Todos los coches nuevos tienen una garantía del fabricante durante varios años que cubre defectos de fabricación, averías mecánicas, eléctricas o electrónicas sin límite de kilometraje. Incluso si te compras uno de segunda mano, tendrás también una cobertura, normalmente durante un año, que cubre averías que no sean consecuencia del desgaste natural del vehículo.
Eso sí, esa protección que suele ofrecer el fabricante en coches recién estrenados no dura toda la vida ni tampoco es automática. De hecho, lo que muchos conductores no saben es que pueden perderla si cometen algunos errores. Repasamos los cinco fallos más habituales.
2No dejar constancia por escrito de la avería
Otro error muy común es explicar algún comportamiento anómalo que sucede en el vehículo, incluso que en el concesionario te digan que lo van a revisar, y no quede constancia por escrito. A efectos prácticos, significa que esa conversación nunca ha ocurrido.
Por ejemplo, un correo electrónico, un parte o cualquier otro documento sirve como prueba de que el problema existía en un momento concreto. Sobre todo, si se debe a algún tipo de fallo que aparece de forma puntual.
Si más adelante hay discrepancias y no está por escrito, el conductor tendrá muy difícil demostrar que el fallo ya estaba ahí. Una regla básica para la garantía.

