Un solo punto fue el botín que se llevó Fernando Alonso de un Gran Premio de Mónaco caótico en el que la estrategia, la lluvia y las banderas rojas lo pusieron todo patas arriba. Terminó décimo tras una sanción ajena, y ahí se acabó el casillero. Tras once grandes premios disputados en 2026, el asturiano suma una sola unidad en el Mundial: la peor cosecha de su larga trayectoria en la Fórmula 1. Ni siquiera en el desierto de McLaren-Honda, con un propulsor que se rendía a la tercera vuelta, las cifras habían sido tan pobres a estas alturas.
El dato no necesita adornos. En 2017, el año más negro de la alianza anglo-nipona, Alonso ya había subido al cajón de los puntos en Bakú (noveno) y en Hungría (sexto). Aquella temporada llegó a esta altura de campeonato con ocho puntos, ocho veces más que ahora. Y si rebobinamos hasta su debut con Minardi en 2001, la comparación también escuece. En 2001, Alonso no puntuó en las once primeras carreras, pero el panorama era muy distinto: solo los seis primeros repartían puntos, y Alonso había logrado un duodécimo puesto en Australia y un decimotercero en Imola. Resultados en seco que, trasladados al sistema actual, le habrían colocado más cerca de la zona noble que este 2026, según un análisis de Motorpasión.
Un punto que cuenta una historia más amarga que la tabla
La tabla clasificatoria puede ser engañosa. Sí, hay un punto en Mónaco, pero ese punto es casi un accidente estadístico: la sanción a Sergio Pérez, los múltiples incidentes y la bandera roja que barajó los mazos. El segundo mejor resultado de Alonso esta temporada es un decimocuarto puesto en Hungaroring, una carrera en la que Aston Martin introdujo un paquete de mejoras sustancial en el AMR26.
La actualización funcionó. Los monoplazas verdes saltaron de luchar por no ser últimos a pelear en la zona media, al nivel de Alpine y por detrás de Audi y Racing Bulls. Pero esa mejora —necesaria para no hundirse del todo— no basta para disimular el agujero inicial. La primera mitad de 2026 ha sido un desierto competitivo: Q2 casi siempre fue un sueño inalcanzable, y Alonso apenas ha aparecido en las retransmisiones más que para doblarse.
El punto de Mónaco fue más obra del caos que de la velocidad del AMR26. Sin aquel regalo, Alonso estaría a cero después de once citas.
Zandvoort, la última oportunidad para no firmar un récord infame
La historia es caprichosa. En 2001, Alonso logró su primer top-10 en la duodécima cita, en Hockenheim. Un décimo puesto que, aunque no le dio puntos, sí le permitió cerrar el peor inicio de su carrera con cierta dignidad. Ahora, la cita número doce está marcada en rojo en el calendario: Zandvoort, justo después del parón veraniego. Si Alonso no es capaz de terminar entre los once primeros allí, el arranque de 2026 pasará oficialmente a ser el más desolador de sus 23 temporadas en la máxima categoría.
Para evitarlo, Honda ha programado una actualización del motor que debutará en el circuito neerlandés. A ello se suman pequeños refinamientos en chasis y aerodinámica supervisados por Adrian Newey, que sigue aportando su magisterio pese a que el foco del equipo ya está puesto en la próxima generación de monoplazas. En Hungría, el AMR26 mostró ritmo para estar en la pomada de la zona media, pero aún necesita una o dos décimas más para soñar con el top-10 de forma regular. Si los nuevos componentes funcionan, Alonso podría escapar del ridículo histórico. Si no, la comparación con aquel Minardi PS01 de 2001 —un coche de la cola con potencial a cuentagotas— será inevitable y dolorosa.

Análisis de Impacto
La crisis de resultados de Aston Martin en 2026 no es solo una cuestión circunstancial: tiene ramificaciones profundas en el paddock y en la propia carrera de Alonso. Este es nuestro análisis de impacto.
- Dato de mercado: Aston Martin ocupa actualmente la última posición del campeonato de constructores o está a punto de caer a ella si no reacciona ya. El coste de oportunidad para un equipo que ha invertido cientos de millones en nueva fábrica, túnel de viento y captación de talento es enorme. Sin puntos, los ingresos por derechos comerciales se reducen y la presión de los accionistas, encabezados por Lawrence Stroll, aumenta. Cada posición perdida en la clasificación final supone varios millones de euros menos, y en este momento Aston Martin está más cerca de la bancarrota competitiva que de los puestos de privilegio.
- El rumor: En el paddock empieza a circular la idea de que Alonso, a sus 45 años, podría perder la paciencia si el proyecto no endereza el rumbo en la segunda mitad del año. Aunque tiene contrato hasta 2027, fuentes cercanas al equipo aseguran que no contempla una salida inmediata, pero tampoco descartan que, si las mejoras no bastan, el asturiano ponga sobre la mesa una cláusula de rendimiento para revisar su futuro. El silencio de Alonso en las últimas semanas añade incertidumbre.
- Veredicto: Fernando Alonso está viviendo su año más duro en la Fórmula 1, y el dato es incontestable. La mejora de Hungría y la actualización del motor Honda ofrecen una ventana de oportunidad, pero reducir un déficit de décimas tan abultado en tan poco tiempo es una quimera que solo los equipos más grandes pueden permitirse. Alonso tendrá que hacer valer todo su talento para sumar algún punto más y maquillar una temporada que, pase lo que pase, ya es la peor de su vida. La pregunta que flota en el ambiente es: ¿a qué precio seguirá creyendo en un proyecto que no avanza?
Zandvoort será la primera respuesta. Si el AMR26 no es capaz de meterse entre los diez, el récord negativo quedará sellado y la segunda mitad de año se convertirá en una larga travesía hacia ninguna parte. Queda saber si Alonso está dispuesto a soportarla.

