FSD Tesla Francia: arrancan las primeras pruebas en carretera del sistema Supervisado y la UE ensaya con datos propios

París evaluará con datos propios dos unidades del Full Self-Driving Supervisado antes de fijar su posición en la votación europea. La decisión de la Unión podría llegar en octubre o a comienzos de diciembre y el respaldo francés puede ser determinante.

El FSD de Tesla en Francia arranca las primeras pruebas en carretera autorizadas por el Gobierno francés, que ya evalúa dos unidades. París había mostrado dudas de seguridad en julio, pero ahora busca generar datos propios antes de fijar su postura en la Unión Europea.

De las dudas de París a la evaluación con datos propios

El ministro francés de Transportes, Philippe Tabarot, consideró en julio que las garantías aportadas por Tesla no eran suficientes. Los principales reparos apuntaban al respeto de los límites de velocidad y a los sistemas de comprobación de la atención del conductor.

Después de varios meses de trabajo técnico y de conversaciones entre Tabarot y Elon Musk, la marca ha entregado dos unidades para que las autoridades francesas realicen sus propias pruebas. El objetivo es comprobar cómo se comporta el sistema en carreteras reales francesas antes de votar su posible autorización a escala comunitaria. Los resultados deberían conocerse entre mediados y finales de septiembre.

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El cambio de posición no significa una aprobación automática. Francia quiere comprobar la reacción del software ante situaciones propias de su red viaria, desde incorporaciones a autopista hasta rotondas y límites señalizados; el resultado de esa observación condicionará el sentido de su voto.

Las claves técnicas

  • Qué es: un sistema de ayuda a la conducción de nivel 2 según la escala SAE; acelera, frena, gira y cambia de carril con supervisión permanente del conductor.
  • Qué problema resuelve: reduce la carga de trabajo en autopista y trayectos estructurados, pero no elimina la responsabilidad del conductor ni permite desatender la vía.
  • Dónde y cuándo llega: ya cuenta con autorización provisional en Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania; la votación europea podría celebrarse en octubre o a comienzos de diciembre.

La métrica de Tesla y su lectura técnica

Mientras Europa decide, Tesla intenta demostrar con datos que el sistema es suficientemente seguro. La compañía ha recopilado información durante más de 100 millones de kilómetros recorridos entre abril y agosto en Países Bajos, Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania.

Según Tesla, los vehículos con FSD Supervisado registraron una tasa de colisiones 4,1 veces inferior a la de sus coches conducidos de forma manual: tres colisiones en autopista y nueve fuera de ella, frente a 137 y 490 respectivamente en conducción manual.

Expertos independientes han cuestionado la comparación porque el tipo de carretera, las condiciones de circulación o el perfil de los trayectos pueden favorecer al grupo que usa el sistema. La cifra, con todo, es el principal argumento técnico de Tesla ante los reguladores.

Aun con sus matices, estos registros alimentan la negociación europea: Tesla necesita demostrar que el sistema no solo funciona en condiciones controladas, sino también dentro del tráfico heterogéneo de la UE.

El peso de Francia en la votación europea

Países Bajos abrió el camino en abril al conceder la primera autorización provisional. Después sumaron Bélgica, Dinamarca, Estonia y Lituania. Tesla aspira a una aprobación supranacional, y para lograrla necesita el respaldo de al menos 15 de los 27 Estados miembros, que representen un mínimo del 65 % de la población de la UE.

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Francia aporta aproximadamente el 15 % de la población comunitaria. Su apoyo no es un trámite: puede ser decisivo para desbloquear el despliegue del sistema a gran escala.

El salto europeo del FSD no depende solo de la ingeniería de Tesla: depende de que cada regulador mida las mismas carreteras y el mismo riesgo con reglas comparables.

Análisis: qué cambia para el conductor del Tesla

El FSD Supervisado no convierte al Tesla en un coche autónomo. Sigue siendo un sistema de nivel 2 SAE: el conductor debe mantener la atención y está legalmente obligado a intervenir en cualquier momento.

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En Alemania ya existen zonas con conducción de nivel 3, donde el conductor puede desatender legalmente la carretera en circunstancias muy delimitadas. La diferencia es jurídica y práctica: en el nivel 3 el sistema asume la conducción activa y avisa al conductor con antelación; en el FSD Supervisado, la supervisión permanente sigue en la persona.

Para el usuario español, por ahora la aproximación es todavía como pasajero. Durante septiembre, Tesla ofrece en su centro de Sabadell experiencias de entre 15 y 20 minutos en las que un empleado va al volante y el cliente viaja como acompañante. España no ha autorizado su uso general.

La consecuencia regulatoria es clara: si París vota a favor tras sus pruebas, Tesla habrá eliminado uno de los principales obstáculos políticos para extender el sistema por la UE. El siguiente hito no es la autonomía total, pero sí una homologación más amplia que acerque la conducción asistida avanzada al día a día del conductor europeo.