Doug DeMuro vende su Porsche 993 Turbo y desvela las claves del mercado de clásicos

El youtuber se desprende del 993 Turbo con el que introdujo a sus hijos en los coches rápidos. Explica por qué rota un deportivo por curso escolar, qué encontró en 3.200 millas y qué dice su caso sobre el mercado de clásicos.

Doug DeMuro ha puesto a la venta su Porsche 993 Turbo de 1996 en Cars & Bids, y lo hace sin precio de reserva. Un año después de comprarlo y tras 3.200 millas al volante, el youtuber explica en su canal por qué se desprende del coche con el que sus hijos descubrieron lo que es acelerar, y aprovecha para repasar los detalles que ha ido encontrando durante su propiedad.

Un 993 Turbo con el historial más completo que ha visto

El coche no es un 993 cualquiera. Según cuenta DeMuro, se vendió nuevo en Circle Porsche, en Long Beach, el 10 de abril de 1996, y el primer propietario pagó 110.658 dólares por él. Antes de llegar a sus manos pasó por dos dueños, ambos de larga duración, y con él llegó una carpeta que el youtuber no duda en calificar como la documentación más completa que ha visto nunca: el formulario original del pedido previo a la fabricación, la copia del cheque bancario con el que se pagó el coche, la etiqueta de la ventanilla y todos los registros de servicio desde el primer día. También los códigos de la radio y la información del sistema de localización. Siempre ha vivido en el sur de California, añade.

El atractivo del modelo, recuerda, está en su condición de último 911 refrigerado por aire. La saga 993 cerró la producción en 1998 y con ella se despidió una era analógica de la marca. El Turbo, con su seis cilindros bóxer de 3,6 litros y doble turbocompresor, declaraba alrededor de 400 caballos y aceleraba de 0 a 60 millas por hora por debajo de los cuatro segundos, cifras tremendamente rápidas para su época.

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El motivo real de la venta: un coche por curso escolar

La decisión no tiene nada que ver con un desencanto. DeMuro quiere que sus hijos crezcan rodeados de coches rápidos, pero también quiere que este no sea su única referencia. Su plan, explica, es tener un coche distinto en cada curso escolar y rotarlo sin perder demasiado dinero, aprovechando que compra y vende con poco margen. El problema es el calendario: los niños crecen y los modelos de su lista con asientos traseros minúsculos hay que gastarlos pronto o nunca. El sustituto ya está en el garaje, un Toyota Supra Turbo que anunció hace un par de semanas en su propio canal.

Quiere que sus hijos disfruten de los coches rápidos, pero no está tan enamorado de este como para que sea su única experiencia: el objetivo es un coche nuevo cada curso.

— Doug DeMuro

25.000 dólares de puesta a punto antes de vender

Poco después de comprarlo, el youtuber pasó por el taller una factura de casi 25.000 dólares en Black Forest Automotive, su especialista independiente de confianza en San Diego. El coche estuvo allí casi un mes: juntas de las tapas de válvulas, fugas, mantenimiento acumulado por el propietario anterior. Cuando lo compré el segundo dueño llevaba tiempo sin usarlo apenas y los kilómetros no se acumulaban, así que DeMuro esperaba encontrar deberes pendientes. Los encontró. Tras la intervención, asegura, el coche no pierde una gota y transmite plena confianza para viajes largos. Antes de la venta, además, el anterior propietario había repintado las zonas del frontal dañadas por las piedras y había cubierto toda la carrocería con film de protección. DeMuro valora especialmente que lo pagara otro.

Un coche de diario, no un GT3 de circuito

DeMuro reconoce que hay aficionados que consideran el 993 Turbo sobrevalorado a los precios actuales, por encima de los 200.000 dólares. Su respuesta es que miran el coche con el criterio equivocado: no es una máquina de circuito. Para él ha sido un coche de diario excepcional. Pequeño, fácil de aparcar, discreto, y con una caja de cambios y un embrague tan gratificantes que era el único manual con el que buscaba activamente los trayectos a Los Ángeles para grabar. Con niños pequeños y sin desplazamiento al trabajo, se las arregló para hacer 3.200 millas en un año. Su conclusión es que el Turbo está diseñado precisamente para eso, para uso cotidiano y viajes por autopista con prestaciones modernas.

Los detalles que le han conquistado

Entre los detalles más excéntricos que ha ido descubriendo, DeMuro destaca el alerón trasero de formas suaves, poco habitual en un deportivo, que encaja con la línea redondeada del 993. También los dos limpiaparabrisas montados casi uno encima del otro, que funcionaron sorprendentemente bien bajo la lluvia, o la boca de combustible en el frontal del lado del conductor, con una pestaña de apertura escondida en el marco de la puerta, herencia de los años sesenta. Dentro, el salpicadero plano y horizontal con clima y radio uno al lado del otro le parece un ejercicio de funcionalidad que ha envejecido bien. Le gusta además que los respaldos traseros abatibles formen una bandeja con la palabra ‘turbo’ grabada, y el mando de la llave con luz incorporada para encontrar la cerradura a oscuras. Su única concesión a la modernidad fue cambiar la radio por una unidad actual de Porsche con pantalla táctil, ridículamente pequeña, que integra Apple CarPlay.

Lo que no está perfecto, contado sin adornos

DeMuro también enumera los defectos. En los 993 vendidos en Estados Unidos, los anclajes para sillitas infantiles quedaron ocultos bajo el cuero de los respaldos traseros. Él los sacó a la luz practicando un corte cuidadoso y ahora ha instalado los tapones plásticos de fábrica para dejarlo presentable. El indicador de nivel de aceite del cuadro está roto y marca vacío de forma permanente, algo que define como habitual en estos coches, aunque se resuelve tirando de la varilla. El coche ronda las 62.000 millas, camino de las 63.000, lo que en su opinión lo convierte en una unidad con kilometraje de uso, apta para conducir sin culpa.

Qué dice este caso del mercado de clásicos

El mercado de los 911 refrigerados por aire vive desde hace años en una tensión extraña: son coches que se compran como objeto de colección pero que muchos propietarios quieren seguir usando. El caso que describe DeMuro funciona casi como un manual de esa contradicción. Un 993 Turbo por encima de los 200.000 dólares no es barato, y sin embargo su dueño lo ha tratado como un coche de uso diario, con viajes por autopista y sillitas infantiles en la parte de atrás. La documentación impecable, la puesta a punto reciente y el film de protección de pintura son argumentos que en una subasta sin reserva pesan tanto como el cuentakilómetros.

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Para el comprador, el mensaje es claro: pagar por un clásico no es solo pagar por el coche, es pagar por el historial y por saber qué se ha hecho y qué queda pendiente. Para el vendedor, la lección es la contraria. En este segmento, gastar 25.000 dólares antes de poner un anuncio puede marcar la diferencia entre una venta rápida y un coche parado. Y para quien sigue al youtuber desde hace años, queda el componente emocional: un padre que ha utilizado un deportivo de los noventa como transporte familiar durante un curso entero y que ahora lo entrega al mejor postor.

El coche sale a subasta sin reserva, así que el mercado dirá en unos días cuánto vale de verdad un 993 Turbo con este historial. DeMuro ya ha pasado página, aunque admite que le da algo de pena verlo marchar. Queda por ver si el siguiente de la lista, ese Supra Turbo, le regalará el mismo tipo de recuerdos.

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Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Doug DeMuro en YouTube.

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