La borrasca Herminia ha dejado una estela de caos en múltiples regiones, desatando vientos huracanados, lluvias torrenciales y un riesgo elevado de inundaciones. Para los conductores, enfrentarse a estas condiciones no es solo un desafío técnico, sino una prueba de prudencia y preparación. En este contexto, entender los peligros específicos asociados a Herminia y adoptar las medidas recomendadas por expertos como Afane (Asociación Nacional de Empresas de Neumáticos) puede marcar la diferencia entre un viaje seguro y una situación crítica.
Herminia: Un enemigo invisible en la carretera

La borrasca Herminia no es una tormenta cualquiera. Su combinación de fuertes vientos, lluvias persistentes y temperaturas cercanas a los 0°C ha creado un cóctel letal para la seguridad vial. Según los datos recopilados, sus vientos han alcanzado 70 mph (113 km/h) en zonas costeras, como Dorset y Wiltshire (Reino Unido), arrancando árboles, derribando líneas eléctricas y generando olas de hasta 6 metros en áreas como Morbihan (Francia), donde se activó una alerta naranja por riesgo de inundaciones costeras.
Pero el verdadero peligro para los conductores no está solo en las ráfagas de viento, sino en fenómenos secundarios como:
- Inundaciones relámpago: Carreteras como Portland Beach Road han quedado intransitables, con agua estancada que oculta baches, escombros o incluso tramos de asfalto erosionado.
- Deslizamientos de tierra: Las lluvias persistentes saturan el suelo, aumentando el riesgo de corrimientos en zonas montañosas o con pendientes pronunciadas.
- Hielo negro: En áreas donde las temperaturas rondan los 0°C, el agua de lluvia se congela al contacto con el pavimento, formando una capa transparente y resbaladiza que reduce la adherencia de los neumáticos hasta en un 80%.
Estos fenómenos, combinados con la reducción de visibilidad por la lluvia intensa, convierten cada viaje en una carrera de obstáculos donde un error mínimo puede tener consecuencias graves.
Los 5 peligros más críticos al volante durante Herminia

Pérdida de control por aquaplaning o viento cruzado
El aquaplaning ocurre cuando los neumáticos no pueden evacuar el agua acumulada en la calzada, perdiendo contacto con el asfalto. A 80 km/h, un coche con neumáticos desgastados necesita hasta 90 metros para detenerse en suelo mojado, frente a los 50 metros en condiciones secas. Si a esto se suman rachas de viento lateral –especialmente peligrosas en puentes, túneles o tramos elevados–, el conductor puede verse arrastrado hacia otros carriles o salirse de la vía.
Colisiones por baja visibilidad
La lluvia intensa reduce la visibilidad a menos de 100 metros, dificultando la detección de señales, vehículos parados o peatones. Además, el spray generado por camiones o autobuses puede crear un “efecto cortina” momentáneo, aumentando el riesgo de colisiones en cadena.
Fallos mecánicos por condiciones extremas
Herminia no solo pone a prueba la pericia del conductor, sino también la resistencia del vehículo. Sistemas como los frenos (que pueden sobrecalentarse en pendientes descendentes con carga de agua) o la batería (cuya eficiencia disminuye en frío extremo) son puntos críticos. Un limpiaparabrisas defectuoso o unos neumáticos con menos de 3 mm de dibujo multiplican estos riesgos.
Quedar atrapado en zonas inundadas
Adentrarse en una carretera inundada es una de las decisiones más peligrosas. Solo 30 cm de agua bastan para arrastrar un coche, y 60 cm pueden hacerlo flotar. Además, el agua salada en zonas costeras acelera la corrosión de componentes electrónicos y mecánicos, dejando el vehículo inservible incluso si se logra escapar.
Errores humanos por estrés o fatiga
Conducir bajo condiciones extremas exige un nivel de concentración superior al habitual. La tensión continua por esquivar obstáculos, la fatiga visual por la lluvia o el esfuerzo de mantener una trayectoria estable en vientos cruzados pueden llevar a decisiones impulsivas, como frenazos bruscos o cambios de carril sin señalizar.
Consejos de Afane: Tecnología y prudencia frente a Herminia

Afane, referente en seguridad vial, insiste en que la preparación del vehículo es tan crucial como la habilidad del conductor. Estas son sus recomendaciones clave:
Neumáticos: La primera línea de defensa
- Certificación invernal (3PMSF): Los neumáticos con este símbolo mantienen su flexibilidad bajo 7°C, garantizando un 20-30% más de adherencia en mojado. Su diseño con laminillas y canales profundos evacua 30 litros de agua por segundo a 80 km/h, reduciendo el riesgo de aquaplaning.
- Presión y profundidad: Una presión incorrecta reduce la estabilidad en curvas, mientras que un dibujo inferior a 3 mm alarga la distancia de frenado. Afane recomienda revisarlos cada 1.000 km en temporales.
Técnicas de conducción adaptativas
- Velocidad proporcional: En lluvia intensa, reducir la velocidad un 20-30% respecto al límite permitido. Por ejemplo, circular a 80 km/h en una autovía de 120 km/h.
- Frenada progresiva: Usar el freno motor y evitar pisar el pedal a fondo. En coches automáticos, activar el modo «Baja tracción» si está disponible.
- Manos al volante «9 y 3»: Esta posición permite reaccionar mejor a las ráfagas de viento. Nunca sujetar el volante por la parte inferior.
Equipamiento de emergencia: Más que un detalle
- Kit básico: Incluir un chaleco reflectante, linterna, mantas térmicas y un cargador de móvil portátil. En zonas rurales, añadir una pala plegable y arena para ganar tracción.
- Líquido anticongelante: Usar productos con etilenglicol (-25°C de resistencia) y evitar mezclarlos con agua para prevenir la formación de hielo en el depósito.
Lecciones de Herminia: Cuando la naturaleza dicta las reglas

Herminia ha dejado claro que la tecnología moderna no nos exime de respetar las fuerzas naturales. Ejemplos como el cierre de la M27 en Hampshire (Reino Unido) por inundaciones o los 200 accidentes registrados en Bretaña (Francia) en 48 horas demuestran que subestimar el temporal es un error con consecuencias graves.
Los expertos recuerdan que el 40% de los accidentes en tormentas ocurren por no adaptar la velocidad, y que el 70% de las averías podrían evitarse con un mantenimiento preventivo. En un contexto climático donde fenómenos como Herminia serán más frecuentes, la educación vial y la inversión en neumáticos de calidad no son opciones, sino obligaciones.





























