ITV del coche eléctrico: cuándo toca y qué revisa el RACE

El RACE recuerda que los plazos son idénticos a los de combustión: primera inspección a los 4 años, cada 2 años hasta los 10 y anual después. Circular con la ITV caducada se paga con 200 euros de multa.

Si tienes un coche eléctrico y crees que te libras de la ITV, malas noticias: pasa por la estación con la misma frecuencia que cualquier gasolina o diésel. Lo recuerda el RACE en su guía actualizada, y conviene tenerlo claro antes de que se te pase la fecha y te caiga la sanción.

La confusión viene de que un eléctrico tiene menos piezas mecánicas, no hay tubo de escape que medir, ni aceite que revisar, ni correa de distribución que cambiar. Pero eso no significa que el inspector te vaya a mirar el coche y te diga ‘tira para casa’. Hay cosas que sí revisa, y otras muy específicas que solo aplican a esta tecnología.

Cuándo toca la ITV si tu coche es eléctrico

Los plazos son exactamente los mismos que para un coche de combustión, según la normativa vigente y como recuerda el RACE. Te lo resumo:

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  • Los primeros 4 años desde la matriculación, el coche no pasa ITV.
  • Del año 4 al año 10, la inspección es cada dos años.
  • A partir del décimo año, la revisión pasa a ser anual.

Ojo con un detalle: la fecha de referencia es la de primera matriculación, no la de compra. Si compraste un eléctrico seminuevo con tres años, te queda solo uno para que toque la primera inspección. Mucha gente lo pasa por alto y termina circulando con la ITV caducada, que es infracción grave y se paga con 200 euros, 100 si pagas en plazo reducido.

Qué revisa el inspector en un eléctrico

Aquí está la parte interesante. La ITV de un eléctrico comparte el 80% del protocolo con cualquier otro coche: frenos, dirección, suspensión, neumáticos, luces, cinturones, carrocería, campo de visión, cristales. Todo eso se inspecciona igual.

Lo que cambia es el apartado mecánico específico. No hay prueba de emisiones de escape — obviamente — ni control de ruido del tubo, ni fugas de aceite o refrigerante de motor térmico. A cambio, aparecen revisiones propias de la tecnología eléctrica que el inspector sí debe verificar:

  • Estado del cableado de alta tensión: los famosos cables naranjas, que deben estar íntegros y sin signos de deterioro.
  • Integridad de la batería de tracción: se revisa visualmente que no haya golpes, deformaciones ni fugas en la carcasa.
  • Sistema de carga: conector, toma y cable homologado, que funcionen correctamente.
  • Aislamiento eléctrico: verificación de que no haya derivaciones a chasis que puedan suponer un riesgo.
  • Avisador acústico de baja velocidad (AVAS, el sonido artificial que emiten los eléctricos por debajo de 20 km/h para alertar a peatones): obligatorio en modelos matriculados desde 2019.

Un fallo en cualquiera de estos puntos puede clasificarse como defecto grave, y eso significa volver a pasar la ITV en un plazo máximo de dos meses tras arreglarlo. Si es muy grave, no puedes circular ni para ir a casa.

Lo que nadie te cuenta del eléctrico en la estación

Esto es lo que he ido viendo en talleres y conversaciones con inspectores, y merece un matiz. El eléctrico no es ‘más fácil’ de pasar la ITV, es distinto. Hay tres puntos donde estos coches suelen dar sorpresas.

El primero son los neumáticos. Un eléctrico pesa entre 300 y 500 kilos más que su equivalente de combustión por culpa de la batería, y eso se come las gomas mucho más rápido. He visto Tesla Model 3 con apenas 30.000 kilómetros llegar a inspección con neumáticos por debajo del mínimo legal de 1,6 milímetros. Rechazo directo.

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El segundo son los frenos. Paradójicamente, los discos se oxidan más en un eléctrico porque la frenada regenerativa hace que apenas se usen. El inspector puede marcar defecto si detecta corrosión excesiva o surcos, aunque la pastilla esté nueva. No es una trampa de la ITV, es física pura.

Y el tercero, menos conocido: el software de seguridad. En Alemania ya se está debatiendo incluir en la ITV la comprobación de que los sistemas ADAS (las ayudas a la conducción, como frenada autónoma o mantenimiento de carril) funcionen correctamente. En España todavía no aplica, pero el calendario europeo apunta a que esto llegará antes de 2028, y los eléctricos, cargados de electrónica, serán los más afectados.

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Mi consejo, después de ver cómo se las gastan algunas estaciones: llega con los neumáticos en condiciones, los frenos limpios (una buena frenada de emergencia en una carretera secundaria antes de ir a la ITV ayuda a pulir los discos) y la batería de 12 voltios revisada. Sí, el eléctrico también lleva una batería convencional para los sistemas auxiliares, y si está floja, el coche puede dar errores en los chequeos electrónicos que hace el inspector.

Información útil para el conductor

  • Plazos: primera ITV a los 4 años desde matriculación, después cada 2 años hasta los 10, y anual a partir de ahí. Mismos plazos que combustión.
  • Sanción por ITV caducada: 200 euros, 100 si pagas en los 20 días siguientes a la notificación. No resta puntos, pero tu seguro puede no cubrirte en caso de accidente.
  • Revisiones específicas del eléctrico: cableado de alta tensión, integridad de la batería de tracción, sistema de carga, aislamiento y avisador acústico AVAS.
  • Consejo de Merca2 Motor: revisa neumáticos y estado de los discos de freno antes de ir. Son los dos puntos donde más eléctricos suspenden, no los relacionados con la electrónica.
  • Curiosidad: en Noruega, país con más eléctricos per cápita del mundo, la ITV también mantiene los plazos tradicionales desde 2023, aunque ha añadido un chequeo específico al estado de salud (SoH) de la batería que en España aún no es obligatorio.