Comprar un coche nuevo transmite una tranquilidad difícil de igualar. Un gran argumento para dar el paso está en la cobertura del fabricante, esa garantía que respalda frente a averías, defectos o fallos inesperados durante los primeros años. Muchos conductores creen que, mientras el coche esté dentro del plazo legal, cubre cualquier problema mecánico automáticamente. Pero la realidad es bastante distinta.
Gregorio, mecánico con más de treinta años de experiencia, advierte de que perder la garantía puede ser mucho más fácil de lo que parece. Y lo peor es que, a menudo, ocurre por errores cotidianos que el propietario comete sin mala fe, creyendo que actúa correctamente: una reparación improvisada, no documentar una incidencia a tiempo… Hay pasos aparentemente inocentes que pueden complicarlo todo.
5El papel del perito cuando la garantía entra en discusión
No todos los conflictos con la garantía se resuelven con una simple visita al concesionario. Cuando surge un desacuerdo serio sobre el origen de la avería, la figura del perito cobra protagonismo. Y, sin embargo, muchos conductores ni siquiera saben que tienen esta opción.
Un informe pericial puede determinar si el fallo responde a un defecto de fabricación, un desgaste impropio o una causa ajena al propietario. «Acudir al perito desde el principio puede evitar errores estratégicos y reforzar una reclamación. Además, ese informe puede ser clave si el caso escala», explica Gregorio. La garantía depende también de la capacidad de acreditar lo ocurrido.


