102,7 decibelios: el ruido del circuito F1 de Madrid dispara la protesta vecinal en Hortaleza

Las mediciones de la plataforma Stop F1 Madrid registraron picos de 109,1 decibelios con solo cinco coches de F3 rodando a puerta cerrada. La ordenanza municipal fija el límite diurno en 55 decibelios y los vecinos de Hortaleza preparan denuncias.

El ruido del circuito de F1 de Madrid ya tiene cifra: 102,7 decibelios de media, según las mediciones de la plataforma Stop F1 Madrid. Son 27 veces más de lo que permite la ordenanza municipal en zona residencial y solo rodaban cinco coches de Fórmula 3.

El estruendo llegó durante las pruebas de F3 a puerta cerrada de la semana pasada, en el Madring de Ifema. Los sonómetros instalados a la altura del número 14 de la calle Francisco Umbral registraron picos máximos de 107,7 decibelios y un pico absoluto de 109,1, según el comunicado de la plataforma vecinal.

La ordenanza de Madrid fija el límite diurno en 55 decibelios para el exterior de las viviendas. Hablamos de una escala logarítmica: esos 102,7 dBA equivalen a una intensidad energética casi 59.000 veces superior al límite legal. Y los vecinos de Hortaleza lo resumen con una palabra: ‘insoportable’.

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De dónde salen las mediciones y qué significan

Stop F1 Madrid, que agrupa a colectivos como Ecologistas en Acción, utilizó un sonómetro calibrado para tomar la muestra. No son cifras oficiales ni homologadas, pero la plataforma instalará sensores con todas las garantías técnicas durante el fin de semana del Gran Premio, del 11 al 13 de septiembre.

El objetivo de los vecinos es reunir pruebas que respalden las denuncias que preparan contra el circuito. Quieren demostrar que el Madring, con contrato para albergar la F1 durante al menos diez años, es incompatible con la vida en Hortaleza y Valdebebas.

El ruido no es solo una molestia: es la primera prueba técnica de que el trazado y las viviendas no caben en el mismo mapa.

El Ayuntamiento responde, los vecinos dudan

Borja Carabante, delegado de Urbanismo, defiende que las pruebas de F3 son ‘imprescindibles’ para la homologación de la FIA y que cuentan con licencia municipal y autorización acústica. El Ayuntamiento sostiene que los F3 generan más ruido que los monoplazas de F1, un argumento que no convence a los residentes.

El escepticismo va más allá del ruido. En Las Cárcavas, donde viven unas 10.000 personas, señalan que el beneficio económico será escaso: apenas hay una farmacia, un bar, una peluquería y una charcutería. Los 120.000 espectadores por día previstos por Ifema tendrán oferta propia dentro del recinto.

El problema tampoco se reduce a los tres días de carrera. El montaje y desmontaje comenzó en abril y durará hasta octubre, con cortes de tráfico, polvo y ruido constante. Muchos vecinos aseguran que teletrabajar se ha vuelto imposible y que los accesos de barrios como Las Cárcavas quedan condicionados.

La vuelta al cole y la batalla legal

La plataforma teme que la vuelta al colegio, el 7 de septiembre, se convierta en un modo hostil para los niños de Infantil. Las restricciones de movilidad y las obras añaden presión a una zona que ya convive con los ensayos.

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Stop F1 Madrid mantiene dos recursos judiciales contra la modificación del Plan Parcial y la licencia urbanística. Bajo el lema ‘Nuestros barrios no son circuito’, también denuncian la desaparición de más de 700 árboles y la pérdida de carriles de circulación.

Con el Gran Premio a la vuelta de la esquina, la tensión no deja de crecer. Los vecinos preparan una lluvia de denuncias y el Ayuntamiento apura la puesta a punto de un evento que, según Ifema, moverá a 350.000 personas durante el fin de semana.

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Información útil para el conductor

  • Base legal: ordenanza municipal de Madrid sobre contaminación acústica, con un límite diurno de 55 decibelios para zonas residenciales.
  • Sanción: las denuncias vecinales pueden abrir un expediente municipal por superar los niveles de ruido, aunque no hay una multa fija publicada para este evento.
  • Curiosidad: en circuitos urbanos como el de Bakú, los niveles superan los 100 decibelios, pero el Ayuntamiento de Bakú exige aislamiento adicional en las viviendas más próximas.