si solo necesitas ajustar presiones y niveles, o algo más si toca recarga de aire acondicionado. La DGT insiste en que la mayoría de los contratiempos veraniegos son evitables con sentido común.
Una simple comprobación de presiones y del nivel de refrigerante puede marcar la diferencia entre llegar a la playa o esperar a la grúa bajo un sol abrasador.
Y mantener siemper la atención porque el calor extremo también es causa de múltiples accidentes (más información).

