Estados Unidos ha plantado cara a dos gigantes del motor. Las autoridades de tráfico han rechazado la petición de Tesla de eludir la reparación de 19.900 vehículos Model 3 y Model Y cuyos faros superan el límite legal de brillo, en algunos casos casi el doble. La decisión, que sigue a otra similar contra General Motors por 725.000 todoterrenos GMC Terrain, pone coto a una práctica que los fabricantes pretendían ignorar al considerarla intrascendente para la seguridad.
La controversia arranca en 2024, cuando Tesla notificó al regulador que los faros de varios de sus modelos eléctricos (producidos entre 2017 y 2023) excedían la luminosidad máxima permitida. Sin embargo, en lugar de activar una llamada a revisión, la compañía solicitó formalmente que no se la obligara a subsanarlo, defendiendo que el defecto no comprometía la seguridad vial.
La pugna de Tesla: faros que doblaban el límite legal
El planteamiento de la firma californiana se apoyaba en dos pilares. Por un lado, alegaba que los puntos de brillo excesivo estaban fuera del campo visual del conductor y de otros usuarios, según su propio estudio de simulación. Por otro, esgrimía la ausencia de quejas formales o de accidentes atribuidos a ese exceso de luz. La propia administración reconoció que no había constancia de incidentes, pero abrió un periodo de comentarios públicos en el que dos particulares se pronunciaron en contra.
La réplica oficial dejó clara la postura del regulador: “La ausencia de quejas no significa que no exista un problema de seguridad, ni que no pueda haberlo en el futuro”. Además, cuestionó el argumento del ángulo de visión: una calzada con pendiente, una curva o un firme mojado pueden situar a cualquier conductor en esa zona de deslumbramiento que Tesla consideraba inocua. Las condiciones meteorológicas adversas (lluvia, nieve o niebla) multiplican el riesgo.
Que un fabricante califique de intrascendente un defecto que duplica el límite legal de brillo, mientras la mitad de los conductores se queja del deslumbramiento, muestra un desfase que la administración estadounidense no está dispuesta a tolerar.
En consecuencia, Tesla deberá notificar a todos los propietarios afectados y organizar la reparación o sustitución gratuita de los componentes defectuosos. Un desenlace que, según fuentes consultadas, la compañía ya había anticipado en sus informes financieros, pero que confirma el criterio sancionador de la autoridad federal.
El precedente de General Motors: 725.000 todoterrenos y un argumento similar
General Motors recorrió el mismo camino dos años antes. En 2022, el organismo encargado de la seguridad vial rechazó que la marca pudiera esquivar la llamada a revisión de 725.000 unidades del todoterreno GMC Terrain cuyos faros excedían el límite en una proporción incluso mayor. GM alegó también que la anomalía era intrascendente, pero la respuesta fue unánime: el exceso de luminosidad no puede trivializarse cuando hay una norma federal que lo prohíbe.
Ambos casos evidencian una estrategia recurrente: los constructores intentan minimizar los costes asociados a una llamada a revisión numerosa, amparándose en estudios propios o en la falta de siniestralidad directa. El regulador, sin embargo, ha dejado claro que el cumplimiento del estándar técnico no es negociable y que la valoración del riesgo corresponde a la administración, no a la empresa.

Un problema que crece: los conductores ya no aguantan el deslumbramiento
Los datos respaldan la firmeza de las autoridades. Una encuesta reciente citada por el propio regulador revela que 6 de cada 10 conductores estadounidenses creen que el deslumbramiento nocturno es un problema, y tres cuartas partes consideran que ha empeorado en la última década. La irrupción de los faros LED, más potentes pero a menudo mal ajustados o excesivamente brillantes en determinadas zonas, ha colocado el debate en la agenda de la movilidad segura.
Aunque los expedientes contra Tesla y GM se ciñen al territorio de Estados Unidos, la cuestión tiene ecos en Europa. La normativa comunitaria limita igualmente la intensidad luminosa de los faros y exige homologación, pero las quejas de los usuarios por deslumbramientos se repiten en carreteras españolas, francesas o alemanas. El mensaje de fondo es claro: la seguridad no puede quedar al albur de un análisis corporativo que priorice el ahorro sobre la salud visual de quienes comparten la vía.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: 19.900 unidades de Tesla Model 3 y Model Y (modelos 2017-2023) y 725.000 todoterrenos GMC Terrain afectados por faros que superan el límite legal de brillo, según las autoridades estadounidenses.
- Consejo práctico: Si circulas por carretera en Estados Unidos y te deslumbran con frecuencia, comunica la incidencia al arrendador o a las autoridades locales; la presión ciudadana influye en la aplicación de la normativa y puede acelerar las revisiones.
- Así te afecta: El debate sobre el deslumbramiento no es exclusivo de Estados Unidos: cada vez más conductores europeos perciben el mismo problema con los faros LED, y este precedente refuerza la idea de que los fabricantes deben responder ante normativas que afectan a todos los usuarios de la vía.


