No todos los días sale a subasta pública un Ferrari con la procedencia de un gigante del coleccionismo como Bill Harrah. Menos aún cuando se trata del primer Dino 246 GTS destinado al mercado estadounidense. Bring a Trailer ofrece ahora el chasis 03620, un Argento Metallizzato de 1972 que apenas roza las 49.000 millas recorridas y atesora un historial de concursos de elegancia y una rehabilitación mecánica concienzuda.
Las claves de esta historia
- Lo más importante: El primer Dino 246 GTS construido para Estados Unidos, chasis 03620, entregado en marzo de 1972 al concesionario Modern Classic Motors de Bill Harrah.
- No te lo puedes perder: Su historial de propiedad documentada y las victorias de clase en el Newport Beach Concours d’Elegance y el Concorso Italiano, que subrayan la integridad de este ejemplar.
- Cifras y cotización: De las 1.274 unidades del 246 GTS fabricadas entre 1972 y 1974, los mejor documentados superan los 400.000 dólares; un chasis con esta procedencia podría rozar el medio millón.
Un chasis con historia: de Bill Harrah a la subasta
El chasis 03620 salió de la cadena de Scaglietti en marzo de 1972 con un destino singular: el concesionario Modern Classic Motors de Reno, Nevada, propiedad del legendario coleccionista Bill Harrah. Era la primera unidad del 246 GTS completada para el mercado estadounidense, un dato que ancla su relevancia histórica. Tras esos primeros años, el coche pasó a manos de un único propietario en Irvine, California, que lo conservó entre 1978 y 1998. Durante ese periodo, el Dino acumuló las millas con el mimo que luego exigiría su restauración.
En 1998, el especialista Garry Roberts & Co. de Costa Mesa, California, emprendió una rehabilitación mecánica en profundidad. El motor Tipo 135CS y la caja de cambios de cinco velocidades fueron completamente reconstruidos, los carburadores Weber de triple cuerpo recibieron una puesta a punto integral, y se aprovechó para eliminar el equipo de emisiones original. La suspensión se renovó con amortiguadores, rótulas y casquillos nuevos, mientras que los brazos de la doble horquilla y las barras estabilizadoras se recubrieron con pintura en polvo. El sistema de escape se sometió a un reenchapado completo. El resultado fue un coche mecánicamente fresco que, en 1999, encontró nuevo dueño.
Ese propietario mantuvo el Dino durante dos décadas, llevándolo consigo por California, Colorado y Arizona. Fue una etapa prolífica en trofeos: ganó su clase en el Newport Beach Concours d’Elegance de 2000, obtuvo el tercer puesto en el Concorso Italiano del mismo año y repitió podio en el Tucson Classics Car Show de 2019. Estos reconocimientos avalan la calidad de su restauración mecánica y la autenticidad de un coche que ha sabido envejecer con dignidad. La subasta actual en Bring a Trailer es la segunda vez que el chasis 03620 aparece en la plataforma: ya se listó en marzo de 2020 y fue adquirido por el vendedor en marzo de 2021, cerrando así un círculo de confianza digital poco habitual.
Mecánica y diseño: el legado de Pininfarina y Scaglietti
El Dino 246 GTS es, ante todo, un ejercicio de estilo firmado por Aldo Brovarone y Leonardo Fioravanti en Pininfarina. La carrocería, construida por Scaglietti, luce en este ejemplar el elegante Argento Metallizzato (código 106-E-1) que contrasta con el interior en piel Nuvola (VM 3015) de Connolly. El panel de techo desmontable, originalmente forrado en vinilo negro, fue pintado en el color de la carrocería por un propietario anterior, un detalle que algunos puristas discutirán pero que otorga una imagen más unitaria.
La zaga calza los inconfundibles escapes ANSA y los intermitentes europeos en ámbar que el actual propietario añadió para realzar el carácter continental del coche, mientras que los pilotos laterales y los intermitentes delanteros empotrados recuerdan su homologación como vehículo para Estados Unidos. Las llantas Cromodora de 14 pulgadas, con neumáticos Michelin XWX, son las que corresponden a la época y se ofrecen con la rueda de repuesto correspondiente alojada en el maletero delantero.
En el habitáculo, los asientos de cubo fijos en Nuvola comparten protagonismo con el volante de radios taladrados y la palanca de cambios de rejilla en patrón «dogleg». La instrumentación Veglia Borletti, con el cuentavueltas de zona roja a 7.750 rpm, sigue siendo un deleite visual. Hay que señalar, no obstante, que el cuentakilómetros estuvo detenido y fue reparado bajo la actual propiedad, por lo que las 49.000 millas que muestra el odómetro deben tomarse como referencia parcial; el kilometraje real es desconocido. Entre los extras, destacan el aire acondicionado —revisado para la venta—, un equipo Pioneer AM/FM con casete y las alfombrillas Coco que protegen la moqueta negra.

El Dino 246 GTS en el mercado de 2026
Conviene recordar que el Dino 246 GTS ha vivido una revalorización notable en los últimos quince años, al pasar de ser considerado «el Ferrari asequible» a ocupar un lugar central en las colecciones más exigentes. La producción total de la variante GTS apenas alcanzó las 1.274 unidades entre 1972 y 1974, lo que la convierte en una rareza relativa, y los ejemplares con una procedencia tan sólida como la de este chasis 03620 escasean en el mercado abierto. El simple hecho de haber pertenecido a la órbita de Bill Harrah —cuyo garaje llegó a atesorar más de 1.400 automóviles— añade un plus de deseabilidad que los coleccionistas están dispuestos a pagar.
Según las guías de valoración, un Dino 246 GTS en condiciones de concurso y con historial documentado raramente baja de los 400.000 dólares, y los mejores ejemplares superan el medio millón. La estimación para esta unidad no es pública, pero sus atributos —primer chasis GTS para EE. UU., victorias en concursos, mecánica renovada y documentación con el informe Marcel Massini— permiten anticipar una puja competitiva. El hecho de que se ofrezca en Bring a Trailer, una plataforma con una comunidad de compradores profundamente informada, añade transparencia y presión al remate.
No es la velocidad lo que define a un Dino, sino la pureza de su línea y la honestidad de su mecánica V6, dos virtudes que el mercado actual recompensa sin titubeos.
El coche se entrega con un juego de herramientas, bolsa del gato, funda para el panel de techo, registros parciales de servicio, el manual del propietario y un título de California limpio a nombre del fideicomiso del vendedor. Todo apunta a que el próximo dueño estará dispuesto a pagar por algo más que un coche: por un capítulo irrepetible de la historia del automovilismo de colección.

