Las alertas de Defensa han saltado por una fábrica de coches eléctricos. El plan de SAIC Motor, el gigante chino propietario de MG, para instalar una planta en Ferrol ha puesto bajo la lupa del CNI la proximidad de las instalaciones al Arsenal militar y a los astilleros de Navantia.
El proyecto, declarado Proyecto Industrial Estratégico por la Xunta de Galicia, prevé una inversión inicial de 200 millones de euros y la creación de 1.000 empleos directos y otros 1.000 indirectos. Las obras comenzarían en 2027 y la planta, con capacidad para 120.000 vehículos anuales, estaría operativa en 2028. En el centro logístico de As Pontes se sumarían otros 300 puestos.
No es la fabricación de furgonetas Maxus lo que incomoda, sino quién está detrás: SAIC es una empresa de propiedad estatal china, y la ubicación elegida —el puerto exterior de Ferrol— ofrece una línea de visión directa sobre el tráfico marítimo de la ría, donde se encuentra el Arsenal y las instalaciones de Navantia dedicadas a la construcción y mantenimiento de buques militares.
Una inversión de 200 millones con mil empleos en juego
Para una comarca como Ferrolterra, que lleva décadas buscando alternativas a la crisis naval, la llegada de SAIC supone una oportunidad histórica. La Xunta ha desplegado una oficina específica para acelerar los trámites y confía en que la planta de Maxus actúe como polo de reindustrialización. De hecho, la inversión ya ha sido calificada como estratégica para Galicia.
Sin embargo, el Ministerio de Defensa y el CNI han puesto el foco en el potencial de espionaje. Cualquier Estado analiza con lupa una inversión extranjera próxima a infraestructuras militares sensibles, pero en este caso el origen chino añade un matiz geopolítico que ha encendido todas las alarmas.
Por qué Defensa ve un riesgo de espionaje
Desde la futura planta se podrían observar movimientos de buques, algo que no es necesariamente secreto: las operaciones navales suelen ser visibles desde el exterior y existen satélites, fotografías y datos públicos. El verdadero riesgo, según fuentes de seguridad consultadas por ForoCoches Eléctricos, estaría en la ciberseguridad, la captación de personal o el despliegue de dispositivos que permitieran acceder a comunicaciones o información clasificada.
Pero convertir la mera ubicación en prueba de una operación de inteligencia es un salto que no se sostiene por sí solo. SAIC ya tiene una planta en Tijuana, cerca de San Diego, y en ambos casos la logística portuaria, el suelo industrial disponible y el acceso a mercados explican mucho mejor la decisión empresarial que un supuesto plan maestro de Pekín.
Que una fábrica de coches esté cerca de una base naval no la convierte en un nido de espías, pero obliga a extremar los controles de seguridad sin caer en alarmismos infundados.
El precedente de Rota: cuando Estados Unidos sí es bienvenido
El debate gana profundidad cuando se mira a la base naval de Rota. Allí, la Armada estadounidense mantiene cinco destructores equipados con el sistema Aegis, y Navantia trabaja directamente con ellos gracias a un contrato de mantenimiento valorado en 822,4 millones de euros hasta 2028. Un país, Estados Unidos, que bajo la actual administración ha amenazado a España con sacarla de la OTAN o con cortar relaciones comerciales.
No se trata de equiparar a China con Estados Unidos, sino de aplicar el mismo rasero: si la proximidad de una empresa extranjera a una base naval es un problema de seguridad nacional, habría que revisar también la presencia norteamericana. Las revelaciones de la NSA ya demostraron que los aliados también espían, por lo que la cautela debería ser simétrica.
La Xunta y los agentes económicos de Ferrol defienden el proyecto como una oportunidad histórica para una comarca castigada por la desindustrialización. Forzar la marcha de SAIC sería un error económico mayúsculo, y fuentes del sector apuntan a que determinados movimientos buscan desestabilizar la inversión para llevársela a otra región europea.
Información útil para el conductor
- Inversión bajo control: El Gobierno puede vetar inversiones extranjeras en sectores estratégicos mediante el ‘escudo antiopas’, pero no se ha aplicado a este proyecto.
- Protecciones legales: La Ley de Secretos Oficiales y los protocolos de seguridad de Navantia son las herramientas para blindar la información sensible, no la prohibición de una fábrica.
- Oportunidad laboral: 1.000 empleos directos en una zona con una tasa de paro que dobla la media gallega.
- Consejo de Motor16.com: El debate debe centrarse en exigir medidas de ciberseguridad y control de accesos, no en espantar inversiones que crean puestos de trabajo; la vigilancia tecnológica es compatible con el desarrollo industrial.

