El uso de la bicicleta ha crecido de forma notable en España en los últimos años. Cada vez más ciudadanos apuestan por este medio de transporte para desplazamientos diarios, ocio o deporte. Los ciclistas se han convertido en pieza clave dentro del ecosistema de la movilidad sostenible, impulsados tanto por la concienciación medioambiental como por las políticas que promueven alternativas al coche.
Sin embargo, no todas las novedades normativas se reciben con entusiasmo. La reciente publicación de un nuevo artículo en el BOE ha encendido el debate y generado malestar entre muchos ciclistas. La posibilidad de que desaparezcan los arcenes en determinadas carreteras plantea dudas sobre su seguridad y limita, en la práctica, su capacidad para circular por ciertas vías.
2El papel del arcén en la seguridad
El arcén no es simplemente una franja asfaltada junto a la calzada. Para los ciclistas, representa una zona vital que les permite circular sin invadir el carril principal y mantener una distancia prudente con los vehículos a motor. Durante décadas, ha sido la referencia básica para quienes practican ciclismo en carretera.
La posible desaparición de estos espacios genera inquietud. Muchos ciclistas consideran que, aunque los carriles bici puedan ser una alternativa en algunos casos, no siempre ofrecen las mismas garantías. Factores como la anchura, el estado del firme o la continuidad del recorrido son determinantes, y no siempre se cumplen en las infraestructuras existentes.

