NHTSA exige a Tesla justificar bajo juramento cómo homologó el Cybercab sin volante

El regulador federal sospecha que Tesla usó mandos temporales para certificar el robotaxi y los retiró antes de entrar en servicio. La respuesta, bajo juramento, debe llegar antes del 30 de septiembre si Tesla quiere evitar sanciones de hasta 139 millones de dólares.

La NHTSA aprieta a Tesla: la obliga a explicar bajo juramento cómo certificó el Cybercab sin volante ni pedales.

La orden especial de la NHTSA, fechada el 10 de septiembre, contiene 21 solicitudes y fija el 30 de septiembre como plazo de respuesta. Si la compañía no convence al regulador, las sanciones pueden alcanzar los 139 millones de dólares. El Cybercab inició su servicio comercial el pasado 3 de septiembre en Austin, apenas una semana antes de que la agencia federal lanzara la investigación.

La orden especial que cambia las reglas para Tesla

El foco no es baladí. La NHTSA quiere saber si Tesla utilizó mandos temporales, como un volante o pedales desmontables, para superar la certificación y luego los retiró antes de poner el vehículo en la calle. De ser así, la jugada encajaría en una lectura bastante incómoda: homologar con controles y operar sin ellos.

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Son 21 preguntas. Todas incómodas.

Las solicitudes cinco a siete van directas al hueso. ¿Puede un humano conducir el Cybercab mediante controles acoplados temporalmente? ¿Dependió Tesla de esos equipos para certificar la conformidad? ¿Qué estándares concretos quedaron condicionados a ellos? La orden también exige aclarar cómo retirar ese equipamiento no viola la prohibición federal de inutilizar el equipamiento de seguridad.

Certificar un robotaxi sin volante ni pedales con un truco de homologación no es una estrategia: es una bomba de relojería regulatoria.

El pedal de freno, la pieza que hace temblar la certificación

El problema más difícil de ignorar es el freno. La petición 19 cita textualmente la norma: el freno de servicio debe activarse mediante un control de pie. La NHTSA recuerda a Tesla que no puede certificar el cumplimiento sin un freno accionado por pedal. No hay atajo reglamentario.

La orden no se detiene en el pedal. También obliga a Tesla a detallar cómo el Cybercab satisface los requisitos sin una exención formal. La agencia quiere saber exactamente qué requisitos decidió la compañía que no eran aplicables y con qué justificación. Cada respuesta deberá ir respaldada por una declaración jurada firmada por un responsable corporativo que acredite su veracidad e integridad.

Es una ironía incómoda: un vehículo diseñado para eliminar al conductor necesita ahora a un humano que jure que sus respuestas son correctas.

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La NHTSA no se limita a pedir la documentación de apoyo. La solicitud nueve exige información que indique que los vehículos no cumplen alguna norma aplicable, incluso si Tesla consideró inválidas esas pruebas. Quiere saber qué estándares decidió no aplicar y por qué.

La agencia federal lo deja claro: aunque está actualizando los estándares para dar cabida a los vehículos automatizados, los requisitos vigentes siguen en vigor hasta que ese trabajo concluya. Mientras tanto, Tesla no puede operar al margen del reglamento actual.

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Lo que se juega Tesla más allá de la multa

El expediente del Cybercab trasciende lo sancionador. Si la NHTSA concluye que la certificación se basó en controles temporales retirados después, Tesla quedaría expuesta a una retirada de la homologación del vehículo. Eso significaría dejar en tierra la flota de robotaxis justo cuando la compañía intenta escalar su servicio comercial en Austin.

El modelo de negocio del robotaxi depende de eliminar al conductor. Por eso, cualquier concesión a la hora de certificar con mandos provisionales es una contradicción de fondo. La propia Tesla lleva años defendiendo que un coche sin volante es más seguro y más rentable. Aceptar que necesita volante para pasar la homologación desmonta el argumento.

En mercados como Europa, la homologación de un vehículo sin volante requeriría una exención formal o una modificación normativa específica. En Estados Unidos, el sistema de autocertificación delega en el fabricante la responsabilidad inicial, pero la NHTSA retiene la potestad de exigir explicaciones y abrir expedientes sancionadores. Tesla apostó por la autocertificación; ahora paga el precio del escrutinio.

Hay un precedente que incomoda: la investigación del Autopilot ya puso a Tesla bajo el foco federal durante años. Aquel expediente terminó con llamadas a revisión y cambios de software. El caso Cybercab podría ir más lejos si la agencia concluye que hubo un incumplimiento deliberado de los estándares de seguridad.

La fecha clave es el 30 de septiembre. La respuesta de Tesla, respaldada por una declaración jurada de un responsable corporativo, llegará con lupa. De ella dependerá si el Cybercab se consolida como bandera del transporte autónomo o si se convierte en el mayor tropiezo regulatorio de Tesla desde la investigación del Autopilot.

Análisis de Impacto

  • Dato de mercado: El servicio comercial del Cybercab arrancó el 3 de septiembre de 2026 en Austin; la flota inicial es reducida y Tesla no ha confirmado la cifra oficial.
  • Rumor: Algunas fuentes del sector apuntan a que los mandos temporales podrían haber sido volantes y pedales acoplados durante las pruebas de homologación, retirados antes del inicio del servicio.
  • Veredicto: La NHTSA no ha sancionado todavía a Tesla, pero la orden especial es el preludio de un expediente que puede condicionar el despliegue de los robotaxis en Estados Unidos.