Los conductores profesionales que superen los 65 años verán cómo la renovación de su permiso de conducir pasa a ser cada tres años en lugar de los diez que rigen para los titulares más jóvenes. La Dirección General de Tráfico (DGT) ha actualizado los plazos para los nacidos entre 1956 y 1961 —colectivo que hoy tiene entre 65 y 70 años— y refuerza con ello la vigilancia periódica sobre las aptitudes psicofísicas al volante en el transporte profesional.
La ficha rápida para el profesional
- Por qué es importante: la reducción del periodo de vigencia del carné profesional a tres años afecta a la planificación administrativa de autónomos y flotas con conductores veteranos, y obliga a incorporar los plazos de renovación en la gestión diaria.
- Ventajas e inconvenientes: A favor: mayor control médico reduce el riesgo de incidentes por pérdida de facultades; los mayores de 70 años quedan exentos de la tasa de tráfico; las restricciones, si las hay, se personalizan y no implican retirada del permiso por edad. En contra: el acortamiento del plazo multiplica las visitas al Centro de Reconocimiento de Conductores y los gastos asociados; las pruebas más exhaustivas pueden detectar limitaciones que deriven en restricciones operativas (prohibición de conducción nocturna, límites de radio de acción) que condicionan la planificación de rutas.
- Datos técnicos clave: renovación cada 3 años para permisos C, D y E si el titular tiene 65 años o más; tasa de tráfico gratuita a partir de los 70 años; coste del psicotécnico variable en función del centro (no cubierto por la exención); reconocimiento físico y cognitivo que evalúa visión, reflejos, coordinación y audición.
Qué plazos aplican a cada profesional en 2026
La norma actualizada distingue nitidamente dos grupos dentro de los conductores con más de 65 años. Los titulares de permisos de coche y moto —AM, A1, A2, A y B— pasan a renovar cada cinco años. Para los profesionales que manejan camiones o autobuses con los carnés C, D y sus variantes, el intervalo se acorta a tres años, exactamente la mitad de lo que la DGT exigía hasta ahora a los conductores de menor edad.
El cambio no es retroactivo para quienes ya tienen en vigor un permiso renovado antes de cumplir los 65, pero sí se aplica en la siguiente cita con el CRC. Esto significa que un autónomo del transporte o un gestor de flota con varios conductores veteranos debe revisar ahora mismo las fechas de caducidad: un olvido puede dejar fuera de circulación un vehículo rentable.
Qué mira el reconocimiento médico y qué restricciones pueden llegar
Las pruebas psicotécnicas para los conductores de más de 65 años son más exhaustivas que las estándar. Se evalúa con especial detalle la agudeza visual, los reflejos, la coordinación motora y la capacidad auditiva. El objetivo confeso de la DGT es “reforzar la seguridad vial en una población que sigue envejeciendo”, recogido en la actualización de criterios.
Si el examen revela carencias en alguna de las áreas, el CRC puede imponer restricciones adaptadas al conductor concreto. Las más habituales son: obligación de usar gafas o audífonos, prohibición de conducir de noche, limitación a un radio de kilómetros determinado o a trayectos cortos y conocidos, e incluso la restricción de circular por determinadas vías o autopistas. Todas quedan personalizadas y no suponen la retirada del permiso, pero sí condicionan la operativa diaria de la flota.
Una restricción de radio de acción de, por ejemplo, 50 kilómetros obliga a rediseñar rutas y a apartar al conductor de servicios interurbanos largos.
Lo que cuesta y quién lo paga
Los conductores profesionales que han cumplido los 70 tienen una ventaja concreta: la tasa de tráfico de 24,58 euros queda eliminada. Sin embargo, el coste del propio reconocimiento médico —que realizan los Centros de Reconocimiento de Conductores autorizados por la DGT— sigue siendo de su bolsillo. Las tarifas varían de un centro a otro, pero rara vez bajan de los 50-60 euros.
Para los conductores de 65 a 69 años, la tasa sí se mantiene y se suma al coste del psicotécnico. Si una flota tiene, por ejemplo, cinco conductores en esa franja y deben pasar las pruebas cada tres años en lugar de cada diez, el gasto administrativo se multiplica. Incorporar estos plazos al calendario de mantenimiento del vehículo y del personal es una de las primeras medidas que sugieren los gestores con experiencia.
Lo que conviene mirar antes de que el carné caduque
Desde la perspectiva del autónomo, la clave es no dejar pasar la fecha de validez. Circular con el permiso caducado, aunque solo sea un día, acarrea sanciones y puede invalidar la cobertura del seguro. Los conductores profesionales saben que la renovación de los permisos C y D exige un certificado de aptitud psicofísica específico, por lo que conviene pedir cita en el CRC con al menos dos meses de antelación a la fecha de caducidad.
Para el gestor de flotas, la recomendación es automatizar el control de vencimientos dentro del sistema de gestión —muchos módulos de telematics ya permiten integrar alertas administrativas— y negociar tarifas con un centro de reconocimiento cercano. En flotas de más de diez vehículos, una revisión conjunta puede abaratar el coste unitario del psicotécnico.
La nueva norma no impide que los conductores veteranos sigan al volante, pero sí exige un seguimiento más cercano. Cumplir con los plazos y afrontar las posibles restricciones con antelación es, a partir de 2026, parte del coste de mantener la profesionalidad en las carreteras españolas. Los próximos meses dirán si la DGT publica alguna aclaración adicional sobre los permisos profesionales de conductores que aún no han llegado a los 65, pero la hoja de ruta ya está trazada para los que ya están en esa franja.

