Circular por autopista en España implica, por lo general, respetar el límite de velocidad de 120 km/h. Una cifra que cualquier conductor tiene interiorizada y que, además, está fuertemente vigilada por los radares y controles de tráfico de la DGT. Sin embargo, hay ocasiones en las que esta regla parece romperse sin consecuencias. Es entonces cuando surge la duda: ¿por qué algunos vehículos pueden ir mucho más rápido sin ser sancionados?
La respuesta no está en un fallo del sistema ni en privilegios arbitrarios. Existe un marco legal muy concreto que permite, bajo ciertas condiciones estrictas, superar ese límite sin que haya sanción inmediata. Es una excepción poco conocida, pero perfectamente regulada, que responde a necesidades técnicas y de seguridad vial que van más allá del uso cotidiano del coche.
2¿Cómo funciona la autorización de la DGT?
Para acogerse a esta excepción, no basta con ser fabricante o ingeniero. El proceso está altamente regulado y exige cumplir varios requisitos. La solicitud debe presentarse con antelación, detallando aspectos como el recorrido, la duración de las pruebas y los conductores que participarán en ellas.
La DGT evalúa cada caso de forma individual. Solo si se cumplen todas las condiciones se concede el permiso, que además es temporal y limitado a ciertos tramos. Esto significa que el vehículo no puede circular libremente a esa velocidad en cualquier circunstancia, sino únicamente en el contexto específico autorizado.


