El Grupo Chery ha convertido Wuhu, su base tecnológica en China, en el escaparate mundial de su cabina conectada. Allí ha reunido a miles de socios, usuarios y expertos en el Chery International User Summit 2026, la cita con la que la compañía presenta la estrategia de software y asistentes a bordo que llevará a Europa con sus marcas.
La lectura rápida es que el grupo ya no vende solo coches, sino un ecosistema. La lectura útil para quien se sienta al volante es otra: de todo lo presentado, lo que de verdad notará el conductor europeo es lo que ocurre dentro del habitáculo —qué pantallas encuentra, qué conectividad tiene, cómo le habla el asistente y con qué frecuencia su coche gana funciones nuevas después de la entrega.
CheryMind, la base de la cabina conectada que el grupo quiere exportar
En el centro de la propuesta está CheryMind, un modelo fundacional de inteligencia artificial física. El adjetivo importa: no es un asistente conversacional al uso, sino un sistema pensado para operar en entornos reales y relacionar lo que captan los sensores del vehículo con lo que pide el ocupante. Ese enfoque es el que permite distinguir entre una orden de climatización, una petición de navegación y una consulta sobre el estado del coche sin obligar al conductor a memorizar comandos.
Debajo hay hardware. Chery ha confirmado una nueva generación de chips diseñados de forma íntegra por la propia compañía. La clave para el usuario es menos épica de lo que suena: procesar dentro del coche lo que hasta ahora se resolvía en la nube suele recortar la espera en cada interacción. Un asistente lento se abandona en una semana; uno que responde al instante acaba siendo la forma habitual de manejar el climatizador, la música o la ruta.
Alrededor de esa arquitectura, el grupo exhibe un ecosistema que va mucho más allá del habitáculo: robótica humanoide, gestión energética Vehicle-to-Grid, automatización agrícola y movilidad aérea eléctrica con el prototipo Lingxiao J506, una aeronave de despegue vertical anunciada por encima de los 350 km/h y de los 1.000 km de autonomía. La cabina, en cambio, es la parte que toca directamente al comprador de un SUV.
La cabina conectada no se mide por la diagonal de la pantalla, sino por la cantidad de gestos que el conductor deja de hacer gracias al software.
En el plano práctico, todo esto se traduce en asistentes a bordo que aprenden del uso, menús que se reordenan según lo que se maneja a diario y actualizaciones remotas que evitan la visita al taller. Es el terreno donde las marcas chinas han marcado el ritmo de los últimos años y donde las europeas han tenido que reaccionar.
Las firmas del grupo llegan a Europa con ese paquete bajo el brazo. iCAUR estrena mundialmente el iCAUR V25, un SUV que se suma a la familia V-Series; LUXEED se presenta como nueva marca global de lujo inteligente con los modelos LLounge y Stormax; LEPAS muestra el concept AURA y Omoda el Omoda X, que abre la categoría Cross Off-Road Vehicle.
Para situar la escala de esa ofensiva conviene mirar atrás: la trayectoria del grupo explica por qué el software ha pasado de ser un complemento a convertirse en su argumento central de venta.
Lo que el conductor nota: pantallas, voz y actualizaciones remotas
La carrera por las pulgadas sigue viva, pero ha dejado de ser la métrica que decide una compra. Lo que se evalúa ahora es el conjunto:
- Asistente de voz: el mando llamado a sustituir decenas de toques en los menús de climatización, multimedia y navegación.
- Conectividad del móvil: la integración con Android Auto y Apple CarPlay sigue siendo exigible aunque el coche tenga sistema operativo propio.
- Actualizaciones OTA: el coche recibe funciones nuevas de forma remota, sin pasar por el taller.
- Pantalla e instrumentación: el cuadro digital y la pantalla central deben compartir lenguaje y no ignorarse el uno al otro.
A partir de ahí, el resto es experiencia de uso. Un asistente que entiende el español de cada mercado, una pantalla que no exige tres toques para subir la temperatura y un coche que añade mejoras dos años después de la entrega pesan más que una diagonal espectacular en el catálogo. Ahí se decide si la tecnología del grupo chino cuaja en Europa.
Análisis: el software como argumento de venta
El encuentro de Wuhu muestra cómo un grupo que nació copiando referencias mecánicas ha colocado el software en el epicentro. La lógica es la misma que aplican otras compañías chinas: hardware propio, capas de inteligencia artificial y actualizaciones constantes para que el coche no envejezca en la tarjeta de compra. La diferencia es la escala: Omoda & Jaecoo acumula más de 1,4 millones de unidades en 79 mercados y prevé estar en 99 mercados en 2027, con una gama de seis modelos en tres años que incluirá una alternativa para el segmento B y un buque insignia de más de cinco metros.
Para el conductor europeo, la consecuencia es menos poética de lo que parece. Conviene mirar cuántos años de actualizaciones están garantizados, si algunas funciones quedan detrás de una suscripción y si el asistente reconoce el idioma y los modismos del país. También, si los ADAS (sistemas avanzados de asistencia a la conducción) comparten plataforma de cómputo con el infoentretenimiento: cuando una sola pieza alimenta la asistencia y el ocio de a bordo, el software se vuelve crítico para la seguridad y no solo para la comodidad.
Queda por concretar el calendario. No hay fecha cerrada para el debut de CheryMind en las gamas que se venden en Europa ni detalle sobre cuánto de esta arquitectura llega ya en la primera generación de software. Ese dato separa un escaparate de una decisión de compra y merece la pena exigirlo en el concesionario antes de firmar. El próximo hito será ver la primera actualización real en coches de cliente.
🛠️ Tecnología a examen
- Dato a tener en cuenta: Omoda & Jaecoo suma más de 1,4 millones de unidades en 79 mercados y proyecta 99 mercados en 2027, la base de usuarios sobre la que el grupo desplegará su software.
- Lo que equipa: el modelo de IA física CheryMind, una generación de chips diseñada íntegramente por el grupo, pantalla central e instrumentación digital, asistente de voz, conectividad con Android Auto y Apple CarPlay y actualizaciones OTA.
- Así te afecta como conductor: menos toques en los menús, un coche que gana funciones sin pisar el taller y una cabina que envejece mejor, siempre que el fabricante garantice años de soporte y no trocee la experiencia en suscripciones.

