45 años de Mercedes Clase G: En 1999, el G se convierte oficialmente en “clásico”

En la actualidad, el Mercedes Clase G no tiene una fecha de caducidad. De hecho, su éxito es tal que Mercedes apenas es capaz de responder a la demanda, con una producción anual que supera las 40.000 unidades en una fábrica que ha alcanzado ya su techo de producción. Pero esto no fue siempre así.

En el pasado, la viabilidad del Clase G dependía en gran medida del éxito de las versiones profesionales y militares, y el futuro del vehículo más allá del año 2000 había estado en entredicho. En aquella época, tocaba renovar el contrato con Steyr, y no era sencillo seguir fabricando un todoterreno puro en Europa en un momento en el que los SUVs eran la opción de moda y en el que cada vez había voces más críticas con el consumo y las emisiones de los 4×4.

A todo esto se añadía el hecho de que los vehículos se volvían más y más tecnológicos, y su actualización requería fuertes inversiones difíciles de amortizar en cortas series. Desde 1997, el Clase M (W163) se había postulado como potencial sucesor del Clase G, pero finalmente el creciente interés por el mercado premium junto con la rígida demanda de la serie W461 para organismos y ejércitos de todo el mundo justificaron la continuidad de un modelo que iba camino de celebrar su vigésimo aniversario. Y es que prácticamente todos aquellos que habían adquirido unidades de las series profesionales años atrás no tenían dudas de que el reemplazo ideal era otro Clase G.

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El Clase G cumple 20 años y lo celebra con la edición Classic

En este escenario, en marzo de 1999 y con motivo de la conmemoración de los 20 años del inicio de la producción del Mercedes Clase G, se lanzó la serie especial Classic, un vehículo que era algo más que un compendio de equipamiento extra, ya que avanzaba algunas novedades que serían incorporadas a la nueva gama 2001 del Clase G. Y es que, una vez más, la constante actualización del icónico todoterreno alemán ha sido una de las claves de su supervivencia.

Basada en el G 500 y limitada a 400 unidades, esta exclusiva serie especial Classic estaba disponible en las tres carrocerías del W463: Station Wagon de batalla corta, Station Wagon de cinco puertas y Cabriolet. Su exterior estaba pintado en un inédito color berenjena metalizado, con un interior tapizado en cuero Napa de dos tonos, molduras decorativas exclusivas en madera, parachoques en el color de la carrocería y la leyenda con la palabra “Classic” inscrita en los laterales. Además, el G 500 Classic estrenaba el nuevo volante multifunción que se montaría en los demás miembros de la familia G a partir del verano.

Las versiones AMG se incorporan al catálogo general del Clase G

Pero en 1999 ocurrieron muchas más cosas en la gama del Clase G. Ese mismo año se lanza el G 55 AMG, propulsado por una versión de mayor cilindrada del motor del G 500 (M113), un V8 de 5,4 litros, 354 CV y 525 Nm que supuso el cese del G 36 AMG y se integró en el catálogo oficial de Mercedes, junto al resto de versiones del Clase G. Y es que hasta entonces, los G AMG eran exóticas preparaciones artesanales y no formaban parte del catálogo “estándar” del modelo, como ocurre en la actualidad.

A pesar de no contar aún con sobrealimentación, el G 55 AMG alcanzaba los 209 km/h y aceleraba de cero a 100 km/h en 7,4 segundos, codeándose en prestaciones con los automóviles deportivos de la época.

Aquel mismo año, Mercedes-Benz decide explotar el mercado de los vehículos blindados, hasta entonces atendido sólo por carroceros especializados, lanzando el primer G 500 Guard.Además, el Gobierno de Estados Unidos adquiriría 157 unidades del Clase G militar para su prestigioso cuerpo de Marines, una operación que contribuiría a sentar las bases de la auténtica pasión que levanta el todoterreno de Mercedes al otro lado del Atlántico.