Los coches chinos en España ya suponen el 15% de las matriculaciones: 16.000 km y 25 días de viaje

Una marca del grupo Chery detalla el viaje de 16.500 kilómetros por mar y 25 días de navegación que hay detrás de cada coche chino vendido en España. Las revisiones en puerto y la lanzadera ferroviaria recortan plazos y aseguran la calidad.

Los coches chinos en España ya suponen el 15% de las matriculaciones en el mercado español, según los datos de la industria. Detrás de cada unidad hay una ruta logística de algo más de 16.000 kilómetros por mar y unos 25 días de navegación que arranca en Wuhu, en la provincia china de Anhui, y termina en la red de concesionarios.

Qué hay detrás de cada coche chino

Lepas, una de las marcas del grupo Chery, ha detallado el recorrido de su primer modelo, el Lepas L8 híbrido. Las primeras unidades llegaron al puerto de Barcelona a mediados de junio y, desde entonces, la enseña combina fábricas, puertos, navieras, campas de almacenamiento y operadores de transporte para alimentar a su medio centenar de concesionarios en España.

El viaje comienza en la planta de Wuhu, donde cada automóvil sale con un primer control de calidad superado. Después emprende un trayecto fluvial de 500 kilómetros por el río Yangtsé hasta Shanghái, un recorrido de dos días que sirve para consolidar los lotes de exportación.

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En Shanghái, antes de cargar el buque transoceánico, cada coche pasa una segunda inspección visual para descartar daños derivados de la manipulación. El embarque se realiza en barcos Ro-Ro, un sistema en el que los vehículos entran y salen de la bodega rodando por sus propios medios, con menor exposición a golpes que el transporte en contenedores.

El trayecto por mar entre Shanghái y Barcelona ronda los 16.500 kilómetros. Si el buque utiliza el canal de Suez, la travesía se sitúa entre 25 y 30 días; por el cabo de Buena Esperanza, se alarga hasta 40 o 45 días.

La elección entre una ruta y otra no es menor: acortar la navegación a menos de un mes permite planificar mejor la llegada de pedidos y reduce el capital inmovilizado en tránsito. Por eso la marca trabaja con varios puertos y combina, además, la vía marítima con el ferrocarril.

El 15% de matriculaciones confirma que la oferta china ha dejado de ser testimonial y convierte la logística marítima en un factor comercial de primer orden.

Una red de puertos y un tren para acortar plazos

LEPAS L8

Barcelona y Málaga son las principales puertas de entrada. Desde la terminal barcelonesa se distribuyen vehículos al norte peninsular y también a Baleares y Canarias; desde Málaga se atiende el centro y el sur, con Motril como refuerzo para la mitad sur y Portugal.

Tarragona y Sagunto se mantienen preparados ante posibles colapsos, mientras Huelva y Sevilla participan en los envíos hacia Canarias. Según los cálculos de la marca, este esquema portuario evita 1,7 millones de kilómetros de transporte por carretera al año y deja de emitir 1,5 millones de kilos de CO₂.

En tierra, la lanzadera ferroviaria semanal entre Barcelona y Madrid mueve un mínimo de 250 vehículos por tren, con una reducción estimada del 60% en las emisiones de CO₂ frente al traslado por carretera.

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Tras el desembarque, las unidades se llevan a campas próximas al puerto para una revisión individual: niveles, estado general, detección de daños, software y actualizaciones. Los equipos pueden supervisar hasta 200 vehículos al día.

Solo después de pasar esta inspección, cada coche queda disponible para su asignación a la red comercial. El último tramo por carretera se completa en entre 12 y 48 horas, en función de la distancia al concesionario.

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Esa logística flexible se nota también en la respuesta ante picos de demanda. Si un puerto se satura, el sistema deriva carga a otra dársena y mantiene el flujo de unidades hacia los concesionarios sin castigar los plazos.

Lo que dice el dato para el comprador

Que los vehículos de origen chino representen ya el 15% de las matriculaciones en España significa que la oferta ha dejado de ser residual. La cuota equivale a unos tres de cada veinte turismos matriculados, una presencia que obliga a gestionar los plazos de entrega como parte del producto.

La combinación de rutas marítimas alternativas, inspecciones en puerto y lanzadera ferroviaria tiene un efecto directo sobre la disponibilidad: permite enviar coches a la red comercial en plazos más cortos y con una revisión estandarizada. Para el comprador, la ventaja es una mayor capacidad de reacción ante la demanda y menos incertidumbre si su unidad ya está en España.

El reto a partir de aquí no es solo logístico. Habrá que comprobar si la penetración de las marcas chinas se mantiene en los próximos cierres mensuales y si la red portuaria responde cuando el volumen crezca. El dato es claro: la importación china ya no es un proyecto piloto, sino un flujo comercial con rutas, inspecciones y plazos propios.

📊 Claves de la noticia

  • Cifras a tener en cuenta: 15% de las matriculaciones en España; 16.500 kilómetros de navegación entre Shanghái y Barcelona; 25 días de travesía por la ruta del canal de Suez; entre 12 y 48 horas de reparto final por carretera.
  • Cómo te afecta: La red de puertos y la lanzadera ferroviaria reducen los plazos de entrega y permiten a los concesionarios ajustar mejor la oferta, lo que se traduce en menos espera para quien compra un coche chino.
  • También debes saber: El esquema logístico evita 1,7 millones de kilómetros de transporte por carretera al año y deja de emitir 1,5 millones de kilos de CO₂.