Citroën trabaja en un coche eléctrico barato con un objetivo de precio por debajo de los 15.000 euros. El regreso del 2CV ya no es un ejercicio de nostalgia: se ha convertido en la punta de lanza de un proyecto industrial del grupo Stellantis para recuperar el segmento de acceso en Europa.
La marca ha desvelado las claves de un proyecto que llevaba meses madurando en silencio. No se trata de una reinterpretación premium del clásico Citroën 2CV, sino de un coche eléctrico urbano de necesidad: pequeño, sencillo y con un precio que hoy resulta casi una anomalía en el mercado europeo. La referencia interna es clara: el objetivo son 15.000 euros, o incluso menos.
Conviene decirlo sin adornos: habrá concesiones. El nuevo 2CV no será una relectura aspiracional del clásico, en la línea de lo que hicieron MINI con su modelo moderno o Fiat con el 500. La propia marca lo plantea como un coche modesto de necesidad, con la tecnología justa para cumplir y con el precio como argumento principal.
Para llegar ahí, el grupo no va solo. La plataforma se desarrolla junto a Leapmotor, el socio chino que aporta velocidad de desarrollo, mientras Stellantis pone su conocimiento de los coches urbanos europeos. Los ingenieros de ambas compañías ya trabajan codo con codo en el complejo de Mirafiori, en Turín, según la información conocida esta semana.
Cómo se fabrica un coche eléctrico barato sin perder dinero por el camino

El plan industrial tiene dos patas. La primera es la producción en Pomigliano, la planta italiana donde hoy se ensamblan el Fiat Panda y el Alfa Romeo Tonale. La segunda es una plataforma específica de bajo coste que dará lugar a al menos dos modelos eléctricos pequeños con lanzamiento previsto para 2028.
Uno de ellos será el nuevo Citroën 2CV, derivado del prototipo que la marca mostró en el salón de París. El otro apunta a la próxima generación del Fiat Panda eléctrico, aunque el grupo todavía no ha confirmado nombres ni todos los mercados en los que se venderán. La firma también exhibió una variante Fourgonnette, posible anticipo de una furgoneta urbana eléctrica asequible.
El consorcio reconoce que la alianza combina dos velocidades. Stellantis comparte su experiencia en el desarrollo de urbanos para Europa y aprende de su socio chino a acelerar los procesos, una fórmula que ya se aplica en otros proyectos del grupo. La consecuencia práctica es un coche que llega antes y cuesta menos que si se desarrollara en solitario.
El 2CV eléctrico no compite con el coche premium: compite contra la desaparición del coche barato en Europa, un segmento que llevaba años encogiendo sin relevo.
El obstáculo que no se resuelve en la fábrica: la normativa europea
Hay un límite que ningún ingeniero puede sortear con un plano. Para que un coche así sea viable, la marca necesita el beneplácito de Bruselas: trabaja con la Comisión Europea en una nueva homologación de vehículos más sencillos, pequeños y baratos, y aboga por que ese tipo de producto tenga una consideración más favorable al calcular los objetivos de reducción de emisiones.
El debate no es menor. La industria europea ha ido abandonando el segmento de acceso porque los márgenes son estrechos y la regulación, exigente. Sin un marco normativo adaptado, un eléctrico de 15.000 euros se queda en un prototipo; con él, se convierte en un producto de volumen y en una herramienta para renovar un parque envejecido.
Tampoco sobra el contexto de mercado: el coche de acceso se ha ido reduciendo en Europa durante la última década, y esa retirada ha dejado un hueco que empiezan a ocupar tanto los fabricantes europeos como los grupos asiáticos que aterrizan con sus propias marcas. La diferencia, en este caso, es que el socio chino no viene solo a vender: viene a desarrollar.
Lo que este movimiento cambia para el comprador
La comparación inevitable es con el Renault 5, el modelo que ha demostrado que un eléctrico pequeño y con diseño puede venderse en Europa sin ser premium. El 2CV llega al mismo terreno con una promesa distinta: no la del coche deseado, sino la del coche posible para quien hoy no puede asumir la entrada del eléctrico.
En la práctica, el calendario manda. El lanzamiento está previsto para 2028, así que quien necesite cambiar de coche en los próximos meses no encontrará aquí una solución inmediata. Lo que sí conviene vigilar son dos señales: la confirmación del precio final y la evolución de la normativa europea sobre vehículos de acceso. Si ambas encajan, el catálogo de eléctricos asequibles dejará de ser una promesa recurrente.
Y una advertencia útil para quien compre con prisa: los prototipos suelen enseñar la versión más amable. Todo apunta a que los 15.000 euros corresponderán a la versión de acceso, con la batería y el equipamiento mínimos para cumplir; las variantes intermedias subirán. Es la misma lógica que ha regido siempre el mercado del coche pequeño, solo que ahora con un motor eléctrico y una plataforma compartida entre marcas.
📊 Claves de la noticia
- Cifras a tener en cuenta: 15.000 euros como precio objetivo, o incluso menos; 2028 como año de lanzamiento; dos modelos eléctricos pequeños sobre la misma plataforma; producción en la planta italiana de Pomigliano.
- Cómo te afecta: si esperabas un eléctrico realmente barato, este es uno de los proyectos llamados a mover el suelo de precios del segmento urbano, pero no llegará antes de 2028. Quien necesite coche antes tendrá que mirar la oferta disponible o el mercado de ocasión; quien pueda esperar debería seguir la confirmación del precio final y las ayudas vigentes en el momento de la compra.
- También debes saber: el proyecto depende de una nueva normativa europea para vehículos sencillos y baratos, así que el calendario puede moverse si ese marco no llega antes de que el coche esté listo para producirse en serie.

