La sombra del Miura ha sido alargada y, a menudo, ha oscurecido la trayectoria de otros grandes turismos de Sant’Agata Bolognese. El Lamborghini Islero, presentado en el Salón de Ginebra de 1968, es uno de esos modelos que el tiempo y el coleccionismo han ido rescatando del olvido. Ahora, uno de los 125 ejemplares de la primera serie —el chasis 6366— sale a subasta en Bring a Trailer, ofreciendo una oportunidad poco común de acceder a un V12 italiano de los de verdad.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: Se subasta uno de los últimos 125 Islero de primera serie, con chasis 6366, carrocería Bertone rematada por Marazzi y mecánica V12 de 320 CV.
- No te lo puedes perder: Este ejemplar incorpora las ópticas delanteras del posterior Islero S, lo que lo convierte en un interesante híbrido de transición.
- Cifras y cotización: Equipado con seis carburadores Weber 40 DCOE, suspensión independiente con muelles helicoidales y llantas Campagnolo de magnesio. Apenas 80.000 kilómetros documentados.
Un toro bravo con etiqueta de gran turismo
El Islero, cuyo nombre remite a un toro de lidia que causó baja a Manolete, se lanzó en 1968 como sustituto del 400 GT y como la respuesta de Lamborghini a la demanda de un gran turismo más depurado que el Espada. Montaba sobre un chasis tubular de 2.550 mm de batalla —acortado respecto al del 400 GT— el mismo motor V12 de 3,9 litros que impulsaba al Miura, pero en configuración delantera longitudinal, acoplado a una caja de cambios manual de cinco velocidades sincronizada construida en la propia factoría.
La producción se dividió en dos series: los primeros 125 Islero, fabricados entre 1968 y 1969, y los 100 Islero S que los siguieron hasta 1969, con mejoras mecánicas y estéticas. Sin embargo, los últimos ejemplares de la primera hornada ya incorporaron, de fábrica, soluciones propias del S, como los intermitentes redondos en los laterales y los faros antiniebla delanteros bajo la parrilla, rasgos que este chasis 6366 luce. La carrocería, diseñada por Bertone y ensamblada por Carrozzeria Marazzi, refleja un diseño sobrio pero rotundo, muy alejado de las líneas afiladas del Espada y de la espectacularidad del Miura. No en vano, Ferruccio Lamborghini utilizó un Islero como vehículo personal, un detalle que confiere al modelo un pedigrí especial.
El chasis 6366: historia, mecánica y documentación
Según consta en el expediente que acompaña el lote, este Islero se entregó nuevo en Suiza y posteriormente fue importado a Estados Unidos, donde pasó largos años en manos de un único propietario en Maryland. Una restauración —o reacondicionamiento— hace aproximadamente cinco años precedió a su adquisición por el actual vendedor en 2024. Hoy, el coche está acabado en un elegante azul oscuro y conserva su interior de cuero negro con asientos 2+2, volante de madera y mandos originales.
El estado mecánico parece acorde a su kilometraje (80.000 kilómetros en el cuentakilómetros Jaeger) y a la reciente actualización. El motor, un V12 de 60 grados con bloque y culatas de aluminio, doble árbol de levas por bancada y seis carburadores Weber 40 DCOE, rinde 320 CV a 6.500 rpm. La transmisión, una manual de cinco marchas, envía la potencia al eje trasero. La suspensión es independiente en las cuatro ruedas, con triángulos superpuestos, amortiguadores helicoidales y barras estabilizadoras. Los frenos son de disco en las cuatro ruedas con servofreno. Las llantas Campagnolo de magnesio, idénticas a las del Miura, calzan neumáticos Michelin XWX 215/70VR15, recientemente montados. Además, el sistema de escape ANSA y la antena en la aleta completan el conjunto.
El Islero es un Miura para el que prefiere viajar sin que le señalen, pero que sigue escuchando la misma sinfonía mecánica.
Análisis de mercado: ¿un Islero para el coleccionista o para el conductor?
El Islero ha sido, hasta hace poco, el gran olvidado de la gama Lamborghini de los sesenta. A medio camino entre la practicidad de un GT y la mecánica exquisita de un superdeportivo, no gozó del aura que hoy tienen sus hermanos más famosos. Sin embargo, la escasez (225 unidades en total, contando las dos series) y la pureza de su V12 atmosférico han empezado a atraer a un tipo de coleccionista que valora la discreción y la rareza sobre el nombre.
Con una producción de apenas 225 unidades en total, la rareza del Islero es evidente; con un V12 atmosférico, lo es su magia.
En subastas recientes, los Islero S bien conservados han oscilado entre los 250.000 y los 350.000 dólares, con ejemplares particularmente originales superando esa horquilla. Los de primera serie, por su menor producción y por su posición como pioneros, suelen cotizar ligeramente por encima, y este chasis 6366 añade el aliciente de ser uno de los últimos con los rasgos del S, una transición que los expertos aprecian. No obstante, el hecho de que la subasta se realice en Bring a Trailer, una plataforma que tiende a fijar precios de mercado más ajustados que las grandes casas de subastas, sugiere que el martillo podría situarse en la parte baja de la horquilla, especialmente si la subasta es sin reserva. El vendedor es un concesionario, lo que elimina el componente emocional de un particular pero también puede indicar que el coche necesita poco uso inmediato.
Conviene, en todo caso, mirar con lupa los detalles: la restauración descrita como «hace unos cinco años» no está documentada con facturas completas, y la mención de «refurbishment» podría implicar desde un repaso mecánico hasta una restauración parcial. El título de Montana, habitual en vehículos de colección en Estados Unidos, puede despertar dudas en compradores internacionales. Con todo, la rareza del conjunto y la oportunidad de adquirir un V12 Lamborghini de la era de Ferruccio sin necesidad de hipotecar una colección hacen de este Islero una propuesta tentadora.
En un mercado donde los valores de los clásicos italianos no dejan de revalorizarse, este Islero representa una vía de entrada a un mundo de sonido, historia y diseño que pocos modelos de su época pueden ofrecer. Con una producción que apenas supera los dos centenares de unidades, cada ejemplar es una rareza. El chasis 6366, con su combinación de especificaciones híbridas, tendrá todas las miradas puestas sobre él en el momento en que la puja eche a andar.

