Treinta años después de que Lotus presentase el Esprit Turbo S4, la última evolución del cuatro cilindros turbo de Hethel se ha convertido en uno de los clásicos asequibles más interesantes del mercado. Su combinación de motor central, pureza técnica y cotización contenida —entre 35.000 y 50.000 dólares en los primeros ejemplares— está atrayendo a coleccionistas que buscan un deportivo genuino de los noventa sin desembolsar los seis dígitos que exigen sus rivales alemanes e italianos.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: El Esprit Turbo S4 es la iteración más depurada y longeva del modelo que Giugiaro diseñó en 1976, con una potencia de 264 CV que llegó a 300 CV en la versión S4s.
- No te lo puedes perder: El alerón trasero colocado a media altura del cristal trasero y la presencia de la variante GT3 —solo 190 unidades con el motor Type 920 de 2 litros y 240 CV— convierten al S4 en un objeto de deseo para el connaisseur.
- Cifras y cotización: Se vendieron 137 unidades en Estados Unidos en 1994 y 217 del conjunto S4/S4s en 1995, según los registros del fabricante. Hoy los primeros S4 cotizan entre 35.000 y 45.000 dólares, y los S4s arrancan en 50.000 dólares.
El último cuatro cilindros turbo de una estirpe legendaria
El Esprit debutó en 1976 con un diseño afilado de Giugiaro que lo catapultó a la fama mundial, sobre todo gracias a su aparición en ‘La espía que me amó’ de James Bond. Sin embargo, la saga turbo no arrancó hasta 1980, y en 1981 el motor creció a 2,2 litros bajo la denominación S3. Los Esprit de 1987, con el rediseño de Peter Stevens, suavizaron las aristas y adoptaron el nombre Esprit Turbo. Luego llegaron las versiones SE con intercooler Chargecooler que entregaban 264 CV, y en 1993 Julian Thomson firmó el restyling que dio vida al Lotus Esprit Turbo S4, manteniendo la base técnica Type 85 de los Stevens. Esta evolución fue la última del motor de cuatro cilindros turbo, antes de que en 1996 apareciera el V8 de 350 CV que se alargaría hasta 2004.
Variantes para el coleccionista: S4, S4s y la rara GT3
El S4 original llegó con los mismos 264 CV del SE, acelerando de 0 a 100 km/h en 4,7 segundos y alcanzando 257 km/h. La dirección asistida se estrenaba en el Esprit. Al año siguiente, la versión S4s (con ‘s’ minúscula de Sport) elevó la potencia a 300 CV y el par a 393 Nm, suficiente para una punta de 270 km/h y una aceleración 0-100 en 4,6 segundos. Se distingue por el gran alerón redondeado heredado del radical Sport 300 de competición —del que solo se construyeron 64 unidades— y por sus llantas de seis radios. En 1997, la serie se despidió con el GT3, una versión ligera (solo 1.230 kg) con el motor 2.0 Type 920 de 240 CV, que originalmente se había empleado en el mercado italiano. Solo se fabricaron 190 ejemplares, y ninguno fue importado oficialmente a Estados Unidos, aunque hoy muchos ejemplares no estadounidenses ya superan los 25 años y pueden cruzar el Atlántico sin restricciones.

La apuesta del coleccionista: por qué el Esprit Turbo S4 se revaloriza
Conviene situar al Lotus Esprit Turbo S4 en su contexto de mercado. A mediados de los noventa, un Porsche 968 Clubsport o un Ferrari 348 exigían desembolsos muy superiores a los del biplaza británico. Hoy, ese diferencial persiste: mientras un 348 en estado óptimo ronda los 80.000 euros, y un 968 Clubsport supera los 60.000, un S4 en buen estado se mueve entre los 35.000 y los 50.000 dólares. El valor añadido del Lotus reside en su motor central —configuración que solo ofrecían rivales como el NSX o el Ferrari—, en un chasis de columna vertebral heredado de la filosofía de Colin Chapman y en una producción total muy limitada.
Las debilidades del modelo —ajustes interiores que envejecen con dignidad, necesidad de un mantenimiento riguroso y cierta fama de fragilidad— son contraargumentos menores para el entusiasta que ha hecho los deberes. Los problemas son conocidos y tienen solución: radiadores que se obstruyen, tuberías de refrigeración que se corroen, colectores de escape que se agrietan por los ciclos térmicos y, en los casos más graves, depósitos de combustible que se pudren cerca de los anclajes de los cinturones. Como advertía el especialista Paul Matty, “una restauración del depósito es una intervención de tal magnitud que ante un fuerte olor a gasolina junto al anclaje del cinturón lo mejor es alejarse”. Ahora bien, una unidad con un historial de mantenimiento impecable y sin sobrecalentamientos es perfectamente fiable, sobre todo si se ha respetado la recomendación de no calentar el motor al ralentí —las levas giran sobre aluminio sin presión de aceite suficiente a bajas revoluciones—.
La rareza y la configuración de motor central del Esprit Turbo S4 lo convierten en un ‘youngtimer’ que duplica el carácter de sus rivales alemanes por la mitad de precio.
La evolución de las cotizaciones de los últimos cinco años, según los datos de las subastas en línea y las transacciones privadas rastreadas por la propia Lotus Heritage, muestra una tendencia alcista sostenida: los S4 básicos han pasado de los 25.000 dólares de 2020 a los 40.000 actuales, mientras que los S4s ya superan los 50.000. La progresiva apertura a la importación de unidades europeas en Estados Unidos y el creciente interés por los clásicos analógicos de los noventa refuerzan la hipótesis de que aún hay margen de revalorización, especialmente para las variantes más raras como el GT3 y el S4s con historial documentado.
Veredicto Motor16
El Lotus Esprit Turbo S4 ofrece una experiencia de conducción genuinamente británica —precisa, comunicativa y exigente— que ningún otro deportivo de motor central de su década puede igualar a su precio actual. Como inversión, las unidades más cuidadas y con historial completo presentan un perfil de riesgo moderado y un potencial de apreciación atractivo. Para el coleccionista que valore la rareza sobre la perfección germana, el Esprit Turbo S4 es, probablemente, la última gran oportunidad antes de que el mercado le ponga un cero más a la factura. Nota: 8,5/10


