María (44), abogada: «Con la ley en la mano, denunciar a alguien que aparca en su propio vado está más que justificado»

No está permitido aparcar en un vado, y a la ley no le importa si eres un conductor más o el propietario de esta autorización municipal.

La ley es igual para todos, o así debería ser. Por esa razón, igual que ningún conductor puede aparcar en un vado, su propietario tampoco tiene carta blanca para dejar ahí su propio coche. De hecho, con el Reglamento General de Circulación (RGC) en la mano, tienes argumentos de sobra para denunciar.

El vado no es un aparcamiento privado, aunque mucha gente todavía lo vea así», explica María, abogada que lleva varios años lidiando con conflictos relacionados con el tráfico. Parece un aspecto sencillo, hasta que deja de serlo.

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Qué permite un vado (y qué no) según la normativa

vado permanente
Fuente: Idealista

Para entenderlo, hay que empezar por lo básico. Un vado permanente es una autorización municipal que permite a un inmueble tener acceso de entrada y salida de vehículos durante todo el día. Pero no es ninguna plaza reservada para estacionar. Es básicamente un espacio que debe estar libre para que su propietario pueda acceder sin problema.

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La respuesta está en el artículo 91 del Reglamento General de Circulación (RGC). Se consideran paradas o estacionamientos en lugares peligrosos o que obstaculizan gravemente la circulación los que constituyan riesgo u obstáculo a la circulación en los siguientes supuestos: «Cuando se obstaculice la utilización normal del paso de salida o acceso a un inmueble de personas o animales, o de vehículos en un vado señalizado correctamente«.

Eso sí, la ley en absoluto hace distinciones según si se trata del propietario de un vado, un vecino, una persona ‘autorizada’ por el dueño o alguien completamente ajeno. Nadie puede estacionar delante de un vado.

«La idea de que el dueño puede dejar el coche porque el vado es suyo no tiene base legal. El uso está limitado al paso, no al estacionamiento«, señala. Aunque el cartel dé una sensación de ‘exclusividad’, lo cierto es que regula una función y no una propiedad para aparcar en la calle.

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