Un coche con forma de plátano gigante, basado en un Ford F-150 de 1993, fue detenido en Montana porque la matrícula ‘SPLIT’ quedaba parcialmente oculta bajo la enorme carrocería de fibra de vidrio. La parada se saldó sin sanción, pero dejó una de esas anécdotas que reconcilian con el lado más lúdico del motor.
El suceso ocurrió cerca de Billings, en el estado de Montana, cuando las autoridades de Montana divisaron un vehículo tan insólito que no pudieron resistirse a comprobar sus papeles. Según el relato que compartieron en redes, «hemos parado a velocistas, conductores distraídos e incluso vehículos inusuales, pero este destaca. El Big Banana Car circulaba hoy cerca de Billings. Aunque sea apetitoso, las normas de tráfico se aplican también a la fruta».
El motivo de la intervención fue la matrícula ‘SPLIT’, que aparecía parcialmente tapada por la silueta curvada de la banana. La placa, visible pero no del todo legible a cierta distancia, activó la curiosidad de los agentes, que tras una breve conversación con el conductor lo dejaron continuar sin ninguna sanción.
El Ford F-150 que se convirtió en fruta
Detrás del volante iba Steve Braithwaite, un aficionado que comenzó a construir esta singular carrocería de fibra de vidrio en 2008 y la terminó en 2011. La banana reposa sobre el chasis de un Ford F-150 del 93 y mide 23 pies de largo (unos 7 metros) de punta a punta, lo que la convierte en una de las frutas más llamativas del asfalto estadounidense.
Braithwaite afirma que durante la primera década al volante de su plátano fue uno de los conductores más parados de todo Estados Unidos. “Me han detenido cientos de veces”, declara sin perder el humor. En una ocasión bromeó con que la razón había sido peeling out, un juego de palabras con ‘pelar’ y hacer derrapar el coche. La realidad es que jamás ha recibido una multa: el coche cumple la normativa, la matrícula se corrió al instante y el espectáculo siempre termina en foto de recuerdo.
Qué dice la normativa de matrículas al otro lado del Atlántico
En Estados Unidos, la legislación de tráfico exige que la placa de matrícula sea claramente visible y no esté obstruida por ningún objeto, ya sea un portabicicletas, un embellecedor o una capa de carrocería con forma de fruta. Montana, como otros estados, sanciona esta infracción con multas que pueden rondar los 100 euros según el código local, aunque en este caso la advertencia bastó.
En España, la normativa no es muy distinta. La Dirección General de Tráfico obliga a llevar la placa de matrícula en perfecto estado de lectura, sin dobleces, pegatinas ni obstáculos que dificulten su identificación por los radares o los agentes. Un vehículo con la placa semicubierta se arriesga a una sanción de hasta 200 euros y, si el inspector de la ITV lo detecta, a una inspección desfavorable. Ahora bien, difícilmente un utilitario español daría tanto juego como el plátano gigante: por aquí no se estila la fibra de vidrio tropical, pero sí los portamatrículas opacos o las carcasas de diseño que tapan la numeración.
Lo que para muchos es el coche más absurdo de la carretera, para su dueño es una lección diaria de tolerancia y sonrisas: la policía lo para, pero nunca lo multa.
📌 Datos clave internacional
- La cifra a enmarcar: cero euros de multa. A pesar de haber sido detenido cientos de veces, el conductor del coche plátano nunca ha recibido una sanción económica en Estados Unidos.
- Consejo práctico: si viajas a Estados Unidos con un vehículo llamativo o modificado, verifica que la matrícula quede completamente visible y no cubierta por carrocería, adhesivos o portaequipajes.
- Así te afecta: La anécdota recuerda que la visibilidad de la placa es universal, también en España, donde una broma similar podría saldarse con 200 euros y una visita extra al taller de la ITV.

