Pon tu coche eléctrico a punto con Feu Vert y por menos de 90 euros

Aunque no tienen motor ni generan emisiones, los vehículos eléctricos también necesitan un mantenimiento adecuado.

Existe la creencia popular de que un vehículo eléctrico es casi indestructible y que, al no tener aceite, bujías o correas de distribución, puedes olvidarte de él hasta que decidas venderlo. Pero también necesita un buen mantenimiento, y Feu Vert ha lanzado un servicio con el que podrás asegurarte de que todo funcione bien durante mucho tiempo.

Si tienes un coche eléctrico, o estás pensando en hacerte con uno, y no quieres llevarte sorpresas, te interesa saber por qué necesitas programar una revisión periódica.

El mito del mantenimiento cero en coches eléctricos

Coche eléctrico
Fuente propia/IA

Uno de los grandes argumentos de venta de los coches eléctricos es el ahorro en taller. Y es verdad que te ahorras los cambios de aceite y filtros de combustible que necesitan los coches de combustión. Pero de ahí a hablar de mantenimiento es cero hay un camino muy largo.

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Tu coche eléctrico sigue siendo una máquina compleja que se enfrenta a las leyes de la física, la fricción y el desgaste cada vez que sale del garaje. Y aunque el propulsor sea diferente, el resto sufre igual o incluso más que un coche tradicional. El peso de las baterías somete al chasis y a la suspensión a un esfuerzo constante. Los sistemas electrónicos son más sofisticados y sensibles.

Por eso, ignorar su estado con la excusa de que es eléctrico es un grave error. Necesitas recurrir a expertos que sepan qué buscar donde tú solo ves cables y pantallas. Y aquí es donde entra en juego la propuesta de Feu Vert, que democratiza el acceso a un mantenimiento especializado que antes parecía reservado a los concesionarios oficiales con tarifas mucho más elevadas.

¿Qué revisa Feu Vert en un coche eléctrico?

Feu Vert
Fuente: Feu Vert

Puede que te preguntes qué pueden mirar los mecánicos en tu coche si no hay motor de combustión. La revisión básica de Feu Vert, diseñada para la tecnología que conduces, es una inspección técnica de 84 puntos de control que aseguran que todo funciona como un reloj.

Uno de los aspectos más críticos que revisan es el diagnóstico electrónico de alta tensión. Tu coche es, en esencia, un ordenador con ruedas alimentado por una energía muy potente. Los técnicos conectan sus máquinas de diagnosis para analizar la centralita del coche. Buscan códigos de error ocultos, fallos en la gestión de la batería o problemas en el inversor que no siempre encienden un testigo en el cuadro de mandos hasta que es demasiado tarde.

Además, se ocupan del cambio del filtro de habitáculo, un elemento esencial para la salud de los ocupantes. Puede parecer un detalle menor, pero en un coche donde el motor no enmascara olores ni ruidos, la calidad del aire interior es primordial. Un filtro sucio no solo deja pasar polen y contaminación, sino que impide que el sistema de climatización desempañe los cristales en días de lluvia, convirtiéndose en un problema de seguridad.

Pero hay otro detalle que suele pillar desprevenidos a los usuarios de eléctricos: el desgaste de los neumáticos. Tu coche tiene una entrega de potencia inmediata, y en cuanto pisas el acelerador, toda la fuerza se transmite a las ruedas. Esto, sumado al elevado peso de las baterías de iones de litio que llevas en el suelo del vehículo, hace que las gomas se desgasten mucho más rápido que en un coche de gasolina.

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En la revisión de Feu Vert realizan una comprobación exhaustiva del desgaste y, lo que es más importante, incluyen el permutado de neumáticos si es necesario y viable. Cambiar las ruedas de posición (de delante a atrás) ayuda a igualar el desgaste, alargando su vida útil. Teniendo en cuenta que los neumáticos específicos para coches eléctricos suelen ser más caros por su tecnología de baja resistencia a la rodadura, este simple gesto incluido en el servicio ya amortiza buena parte del coste de la revisión.

Seguro que presumes de que apenas tocas el freno porque tu coche retiene y recarga la batería al soltar el acelerador. Es una maravilla, pero tiene un efecto secundario. Al usar menos los frenos tradicionales, estos se pueden llegar a oxidar o cristalizar por falta de uso.

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Los frenos necesitan funcionar para limpiarse y mantenerse en buenas condiciones. Si ante una emergencia tienes que clavar el freno y el sistema no está en buen estado, la distancia de frenado aumentará peligrosamente. Los técnicos de Feu Vert revisan el estado de las pastillas, los discos y el líquido de frenos. Sí, tu coche eléctrico lleva líquido de frenos, y absorbe humedad del ambiente con el tiempo, perdiendo eficacia y pudiendo corroer el sistema desde dentro sin importar los kilómetros que hagas.

Un dato curioso que muchos desconocen es que la causa número uno de asistencia en carretera para coches eléctricos no es quedarse sin autonomía en la batería grande, sino que falle la batería pequeña de 12 voltios. Tu coche sigue dependiendo de una batería de plomo convencional para encender los sistemas, abrir las puertas y activar la batería de alta tensión.

Si esa pequeña batería muere, tu coche no funcionará por muy cargada que esté la batería principal. En la revisión de Feu Vert se comprueba el estado de salud de esta batería auxiliar, un chequeo rápido pero vital que te asegura que el coche va a arrancar cada mañana.

Por qué elegir Feu Vert

taller Feu Vert
Fuente propia

Llevar el coche a la casa oficial es una opción válida, pero suele implicar citas a largo plazo y facturas que asustan. Feu Vert ha formado a sus equipos en las normativas de seguridad para vehículos eléctricos e híbridos, porque cualquier mecánico no puede tocar estos coches. Hay cables que transportan cientos de voltios y que requieren guantes de seguridad, herramientas aisladas y un protocolo de actuación específico.

Otro punto clave es el precio. Estamos hablando de una operación que cuesta menos de 90 euros. Si lo comparas con lo que puede costar una revisión estándar de un diésel moderno con cambio de aceites sintéticos y filtros de partículas, es un regalo.

Por ese precio, te llevas el cambio de filtro de habitáculo, la mano de obra cualificada, el uso de maquinaria de diagnosis avanzada, la revisión y permutado de neumáticos, el rellenado de líquido limpiaparabrisas y la inspección visual de elementos de suspensión, dirección y luces. Es un paquete cerrado, sin sorpresas finales en la factura, diseñado para que el usuario de vehículo eléctrico elimine la incertidumbre.

Además, mantener un historial de mantenimiento al día es fundamental si el día de mañana quieres vender tu coche. Un comprador de segunda mano valorará mucho ver que el vehículo, aunque sea eléctrico y tenga menos mantenimiento, ha sido cuidado y revisado periódicamente por profesionales. Eso mantiene el valor residual de tu coche mucho más alto.

No esperes a que el coche te avise con un ruido extraño. La recomendación general para este tipo de revisiones básicas es anual o cada 15.000 o 20.000 kilómetros, lo que ocurra antes. Aunque no haya aceite que se degrade, los filtros se ensucian y los líquidos pierden propiedades por el simple paso del tiempo y los cambios de temperatura.

Ahora ya sabes que el mantenimiento cero no existe, pero también sabes que mantener tu eléctrico es mucho más barato y sencillo de lo que pensabas.