En pleno debate sobre cómo acelerar la electrificación, Alemania acaba de enviar una señal contundente: las ayudas directas funcionan. En junio, las matriculaciones de vehículos eléctricos e híbridos enchufables se dispararon un 60% interanual y alcanzaron las 116.269 unidades, rozando ya el 39% del mercado. El detonante ha sido un nuevo programa de incentivos de hasta 6.000 euros por turismo, centrado en el canal particular y modulado por renta. Mientras, en España, el Gobierno mantiene sobre la mesa el plan Auto+ —el heredero del Moves— con una ayuda máxima de 4.500 euros para eléctricos puros, pero a 7 de julio de 2026 la convocatoria definitiva sigue sin aparecer en el BOE.
El tirón alemán: cómo una ayuda de hasta 6.000 euros reactiva el mercado
El nuevo sistema germano, activado el pasado 19 de mayo con efectos retroactivos desde el 1 de enero, parte de una subvención base de 3.000 euros para un eléctrico puro. A esa cifra se suman 1.000 euros más si la renta imponible del hogar no supera los 60.000 euros anuales, otros 1.000 euros adicionales si queda por debajo de 45.000 euros, y hasta 1.000 euros extra por cada hijo. El límite general se sitúa en 80.000 euros de renta, ampliable a 90.000 en función de los descendientes. Así, un particular que cumpla todos los requisitos puede llegar a los 6.000 euros. Los híbridos enchufables y los eléctricos con extensor de autonomía reciben entre 1.500 y 4.500 euros, siempre dentro de los mismos topes de ingresos.
El impacto ha sido inmediato. Los vehículos eléctricos puros (BEV) sumaron 84.057 matriculaciones, un 78% más que en junio de 2025, mientras los híbridos enchufables (PHEV) avanzaron un 26%, hasta 32.212 unidades. En el acumulado del primer semestre, las matriculaciones de electrificados rozan las 531.807, un 37% más que el año anterior. Pero el dato más revelador es que, por primera vez desde la retirada del anterior subsidio alemán a finales de 2023, en mayo se matricularon más eléctricos puros a nombre de particulares que de empresas. La modulación por renta ha devuelto al comprador privado al primer plano.
Auto+ en España: 4.500 euros sobre el papel, pero sin fecha de salida
El plan Auto+ (más información) está diseñado, dotado con 400 millones de euros para 2026 y prevé una ayuda máxima de 4.500 euros para turismos eléctricos puros que cumplan condiciones industriales —como un elevado porcentaje de componentes europeos y un precio antes de impuestos inferior a 45.000 euros. Para un híbrido enchufable, esa cifra teórica se reduce a 3.375 euros. Además, el concesionario está obligado a aplicar un descuento mínimo de 1.000 euros. Una diferencia sustancial frente al modelo alemán: mientras allí la ayuda crece según la renta y la composición familiar, aquí se premia la cadena de valor industrial y el precio contenido.
El éxito alemán confirma que una ayuda modulada por renta puede recuperar al comprador particular, el gran ausente de la electrificación en España.
A fecha de hoy, sin embargo, la convocatoria definitiva no está publicada. Eso significa que los fondos, aunque presupuestados, no pueden ejecutarse y las operaciones realizadas desde enero acumulan expectativas pero no certezas. Las patronales de la distribución advierten de que la retroactividad prevista —el Auto+ cubriría compras desde el 1 de enero de 2026— podría consumir gran parte del presupuesto en los primeros días de apertura del trámite. La gestión estatal y centralizada por orden de solicitud promete más agilidad que el viejo Moves, pero sin publicación en el BOE no hay forma de valorar si ese cambio evitará realmente los retrasos de cobro que lastraron el programa anterior. Estas son las ayudas que se contemplan.

Lo que dice el dato alemán para el comprador español
La comparación es inevitable. Alemania ha movilizado 3.000 millones de euros para el periodo 2026-2029, con una previsión de 800.000 operaciones subvencionadas. España, con un tercio de la población, dedica 400 millones para 2026. La ayuda máxima alemana supera en 1.500 euros a la española, pero además es más accesible porque se activa con solo la compra de un vehículo nuevo, sin los requisitos de cadena industrial que plantea el Auto+. Para un hogar con ingresos ajustados, la diferencia puede ser decisiva: en Alemania, un comprador con menos de 45.000 euros de renta y dos hijos podría alcanzar los 6.000 euros; en España, el mismo perfil se movería en los 4.500 euros si el modelo elegido cumple todas las condiciones.
La experiencia germana muestra que el canal particular responde cuando el incentivo es directo y visible. En España, ese canal sigue rezagado: las ayudas indirectas, los plazos de cobro y la incertidumbre sobre las Zonas de Bajas Emisiones han mantenido al comprador particular al margen. Mientras el Auto+ no entre en vigor, la electrificación en nuestro mercado seguirá dependiendo del canal de empresa y de las flotas, que apenas necesitan estímulo adicional.

