El Mercedes-AMG GT SUV estrena tres pantallas: 10,2 pulgadas de instrumentación digital y hasta dos de 14 pulgadas, una central y otra para el acompañante. Es el primer SUV desarrollado íntegramente por AMG y su cabina digital no arranca de cero: hereda la arquitectura de mando del AMG GT de cuatro puertas.
La receta es la de siempre en la división deportiva de Mercedes: puesto de conducción bajo, ventanillas sin marco y un salpicadero girado hacia quien va al volante. Lo que cambia es el envoltorio, que mide 5.084 mm de largo y 1.656 mm de alto, con cinco plazas, 607 litros de maletero y otros 78 litros en el compartimento delantero.
Lo relevante para el conductor no es el tamaño, sino cómo se organiza la información. El cuadro recurre a 10,2 pulgadas, una medida contenida frente a la carrera de diagonales de la última década, y cede el protagonismo a la pantalla central de 14 pulgadas. El acompañante puede sumar su propia superficie, también de 14 pulgadas. Tres pantallas y un solo sistema al mando: MBUX, la interfaz multimedia de Mercedes.
Las pantallas heredadas del AMG GT de cuatro puertas no son un ejercicio estético. El sistema agrupa navegación, multimedia, clima y ajustes del vehículo en capas accesibles, y aquí se combina con mandos táctiles físicos de apoyo. El detalle importa: en un coche que llega a 1.169 CV en su versión tope, buscar el climatizador a dos toques de pantalla no es la mejor idea.
Tres pantallas no mejoran una cabina si el conductor tarda dos toques en encontrar el climatizador; la clave está en la jerarquía.
Tres pantallas, una jerarquía y un puesto de mando bajo
El cuadro de 10,2 pulgadas queda justo delante del conductor, sin obligar a elevar la mirada por encima del volante. La pantalla central de 14 pulgadas se ancla en horizontal, ligeramente inclinada hacia el puesto de conducción, y concentra las funciones de uso frecuente. La tercera, opcional y también de 14 pulgadas, va delante del acompañante: quien viaja al lado puede gestionar música o destino sin que el conductor aparte la vista de la carretera.
Detrás de las pantallas late la misma lógica del AMG GT de cuatro puertas, un modelo que ya convirtió el salpicadero en una superficie continua de cristal e iconos. Lo que cambia aquí es la altura: el asiento va más bajo que en el resto de SUV de Mercedes-Benz y las ventanillas sin marco recortan la visión lateral. Eso sí, los 3.040 mm de distancia entre ejes dejan espacio de sobra en las plazas traseras.
Lo que cambia al volante

La cabina no se queda en las pantallas. AMG ha añadido AMGFORCE Sport+, un sistema que reproduce por los altavoces el sonido de un V8 en los GT 55 y GT 63 y de un seis cilindros en el GT 53. El detalle interesante: unos actuadores integrados en los asientos transmiten vibraciones sincronizadas con la aceleración, y las levas del volante permiten simular cambios de marcha en un coche que, en realidad, no tiene marchas.
El conductor puede regular la intensidad y el carácter de ese sonido, o apagarlo por completo. Es la misma lógica que gobierna el resto de la cabina: la respuesta del acelerador, la agilidad y el control de tracción admiten ajustes por niveles, hasta nueve posiciones de intervención en las versiones superiores. Toda esa personalización vive en el menú de la pantalla central y ahí, precisamente, es donde una interfaz lenta se nota de verdad.
En uso cotidiano la cabina es más convencional de lo que sugiere la ficha. Cinco plazas, 607 litros de maletero que suben a 1.740 con los asientos abatidos y un hueco delantero de 78 litros para los cables. Para una familia que viaja, el paquete funciona. Para quien busca el gesto deportivo, los mandos táctiles y la consola inclinada mantienen el guiño.
Cómo envejecerá esta cabina digital
La tecnología de cabina ha dejado de ser un diferenciador para convertirse en un motivo de queja. La industria lleva una década agrandando diagonales y la reacción del público ha empezado a girar: cada vez más conductores reclaman botones físicos para el clima y el volumen. AMG ha elegido un camino intermedio, con tres pantallas y mandos táctiles de apoyo, y esa decisión pesará más que cualquier cifra de potencia cuando el coche cumpla cinco años en el garaje.
Hay tres cosas que conviene comprobar antes de encargar uno. La primera, la legibilidad con luz directa, porque una superficie de 14 pulgadas inclinada puede reflejar. La segunda, si la pantalla del acompañante se puede atenuar o apagar, algo útil de noche. La tercera, el plan de actualizaciones de software, porque la conectividad y los servicios del coche dependen de que el sistema siga recibiendo soporte durante años.
El contexto ayuda a situar el producto. Mercedes-Benz firma su primer SUV desarrollado desde cero por AMG, fabricado en Sindelfingen, y lo hace con una cabina que reutiliza soluciones ya probadas en el AMG GT de cuatro puertas en lugar de experimentar. El GT 53 de 544 CV parte de 113.050 euros en Alemania y abre pedidos este mismo mes de octubre; las variantes GT 55 y GT 63, con 816 y 1.169 CV, llegarán en primavera de 2027. Los precios para España siguen sin anunciarse.
Queda un hito por delante. Cuando lleguen las versiones altas en primavera de 2027 se sabrá si el cliente de AMG acepta una cabina tan digital en un coche de más de dos toneladas y media. La técnica ya está lista. La duda es si el conductor prefiere tocar cristal o girar una rueda.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: hasta tres pantallas, con 10,2 pulgadas para la instrumentación y dos de 14 pulgadas, la central y la del acompañante.
- Lo que equipa: cuadro digital de 10,2 pulgadas, pantalla central de 14 pulgadas, tercera pantalla opcional de 14 pulgadas, sistema MBUX, mandos táctiles físicos y actuadores en los asientos del sistema AMGFORCE Sport+.
- Así te afecta como conductor: las funciones de uso frecuente quedan agrupadas en la pantalla central, el acompañante puede gestionar música o navegación sin que tú apartes la vista y los mandos táctiles reducen los toques en pantalla a velocidad de crucero.

