Llamada a revisión de Volkswagen y Audi: 2,8 millones de coches con los tornillos de dirección en riesgo por corrosión

La campaña afecta a 2,16 millones de Volkswagen y 700.000 Audi, con un tercio de las unidades en Alemania. La marca sustituye los tornillos por piezas más resistentes a la corrosión y sin coste para el propietario.

La corrosión de los tornillos de la dirección obliga a Volkswagen y Audi a revisar 2,8 millones de coches en todo el mundo.

La cifra supera los 2,8 millones si se suman los 2,16 millones de vehículos de Volkswagen y los 700.000 de Audi, todos ellos fabricados entre 2013 y 2024.

Un tercio de los vehículos afectados circula en Alemania, donde la autoridad alemana de homologación (KBA) ha registrado la campaña. No hay software implicado ni un sensor mal calibrado: el problema es metal que se degrada con el tiempo, y eso condiciona por completo la forma de resolverlo.

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Qué falla exactamente y qué modelos están afectados

Los tornillos que forman parte del conjunto de la dirección acumulan un fenómeno de corrosión que rebaja su resistencia. Cuando esa pérdida de material avanza, la pieza puede partirse y la dirección pierde uno de sus anclajes: el conductor se queda sin capacidad de orientar las ruedas. La corrosión avanza despacio, según el clima y la humedad, y por eso la campaña alcanza a coches con más de una década de uso.

Los modelos incluidos en la retirada son fáciles de identificar:

  • Volkswagen: Golf, Golf Variant, Tiguan, Touran y Caddy fabricados entre 2013 y 2024.
  • Audi: los Q3 fabricados entre 2017 y 2024.
  • Volumen por marca: 2,16 millones de unidades de Volkswagen frente a 700.000 de Audi.

Volkswagen sostiene que la retirada es preventiva y que no se han registrado daños personales ligados al defecto. La KBA considera que el riesgo no justifica inmovilizar los coches de inmediato, de modo que el propietario puede conducir hasta el concesionario para la sustitución.

Una campaña de estas dimensiones no se resuelve con una descarga: cuando el problema es un tornillo corroído, el coche tiene que pasar por el taller.

La solución pasa por montar tornillos nuevos, con un tratamiento más resistente a la corrosión que el de las piezas originales. Es una operación mecánica acotada, sin coste para el propietario, y devuelve al conjunto el margen de seguridad que la marca considera suficiente para circular.

Cómo te afecta al volante y qué tienes que hacer

Lo habitual en estas campañas es que el fabricante notifique la medida al titular que figura en su registro. Si el coche ha cambiado de manos y los datos no se han actualizado, ese aviso puede no llegar nunca, así que lo más prudente es comprobar el número de bastidor en el concesionario o en los canales oficiales de la marca antes de dar por hecho que el vehículo está limpio.

Mientras se confirma la cita, no hay motivo para dejar el coche parado. El grupo admite el desplazamiento por carretera hasta el taller, algo que solo ocurre cuando el fabricante descarta un fallo inmediato y generalizado. Eso sí: cualquier ruido anómalo, dureza o vibración al girar el volante merece una visita sin esperar a la carta.

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La sustitución de los tornillos corre por cuenta de la marca, sin coste para el conductor. El verdadero reto es la logística: mover 2,8 millones de unidades implica planificar el suministro de piezas, las citas en taller y el seguimiento de cada bastidor durante meses en todos los mercados afectados.

Perspectiva: por qué una revisión mecánica pesa más que una actualización a distancia

El sector lleva años acostumbrándonos a que los fallos se arreglen con software. Una actualización OTA corrige la gestión del motor, ajusta un asistente de mantenimiento de carril o mejora la respuesta de la tecnología a bordo sin sacar el coche del garaje. Esta campaña va justo en la dirección contraria, y conviene entender por qué.

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Un tornillo corroído no entiende de parches remotos. Obliga a la marca a mover piezas físicas, a coordinar concesionarios y a registrar cada unidad ante la autoridad de homologación de su mercado. En una campaña de este tipo, la trazabilidad pesa tanto como la reparación: la administración necesita saber cuántos coches están pendientes y cuántos ya han pasado por el taller.

Para quien esté pensando en comprar un Golf, un Tiguan o un Q3 de esos años de fabricación, la recomendación es sencilla: pedir el número de bastidor y verificar si la campaña ya está cerrada. Un coche con los tornillos sustituidos no arrastra el problema, y esa comprobación debería formar parte de cualquier compra de segunda mano sensata.

A partir de aquí, el hito es el ritmo de sustitución: cuántas unidades pasan por el taller en los próximos meses y si el grupo logra acortar los plazos de suministro. La compañía afronta además un calendario exigente, con un acuerdo sindical que contempla la supresión de hasta 100.000 empleos hasta 2030, así que la gestión de esta retirada también se leerá como una prueba de eficiencia operativa.

🛠️ Tecnología a examen

  • Dato a tener en cuenta: 2,8 millones de vehículos afectados en todo el mundo, 2,16 millones de Volkswagen y 700.000 de Audi, con un tercio de las unidades en Alemania.
  • Lo que equipa: los tornillos del conjunto de la dirección, que pierden resistencia con la corrosión y se sustituyen por piezas con un tratamiento más resistente.
  • Así te afecta como conductor: el coche puede seguir circulando hasta el taller, la sustitución es gratuita y el riesgo desaparece cuando la campaña queda cerrada.