Un concesionario de MV Agusta lo resume sin eufemismos: la marca no produce ni entrega motos, y la línea de Varese lleva parada desde abril. La caída de las ventas ha devuelto a la firma de Schiranna al escenario de crisis recurrente del que creía haber salido.
La caída del 54,3% que ha parado la planta de Varese
La adquisición de MV Agusta por KTM a finales de 2022 parecía el salvavidas definitivo para una marca con números de boutique. No duró ni dos años: la tormenta financiera austriaca la obligó a separarse del grupo justo cuando a KTM le estallaba la insolvencia y Bajaj entraba al rescate.
Los datos que cita GPOne, recogidos por RideApart, revelan el alcance del golpe: las ventas de MV Agusta cayeron un 54,3%. La firma italiana movía entre 2.000 y 5.000 motos al año, una cifra pequeña para el mercado global, pero suficiente para mantener la planta de Varese y a su plantilla.
Esa debilidad estructural es la que ha convertido una caída brutal en un apagón industrial. Sin la inyección de capital prometida por Rashid Sardarov, el responsable de la sociedad que controla la marca, la producción está detenida desde abril de 2026. La cadena de suministro se ha roto por impagos, los repuestos escasean y los concesionarios dan largas a los clientes.
Un concesionario consultado por GPOne lo dice sin rodeos: ‘MV no está produciendo ni entregando nada’. La frase concentra el problema: no hay motos nuevas, no hay recambios ágiles y no hay certeza sobre la garantía de las unidades que ya circulan.
El problema no es la moto: es que sin producción en Varese tampoco existe un flujo fiable de recambios para los propietarios actuales.
A la crisis industrial se suma la pérdida de interlocutores clave. Hubert Trunkenpolz, presidente de MV Agusta y pieza central en la salida de KTM y en las negociaciones con CFMoto, dimitió en julio. Su marcha alimenta las dudas sobre la capacidad de la marca para cerrar un socio industrial, después de que las conversaciones con CFMoto, avanzadas durante meses, se quedaran en papel mojado.
Qué significa para quien tiene una MV Agusta en el garaje

Para el propietario de una MV Agusta, la crisis se traduce en tres dolores concretos: garantías en el aire, repuestos que no llegan y talleres sin hoja de ruta. La red europea no tiene stock garantizado y cada avería puede convertirse en una espera indefinida.
Si estás pensando en comprar una MV Agusta de ocasión, el escenario actual obliga a mirar antes el estado de la red de distribución que el cuentakilómetros. La escasez de repuestos puede convertir una avería menor en una moto parada durante meses.
Análisis: la enésima crisis de una firma con pedigrí
MV Agusta es un clásico de las marcas que brillan en los salones pero sufren en los despachos. La firma de Varese ha encadenado cambios de propiedad y crisis, promesas de expansión y frenazos bruscos. Esta vez la caída no procede de un fallo de producto, sino de una ruptura financiera que ha vaciado la cadena de suministro sin que nadie ponga capital fresco.
Lejos de animar, el espejo de KTM importa: mientras el gigante austriaco avanza con Bajaj hacia una estabilidad dolorosa, MV Agusta queda en tierra de nadie, sin socio chino confirmado y con marcas legales abiertas, incluida la sombra de un procedimiento de insolvencia aún por confirmar.
Tu Mecánico de Confianza
No es el momento de quedarse quieto. Quien tenga una MV Agusta debería convertir la incertidumbre en plan de contingencia:
- Garantía por escrito: pide a tu punto de venta que confirme por escrito qué cubre y quién responde. Si hay silencio, mal asunto.
- Stock de recambios: consulta si el taller mantiene piezas de desgaste básicas. Sin producción, los plásticos o componentes específicos pueden tardar semanas.
- Compra de ocasión con contrato: si estás cerrando la compra, exige un documento que contemple el suministro de piezas durante, al menos, 12 meses.
Y si el mantenimiento exige abrir el motor o tocar la electrónica, consulta con un profesional con acceso a red oficial. La improvisación con una MV Agusta fuera de red suele salir cara.

