El Tesla Roadster ha vuelto a escena casi nueve años después de su anterior reaparición como prototipo, si bien ahora parece que ha venido para quedarse. Tesla ha desvelado un nuevo prototipo en las instalaciones de pruebas de SpaceX en McGregor (Texas, EE. UU.), en un acto retransmitido a través de la red social X y al que han asistido aficionados, medios e inversores.
La que se anunciaba como segunda generación del Tesla Roadster se mostró como prototipo conceptual en noviembre de 2017, con la promesa de llegar al mercado en 2020. Sin embargo, el proyecto fue sufriendo sucesivos retrasos y, finalmente, Elon Musk, consejero delegado de la marca, asegura que la producción comenzará en 2028.
El Tesla Roadster cuenta con cohetes propulsores y con ventiladores extractores para volar y hacer piruetas
En la demostración, un prototipo ascendió por una estructura arqueada gracias a un sistema de ventiladores (extractores) situado bajo la carrocería que, según Tesla, genera una succión de 2 g y lo mantiene pegado al firme. Posteriormente, unos propulsores suministrados por SpaceX, de más de 80 kN de fuerza según la marca, lo impulsaron hacia delante, le permitieron completar un tonel y lo posaron de nuevo en el suelo.
Detengámonos un momento en este punto. Esos 80 kN son una auténtica salvajada. Como hablamos de una medida de fuerza o empuje, para dar un equivalente en potencia que podamos entender más fácilmente tenemos que poner ese empuje en relación a la velocidad del vehículo. Así que en parado, la potencia de esos 80 kN es cero, pero a la velocidad máxima del vehículo (400 km/h), esos 80.000 newtons equivaldrían a 12.084 CV, que es la potencia que desarrolla una locomotora de tren de alta velocidad, por poner un ejemplo.

Los propulsores funcionan con aire a muy alta presión almacenado en depósitos que el propio coche recarga utilizando sus motores eléctricos como gigantescos compresores, de modo que los “cohetes” no precisan combustible de aviación. El coche, que es 100 % eléctrico, como todos los Tesla, comprime el aire y lo almacena en un gigantesco calderían (o varios) a muy alta presión, y ese reservorio de energía es el encargado de generar la “propulsión a chorro”.
La presión que alcanza el aire comprimido en el depósito del Tesla Roadster es de 10.000 PSI o 689,5 bares. Un neumático se infla a unos 2,5 bares, así que estamos hablando de presiones muy serias. Con todo ello, Elon Musk resumió lo que es capaz de hacer su Tesla Roadster con estas palabras: “Puede volar básicamente como un cohete. Puede hacer, así, acrobacias de locura. Lo que quieras”.
Con la ayuda de cuatro propulsores traseros, el prototipo realizó también varias aceleraciones. La primera, de 0 a 60 mph (97 km/h), se completó en un segundo, según la marca; la segunda se anunció en 0,81 s, y Musk afirmó que esperan mejorar esa cifra.
En cuanto a la velocidad máxima, el directivo sostiene que el Roadster superará las 230 mph (370 km/h), aunque quieran llegar hasta la mitad de la velocidad del sonido, unas 383 mph (616 km/h). Añadió, además: “Romperá todos los récords de circuitos que existen”.

Y aquí hacemos un nuevo inciso para explicar que los 400 km/h mencionados antes son una referencia de velocidad máxima mencionada por Tesla como velocidad máxima estimada y, a día de hoy, una referencia también de lo que pueden soportar los neumáticos en unas razonables condiciones de seguridad. Y es que en la actualidad no existe un neumático de automoción capaz de alcanzar 616 km/h con una seguridad razonable, por lo que para lograr ese registro, el Tesla Roadster necesitará unos neumáticos que, a día de hoy, no existen.
Michelin, por cierto, firmaba las ruedas del Tesla Roadster de la demostración, y es a día de hoy el fabricante líder en neumáticos de ultra alta velocidad, como los desarrollados para El Bugatti Chiron Super Sport 300+, que a su velocidad máxima han de soportar más de 5.300 g de fuerza centrífuga.
Pero pasar de esos puntuales 490 km/h a 616 km/h es harina de otro costal, ya que la fuerza centrífuga no crece de forma lineal, sino que aumenta en proporción al cuadrado de la velocidad, por lo que estaríamos hablando de cerca de 8.400 g. Así que creemos que, por el momento, los 616 km/h van a tener que esperar… al menos, con el Tesla Roadster rodando.
Performance, Thrust y Rocket: tres versiones del Tesla Roadster
Tesla ofrecerá el nuevo deportivo en tres configuraciones. El Tesla Roadster Performance tendrá tracción total, dos plazas, alerón trasero activo y sistema de ventiladores extractores; su objetivo de aceleración de 0 a 97 km/h se sitúa en menos de 1,6 s; nada mal para una versión “básica”.

Por su parte, el Tesla Roadster Thrust mantendrá esa disposición y sumará propulsores traseros de gas frío. O sea que podrá acelerar tanto con el impulso generado por sus ruedas como por el generado por sus propulsores de aire comprimido. Su aceleración, por tanto, debería ser aún mejor, pero no hay una cifra oficial.
Finalmente, el Tesla Roadster Rocket, que solo contará con asiento para el conductor, añadirá propulsores perimetrales que, según Tesla, le permitirán avanzar, elevarse y rotar lateralmente. Su objetivo de aceleración de 0 a 97 km/h es de menos de 0,59 s, y su adquisición será únicamente por invitación. No todo el mundo que quiera comprar un Tesla Roadster Rocket podrá adquirirlo. Así de fácil. Y ahora toca un nuevo inciso.
Y es que esta aceleración equivale a una media de 4,66 g, que es una auténtica barbaridad, pero más allá de ese valor, que no es sino una media de lo que pasa entre la condición de parado y el momento en el que se alcanzan los 97 km/h, el cuerpo del conductor experimentaría una fuerza g pico que podría llegar probablemente a los 5,5 g.
Una aceleración de 5,5 g (cinco veces y media la gravedad de la Tierra) significa que el peso de tu cuerpo se multiplica por 5,5 (por ejemplo, si pesas 70 kilos, pasarías a sentir que pesas unos 385 kg). Mover las extremidades (no olvidemos que hay que agarrar el volante y apuntar correctamente) se vuelve extremadamente difícil. Levantar las manos, los brazos o incluso inclinar la cabeza requiere un esfuerzo titánico, ya que los músculos deben vencer una resistencia 5,5 veces mayor.

Por otra parte, la fuerza afecta a la circulación sanguínea. El corazón no logra bombear suficiente sangre hacia el cerebro con la presión necesaria. Además, al cabo de unos segundos, la vista empieza a nublarse, se experimenta visión borrosa, pérdida del color (visión gris) o visión de túnel. Es más: una persona no entrenada o sin equipamiento especial (como un traje anti-G o maniobras de tensión muscular) puede sufrir el G-LOC (G-induced Loss of Consciousness, desmayo por fuerzas G).
Resumiendo: a partir de los 5 g, el cuerpo alcanza su límite crítico para mantener la consciencia y la vista despejada. Es cierto que hablamos de valores puntuales, por lo que los efectos más críticos no son aplicables, ya que requieren estar expuestos a esta aceleración durante varios segundos, pero conviene entender que entramos en un terreno que trasciende la física a la que estamos habituados.
El alerón trasero activo dispone de dos modos, de alta resistencia y de alta carga aerodinámica, y ajusta su inclinación de forma automática. Los ventiladores también tienen dos: uno succiona el coche contra el suelo a baja velocidad para mejorar la tracción, y otro, pensado para altas velocidades, abre las secciones delantera y trasera del sistema para generar más flujo bajo el coche. Es una solución que recuerda al alerón activo del McLaren W1.
El diseño, atribuido a Franz von Holzhausen, se inspira, según Tesla, en aviones como el SR-71 Blackbird y el F-35. Las puertas son de tipo mariposa y dan acceso a un habitáculo de dos plazas con un volante de tipo yoke (yugo), situado a la izquierda de una gran pantalla horizontal, como buen Tesla.

Precio y producción del Tesla Roadster: Reservas desde 50.000 dólares y entregas desde 2028
Tesla no ha anunciado el precio de venta, aunque haya reabierto las reservas: 50.000 dólares (unos 42.500 euros) para el Performance y 250.000 dólares (unos 212.500 euros) para el Thrust. Cuando se cumpla el plazo previsto, la producción arrancará en 2028.
Musk reconoció que “esto no es necesariamente un coche optimizado para la seguridad, pero lleva el medidor de diversión a 11 sobre 10”. También advirtió: “No estoy seguro de que sea necesariamente legal en todas las jurisdicciones, pero habrá un coche así que alguien pueda tener en propiedad”.
La marca tampoco ha confirmado la potencia ni la capacidad de la batería. En 2017 se habló de 200 kWh y 1.000 km de autonomía, pero desde 2017 hasta hoy la tecnología de los motores y las baterías ha evolucionado considerablemente. Por una parte, la densidad energética de los acumuladores se ha incrementado, mientras que los motores eléctricos son también mucho más compactos a igualdad de rendimiento.
Probablemente Tesla no querrá lograr una autonomía récord con el Tesla Roadster, sino una cifra razonable que permita al vehículo ser funcional sin lastrarse excesivamente. En cuanto a la potencia, la versión puramente eléctrica superará de largo, con toda probabilidad, los 1.000 CV, llegando incluso a poder duplicar esta cifra. Y si hablamos de la versión con “cohetes”, ya hemos visto que podemos especular con los 12.000 CV a máxima velocidad.

Pero esto no dejan de ser elucubraciones y cifras de barra de bar que no deben hacernos olvidar algo: y es que, en el fondo, este Tesla Roadster es una oda a las prestaciones y al placer de ponetrse al volante, aunque sea un volante cuadrado. No en vano, Musk sostiene que el Tesla Roadster será, en el futuro, el único coche de conducción no automatizada de la marca.
Las claves del Tesla Roadster
- El Tesla Roadster se ha presentado el 15 de octubre de 2026 en McGregor (Texas, EE. UU.), casi nueve años después del prototipo conceptual de 2017.
- Según Tesla, un sistema de ventiladores extractores genera una succión de 2 g
- Sus propulsores de SpaceX superan los 80 kN, equivalentes a desarrollar más de 12.000 CV a 400 km/h.
- El prototipo anunció un 0-97 km/h (0-60 mph) en 0,81 s; Musk prevé alcanzar 616 km/h.
- Habrá tres versiones: Performance, Thrust y Rocket. Esta última será monoplaza, con propulsores perimetrales y no accesible al público en general.
- Las reservas cuestan 50.000 dólares (Performance) y 250.000 dólares (Thrust). El precio final no se ha anunciado.
- Tesla prevé iniciar la producción en 2028.




































