Las cámaras de tráfico con IA en EE UU: ¿qué datos capturan y cómo afectan a tu privacidad?

Miles de cámaras con inteligencia artificial multan en zonas escolares de Estados Unidos y registran matrículas, modelo y color del vehículo. La privacidad del conductor español cuando viaja al país se enfrenta a un sistema de vigilancia sin equ

Si viajas a Estados Unidos y alquilas un coche, no esperes que una señal de velocidad escolar te avise de que una cámara con inteligencia artificial te está mirando. En localidades como Fairfield, Connecticut, el sistema ATESD (dispositivo automatizado de vigilancia del tráfico) ya ha disparado más de 75.000 avisos y recaudado más de un millón de euros en su primer mes de multas, según los datos oficiales publicados por las autoridades locales. La primera sanción ronda los 60 euros (65 dólares, de los cuales 50 son la infracción y 15 los costes de gestión), y la segunda alcanza los 69 euros (75 dólares). Y no son las únicas cámaras que vigilan las carreteras estadounidenses.

El sistema ATESD: cómo funciona y cuánto cuesta la multa

Estos dispositivos, instalados a menudo en zonas escolares, utilizan inteligencia artificial para medir la velocidad y leer la matrícula de cada vehículo que pasa. Cuando el límite baja a 32 km/h (20 mph) durante el horario lectivo, las multas se aplican a partir de 50 km/h (11 mph por encima). Fuera de ese horario, el límite sube a 40 km/h (25 mph) y la sanción llega a partir de 58 km/h (36 mph). Las cámaras operan las 24 horas del día, por lo que conviene pisar con cuidado aunque la carretera esté vacía.

En Fairfield, la primera semana sin sanciones económicas generó 7.300 avisos en un solo día; cuando empezaron las multas, el comportamiento de los conductores cambió radicalmente. La administración local informó de una reducción del 83 % en los excesos de velocidad en las zonas vigiladas. “Si estas cámaras logran que los conductores se lo piensen dos veces antes de correr cerca de una escuela, cumplen su objetivo”, señaló el jefe de la policía local en declaraciones recogidas por medios estadounidenses.

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El programa se enmarca dentro de la iniciativa Visión Cero, nacida en Suecia en los años noventa y adoptada por numerosas ciudades. Su meta: eliminar las muertes y los heridos graves por accidente de tráfico para 2034. En Fairfield, el dinero recaudado —más de un millón de euros en el primer mes, y con una previsión inicial de casi 3 millones de euros— se destina, según las autoridades, a reforzar la seguridad vial.

Checklist para el viajero español

#Qué llevar / qué hacerDetalle clave
1Respeta los límites en zonas escolares32 km/h (20 mph) con clase; multa desde 60 € si superas los 50 km/h.
2Consulta la normativa local de cada estadoLas cámaras con IA capturan matrícula, marca, modelo y color del coche, incluso si alquilas un vehículo.
3Asume que tus desplazamientos quedan registradosLos lectores automáticos de matrículas guardan los datos hasta 30 días y los comparten con agencias estatales y federales.

Los lectores automáticos de matrículas: más que una cámara de velocidad

Paralelamente, otra red de cámaras, los lectores automáticos de matrículas (ALPR, por sus siglas en inglés), escanean miles de placas por minuto. Las denominadas cámaras Flock —del nombre de la empresa que las fabrica— emplean inteligencia artificial para registrar no solo la matrícula, sino también la marca, el modelo, el color y hasta detalles como abolladuras o pegatinas del parachoques. Esa información se convierte en puntos de datos rastreables que, según la Unión Estadounidense de Libertades Civiles (ACLU), pueden “crear un retrato íntimo de la vida del conductor e incluso enfriar la actividad protegida por la Primera Enmienda”.

El problema no es solo teórico. Un periodista del motor fue rodeado por cuatro coches de policía en el estacionamiento de un centro comercial porque una cámara confundió su matrícula con otra similar registrada como robada. Un error similar ocurrió con otro comunicador especializado. Las organizaciones de defensa de los derechos digitales alertan de que estos registros pueden usarse para vigilar a quienes visitan centros de salud, clínicas, sindicatos o lugares de culto sin necesidad de orden judicial.

Por ahora, los datos personales asociados a las infracciones de velocidad en Fairfield se borran a los treinta días de la violación, según la información oficial publicada en la localidad. Pero los lectores de matrículas pueden conservar la información durante más tiempo y compartirla con agencias federales, lo que enciende las alarmas entre los defensores de la privacidad.

Privacidad en la carretera: lo que un conductor español debe saber al cruzar el Atlántico

La cámara que te multa por exceso de velocidad también puede saber qué coche conduces, a qué hora pasaste y si llevas una pegatina de un sindicato en el parachoques.

En Europa, el Reglamento General de Protección de Datos (GDPR) impone límites estrictos a la recogida y el tratamiento de información personal, incluida la que captan las cámaras de tráfico. España, en concreto, exige que las imágenes se utilicen solo para la finalidad de seguridad vial y que los datos se eliminen en plazos muy cortos. En Estados Unidos, sin una ley federal de privacidad equivalente, cada estado aplica sus propias reglas, y muchas localidades pueden compartir los datos con un amplio abanico de agencias.

Para el turista español que alquila un coche en Florida, California o cualquier estado donde estas cámaras ya están operativas, la diferencia práctica no es solo la posible multa: cada desplazamiento queda potencialmente registrado y vinculado a una matrícula que, aunque sea temporal, puede asociarse a su identidad a través de la agencia de alquiler. Los expertos recomiendan revisar los términos de privacidad del contrato de alquiler y preguntar por las políticas de cesión de datos, aunque la realidad es que pocos viajeros están al tanto de esta vigilancia invisible.

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